Soy una madre, estoy de moda esta semana. A donde voy me ofrecen que lleve dos y pague uno, me sirven gratis el postre, me obsequian flores si gasto suficiente. El periódico pesa varias onzas extra con las páginas de felicitaciones Hallmark, leyendas de “haz babear a mamá” y otras ingeniosas ternuritas, cortesía de las tiendas de electrodomésticos, las joyerías, las perfumerías y los restaurantes que esperan llenarse los bolsillos.
Tranquilos: no voy a soltarles la diatriba contra el agudo episodio de cursilería y consumismo que nos ataca en mayo. Me encantan las celebraciones. Cualquier excusa es buena para reunirse, comer bien y tener fiesta. Es así como los humanos marcamos el paso del tiempo y reconocemos aquello que guarda algún significado en nuestras vidas.
Pero, ¿una refri doble puerta? ¿Un reloj Omega? ¿Es eso lo que quiere mamá en su día? Como si lo único que quedara para ella después de la crianza fuera la esclavitud de la cocina o la del espejo y las apariencias. ¿Por qué no un libro, un iPod con su música favorita? ¿Por qué no una invitación al cine o unas clases de francés o un fin de semana lejos de todos? Algo que rescate el espíritu de la celebración, vaya.
Mis hijos son pequeños, todavía me regalan flores que arrancan de nuestro jardín, me hacen ellos mismos la tarjeta con retazos y crayones. Sé que este 10 de mayo recibiré un regalo hecho con orgullo. Pero sé, porque también soy hija, que vendrá la adultez con su prisa y su capacidad de compra y acabarán, como todos hemos hecho, por regalarle a mamá una licuadora Oster, un par de aretes o el perfume Channel.
Y, como mi mamá o la suya, aprenderé a sonreír con agradecimiento. Intentaré ver en los objetos trillados y caros el aprecio de mis hijos y a obviar la incómoda idea de que hayan llegado a pensar en mí como un genérico carente de personalidad. Qué dicha que todavía no soy mamá cliché.
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3 comentarios:
Estuardo Verganza: (2007-05-07 15:51:40 horas)
Tiene toda la razon !!!
Lastimosamente todas estas fechas han sido pactadas por los comerciantes para vender cuanta cosa puedan; todas esas fechas han sido establecidas estrategicamente, minimo, una por mes; y lo peor como lo menciona doña Olga, anunciando regalos que contribuyen al stereotipo de la mujer esclava.
Don Alan Cosillo, ud. realmente no tiene ni madre al escribir esas tonteras.
sergio mejia: (2007-05-07 08:38:23 horas)
Querida Olga, comparto totalmente su artículo. Una rosa con amor llena con su perfúme muchos vacíos que el mercantilismo no puede. Mi madre gracias a Dios eso recibirá ahhhh y día de la madre para los hijos agradecidos los 365 de cada año de cada vida.
Alan Cosillo: (2007-05-07 01:46:00 horas)
Solución no sea madre y se acabó el problema. Aunque como ya tiene hijos digales con no necesita nada y ya. Ojalá y Ud. no sea de las madres que les regalan a los niños cuanto juguete sale en los anuncios, si sus hijos no tienen barbies ni tonkas le creo lo que escribió hoy.
3 comentarios: