EFICACIA con triple “F” y un poquito de generosidad
Muchos anunciantes me preguntan a menudo si una acción de Comunicación determinada resultó ser eficaz.
Macarena Estévez
Yo siempre les contesto a su vez con varias preguntas: ¿cuál era el objetivo de la acción?, ¿queríais crecer en ventas?, ¿cuánto?, ¿queríais que la gente percibiera los valores sociales de vuestra marca?, ¿cuánto? ¿queríais “un poco” de todo eso?, ¿cuánto es “un poco”? A lo que los anunciantes prácticamente nunca tienen respuesta.
Para mi, algo es eficaz si cumple la expectativas, si sirve para el fin para el que se pensó. El problema que nos encontramos muchas veces en el entorno publicitario es que no sabemos muy bien qué es exactamente lo que queremos. O que cada uno quería algo (el product manager, el director de marketing, el director financiero…), pero nunca se sentaron para “pensar juntos” todos los objetivos, y evaluar, después, si se alcanzaron o no.
Por lo pronto, entonces, diremos que la eficacia ha de definirse como un logro condicionado a un fin previamente establecido. Ya tenemos la doble “F”.
En segundo lugar, vivimos en un mundo centrado en el corto plazo. Todos los resultados se miden para nuestro beneficio personal, allí donde todavía lo pueda cada uno ver y afirmar: “esto fue gracias a aquello que decidí yo hace un mes”. Entonces, señores, no hablaremos de eficacia tal cual, sino de eficacia-egoísta, aquella que se mide solamente en función de los logros corto-placistas. De verdad que no es broma. Muchas veces, cuando “analizo” series de ventas de 5 o 6 años de historia, me doy cuenta cómo las ventas de las compañías han sufrido este tipo de estrategias y nadie se preocupa dónde estará la compañía dentro de 5,10 o 20 años… ¡A quién le importa! Y lo cierto es que no sé a quién…
Por lo tanto, tenemos que saber a dónde queremos llegar y a dónde nos gustaría también que llegaran nuestros “hijos”, para poder ir evaluando, sobre la marcha, qué funciona y qué no funciona.
En tercer y último lugar, de nada sirve estudiar, si no se “aprende”. Podemos saber qué es eficaz y qué no lo es, pero lo realmente importante será la implementación de dicho aprendizaje para, de esta manera, conseguir ser eFicientes (¡Ya tenemos la tercera “F”!), y crecer en “saber hacer mejor las cosas”, como una bola de “nieve”:
observo-aprendo-implemento-observo-aprendo… En España, y en realidad creo que en el “mundo” entero, aunque no tengo la certeza, todos en nuestro campo hablamos de “optimizar”. Optimizamos el mix de medios, optimizamos la forma en la que invertimos en el tiempo, optimizamos la “eficacia”… Pero la realidad es que no optimizamos nada, porque para optimizar hay que hacer un montón de algoritmos numéricos que son muy complicados y que pocas veces llegan a una solución certera. Para ser eficientes, sin embargo, hay que conseguir optimizar “de verdad”. Y eso, mis queridos amigos, me lleva al final del artículo a hacer mención de mi más amada: la matemática. Pero no les aburro. Cierro con la conclusión: el ciclo de las 3 “F”: persigo un fin– observo – Aprendo (eFicacia) – Implemento y optimizo (eFiciencia).
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