Con todo el respeto que se merece Rigoberto Juárez Paz, creo que es un desperdicio de valioso espacio que le otorguen media página de la sección de opinión para que nos cuente una insulsa y simplona aventura a lo Corín Tellado, ocurrida en 1987. Encarecidamente le pido que si no tiene ya nada qué decir, en cuanto a externar opiniones (es el nombre y propósito de la sección), y no le queda otra que contar cosas de hace 20 años, porque ya no le ocurre nada, que ceda el espacio que desde hace tiempo estamos gestionando más de un ciudadano, que sí deseamos contribuir en la búsqueda de soluciones y alternativas a la problemática actual. Sería un noble gesto que se decida a colgar la pluma, especialmente en estos días en que los otros columnistas también divagan, no sabiendo qué opinar o se quejan desoladamente de una supuesta situación irremediable.
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