Es lamentable la situación de incertidumbre que vive Uzbeka Aliona Nikolaevna en el albergue de Migración. Ningún ser humano merece el trato que está recibiendo. ¡Ella no es una criminal! Su encierro injustificado constituye una violación a sus más elementales derechos humanos como, el de la libertad. Me entristece además que no exista alguna organización de mujeres que proteja a esta víctima.
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