Opinión:EE.UU. y la dependencia petroleraHay un creciente clamor popular que los políticos no podrán ignorar. Por: Andrés Oppenheimer
Bueno, quién sabe, a lo mejor todavía hay esperanzas de que el pueblo norteamericano termine su enamoramiento suicida con los carros tragagasolina, EE.UU. reduzca su adicción al petróleo extranjero, el calentamiento global disminuya y haya paz en la tierra.
A juzgar por la increíble respuesta de los lectores a nuestra última columna “¡Viva el alza de los precios de la gasolina!”, en que señalaba que los precios de la gasolina deberían subir por encima de los $4 por galón para que haya una reacción popular de los norteamericanos que obligue a Washington a hacer algo en serio para reducir la dependencia de las importaciones de petróleo, hay muchos norteamericanos que comparten esta idea. En la columna argumenté que, a menos que el precio de la gasolina cruce la barrera de $4 por galón, no habrá una reacción popular, Washington no hará nada de importancia para reducir las emisiones tóxicas que empeoran el calentamiento global y Estados Unidos seguirá financiando a los petrodictadores y caudillos del Medio Oriente y Sudamérica, cuya megalomanía crece en forma directamente proporcional al alza de los precios del petróleo. Sustenté mi argumento en que, según cifras oficiales de la Administración de Información de Energía (AEI), el porcentaje de camiones ligeros y camionetas deportivas en EE.UU. se ha disparado de un 19 por ciento de todos los carros del país en 1975 a cerca del 50 por ciento hoy, y se proyecta que alcanzará el 52 por ciento en el 2015. Si las tendencias actuales continúan, Estados Unidos importará el 61 por ciento del petróleo que consume en el 2030, dice la AEI. Los petrodictadores financiados por EE.UU. se volverán cada vez más despóticos y habrá cada vez más de ellos. La avalancha de correos electrónicos empezó inmediatamente. Para el final del día en que apareció la columna, hubo un récord de 119 mil 908 entradas en la página de Internet del Miami Herald, donde estaba la columna (ahora en www.andresoppenheimerblogspot.com), y cientos de correos electrónicos. Según el editor de la página de Internet del periódico, Casey Frank, al día siguiente de su publicación la columna ya era la segunda más leída del año en www.miamiherald.com, después de un perfil del entrevistador Larry King, y lo más probable es que lo supere este fin de semana (¡cuidado, Larry, te estoy pisando los talones!). Pero lo más sorprendente fue que, a juzgar por los correos electrónicos y comentarios en el blog, la mayoría de respuestas fueron positivas. Hubo tres clases de comentarios: • Aquellos que aplaudieron la idea (más del 40 por ciento). El lector Doug Sattler escribió: “No puedo estar más de acuerdo con tu posición. Mientras nosotros, los americanos, insistamos en manejar esos gigantescos tragagasolina, nunca vamos a ser independientes en materia de energía”. Añadió el lector Barry Creed: “Un artículo sobresaliente. En cuanto a quiénes financian el terrorismo, solo necesitamos mirar en el espejo retrovisor”. • Aquellos que dijeron, “sí, pero” (cerca del 30 por ciento). El lector Rock Leslie escribió: “Interesante columna... pero definitivamente escrita por un elitista. Dudo que un galón de gasolina a $4 tenga un efecto más dramático que cuando la gasolina llegó a $3 el verano pasado, y no se produjo el efecto deseado en los legisladores. Mientras tanto, las personas comunes y corrientes... aún si manejan Camrys, tendrán mucho menos dinero para gastar en ropa y comida para sus familias”. • Aquellos que lanzaron insultos irreproducibles (casi el 30 por ciento). Uno de los más civilizados dijo: “Tú eres un estúpido socialista bastardo. ¿Calentamiento global? Tonterías”. Otro dijo: “Qué idiota eres: Los precios de la gasolina están altos ahora porque hay problemas con las refinerías... (Construir refinerías) y permitir las perforaciones petroleras en las costas de Estados Unidos reduciría el precio y la necesidad de importar petróleo”. Un tercer crítico escribió: “¿Alguna vez se le ocurrió que el movimiento ambientalista es el verdadero responsable de la dependencia del petróleo extranjero, y de apuntalar a los dictadores en todo el mundo? Todo lo que necesitamos es terminar con las restricciones a la explotación de petróleo en Estados Unidos impulsadas por el movimiento ambientalista’’. Mi conclusión: el hecho de que la mayoría haya apoyado la idea de que haya una reacción popular para que los norteamericanos compren carros más eficientes –y se detenga el calentamiento global y el financiamiento de los petrodictadores– es una buena noticia. Significa que hay un creciente clamor popular que los políticos no podrán ignorar. Si los precios de la gasolina alcanzan $4 y se mantienen allí hasta las elecciones de noviembre del 2008, será uno de los principales temas de la campaña, y el sacrificio económico de hoy será la ganancia de mañana. ¡Hay esperanzas! El corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald. Agregar comentario: |
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