El domingo recién pasado la rutina de pasos y pedales adquirió un cariz distinto en la avenida de la Reforma, cuando a las personas que visitan este sector se sumaron cientos más para participar en la marcha contra el hambre. La actividad, organizada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) es una forma creativa de recaudar fondos y llamar la atención sobre un serio problema que enfrentan millones de personas en el mundo: el hambre.
De manera similar a lo acontecido en Guatemala, miles de personas tomaron las calles de cientos de ciudades del mundo para sumarse este 13 de mayo a la campaña. El mensaje central de la marcha es que el hambre de los niños no debe caber en nuestro planeta y que los ciudadanos de todas las nacionalidades pueden ponerle un fin a la situación que enfrentan tantos menores. El evento recaudó fondos para los programas de alimentación escolar que impulsa el PMA, permitiendo así llevar alimentación gratuita a los niños que se encuentran en situación más vulnerable. Pocas personas están conscientes de que cuesta menos de Q1.5 diarios alimentar a un niño en la escuela. Por ello, aún las contribuciones más pequeñas pueden hacer una gran diferencia. El año pasado, el organismo internacional proveyó alimentos escolares a más de 19 millones de niños en 71 países en desarrollo. Además de contribuir a su nutrición, vale la pena resaltar que este esfuerzo constituye una estrategia muy efectiva para contribuir a la incorporación y retención de los niños más pobres en el sistema educativo. Los alimentos se convierten en un incentivo muy importante para enviar a los niños y niñas a la escuela.
El hambre es la principal amenaza a la salud en el mundo. Cada año mueren más personas de hambre y causas asociadas que de malaria, tuberculosis y sida combinados. Se estima que compartimos el mundo con más de 850 millones de personas crónicamente hambrientas. En Guatemala, más de 16 mil personas mueren anualmente de enfermedades asociadas con este flagelo y uno de cada cuatro niños que asisten a escuelas rurales se encuentra desnutrido.
La marcha es un llamado de atención y el recordatorio de un problema que no debe pasar desapercibido. De ignorarse, el hambre infantil seguirá teniendo un efecto devastador en el futuro de las nuevas generaciones. Cada día despiertan miles de niños sin haber ingerido ningún alimento la noche anterior. Sobreviven el día como pueden y se acuestan de nuevo sin haber comido. Esto es inhumano. En el mundo hay suficientes alimentos para todos y por ello es aún más grave el que como sociedad nos hayamos acostumbrado a esta realidad. Esta caminata marca los primeros pasos, pero no es suficiente para cambiar el rumbo. Debemos aunar esfuerzos para garantizar a los menores más vulnerables un mejor destino.
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3 comentarios:
vantari (Dean H Steele) : (2007-05-18 07:15:13 horas)
El compromiso del Senado para legalizar a nuestra gente es un importante paso hacia un mejor futuro. Debemos apoyar a los que nos apoyan, y fustigar a los reaccionarios republicanos. Todos los artículos propuestos son justos y razonables. Si la base es justa, los detalles de la reglamentación serán también. [18 de Mayo, 2007]
sergio licardie V.: (2007-05-18 06:48:52 horas)
Bajo este criterio los niños van a la escuela porque tienen hambre, a saciarla, no porque tengan derecho a la educación. Si la escuela enseñara a trabajar, negociar, sería menos desertante y en cualquier momento de abandonarla sería útil para el niño. La comida como las becas económicas sirven para comprar asistencia para la obligatoriedad de una escuela incompetente. A los políticos no les interesa la eficiencia institucional sino mostrar como gastan el dinero y que saben gastarlo para comprar votos. El mejor incentivo para que los niños vayan a la escuela es que los padres piensen que sirve para algo útil y no solo por cumplir con la obligatoriedad para conseguir trabajo aunque no hayan aprendido a trabajar.
lvsergio2@cableonline.com.mx Maestro Primaria INRA
juan pablo escobar: (2007-05-18 06:35:29 horas)
Sin duda que el hambre es una de las principales amenazas de la Humanidad. Qué pena que haya tantos niños que se acuestan sin haber cenado y se levanten sin saber si desayunarán y que tal vez irán a la escuela a tener su única comida del día. Los días sábados y domingos sin duda serán de ayuno. Y cuando más van a desnutrirse es ¡durante las vacaciones escolares!. Pero lo peor, es permitir que sus mamás sigan teniendo hijos que tendrán el mismo miserable destino. ¿No hay ninguna reflexión sobre cómo PREVENIR estas miserias?. Las medidas a tomar son obvias.
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