Mucho se ha hablado y discutido sobre este tan importante y relevante tema de la personalidad de una marca.
Giuseppe Calvinisti
Hoy día se presenta este enfoque por la complejidad de los consumidores en el extenso archipiélago de marcas y productos que prometen dar y quitar todo lo posible en esta superficial vida cotidiana.
Pero poco se ha hablado del sentimiento que una marca debe tatuar en el consumidor con los beneficios ofrecidos en la vida diaria del comprador, este “retiemble” de atributos personales que el consumidor atará innatamente a ese nombre o acrónimo que tratamos de vender como publicistas.
Seguro. El diseño de la marca influye primordialmente en este tema, pero va mucho más allá. Las comunicaciones de hoy y sus siempre moldeables ángulos de ataque, han hecho que los sentimientos que evoque la marca sean cada día más importantes para ganar la carrera hacia el corazón del consumidor.
Este concepto enmarca muchos enfoques:
1.- La experiencia del producto o servicio (características experienciales, los componentes, la estética del producto, etcétera).
2.- El sentimiento a primera vista (nombre, logotipo, tipo de embalaje, diseño de tienda, página web, olor, etcétera).
3.- Comunicaciones Experienciales (fundamentalmente, la publicidad en el lugar correcto al momento correcto).
4.- El servicio al cliente (cierra el círculo integral y le da la cara al consumidor, creando el vínculo directo de la experiencia vivencial (muchas veces más fuerte que el producto en sí) que la mayoría de las veces asegura y refuerza la “promesa de marca”. Esto no es una tarea fácil de conquistar. Muchas marcas de productos “commodity” han invertido cantidades importantes de dinero para lograr que alguien en una simple encuesta responda a la pregunta: “a usted, ¿qué le hace sentir esta marca?” con un simple – “no sé” – por falta de seguridad en lo que, como consumidor potencial o actual, sienten por ella.
Otras marcas han logrado establecerse por medio de estrategias y comunicaciones acertadas e integrales, como una marca que evoca sentimientos a un nivel más profundo, poniendo primordial enfoque a lo que puede diferenciar a la marca de lo que otras pueden fácilmente imitar en un sentido más técnico y proponer los beneficios experienciales como resultado de una mejora. El sentimiento hacia esta marca, como estrategia central, hará que la fidelidad sea la que triunfe sobre una simple “promoción”.
Para simple comparación humana: Si le preguntamos a una mujer: “¿Qué le parece más atractivo; un hombre romántico y cariñoso o un hombre atractivo y parco para vivir?” O a un hombre: “¿Qué prefiere en un viaje largo; un copiloto conocedor o uno que es entretenido?”.
Muchas respuestas pueden derivar de estas preguntas, pero algo es cierto… se generaron sentimientos por lo que representan para cada uno de nosotros.
Les ofrezco mi email si desean platicar más sobre el tema, porque seguramente, todos tenemos algo que decir al respecto: giuseppe.calvinisti@gt.ddb.com
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