Son palabras con las que escribo lo que necesito decir.
Marcela Gereda
Esta es la piel de mi palabra. Con ella escribo lo que hago. Somos lo que hacemos, pero toda acción se conforma siempre desde la palabra.
Parafraseando La plegaria contra el silencio, del genial escritor guatemalteco Manuel José Arce, que puede leerse muchísimas veces, y siempre con algún nuevo sentido; también digo “esta es mi palabra”. Te la entrego a ti, lector.
Esta es mi palabra, con ella inauguro un nuevo reto en mi vida: esta columna. Con ella documento y registro lo que un día observé en la Selva Lacandona, en el barranco de la zona seis y en una aldea de África, de un país llamado Argelia. Es a través de ella que también reflexiono desde este espacio que me ha abierto elPeriódico, y al cual le agradezco.
Esta es la piel de mi palabra, con ella escribo sobre injusticias y miserias. Posibilidades y contingencias. Etnografías y catarsis. Con ella observo y penetro el mundo que me rodea. Con ella también digo “soy”; digo “ojalá”, con ella digo “espero”.
Esta es la piel de mi palabra que siente imprescindible, que quien transmite la palabra de los “otros”, esté entre la gente sobre la cual va, quiere o piensa escribir. Que quien trasmite la palabra de otros, se haga parte de esos otros.
Esta es la piel de mi palabra, en ella creo y por eso te la doy. Con ella viajan mis noches en la Selva Lacandona. Las hamacas y la invasión de mosquitos. Detrás de ella está haberla perdido y recuperado en trabajo de campo, en el desierto del Sahara. Debajo de ella, recita un nómada beduino versos preciosos.
Con ella te saludo, como los beduinos, a ti lector: con la mano en el corazón significando la palabra genuina, la palabra sentida desde ahí. Es una palabra que pesa poco en un mundo que siento equivocado; con ella deseo expresar eso que le sucede constantemente al telón de fondo en el que se inscribe y actúa Guatemala.
Con ella busco narrar las diversas formas de percibir y experimentar esta tierra de todos; y con ella camina también la palabra de los que ya no están. Son palabras con las que escribo lo que necesito decir. Lo hago con la antropología y desde los campamentos de refugiados de Tinduf, o desde San Mateo Ixtatán.
Esta es la piel de mi palabra, con ella analizo las cosas en su dimensión y como mecanismos de reproducción de posiciones en el espacio social. Los valores son parte de la máquina social, de ahí que, principios de acción, hay que situarlos, no adjetivarlos con la palabra.
Esta es mi palabra, te la doy con humildad, porque sé que no es solo mía. Porque la constituyen muchas voces desde diversas guías y mapas para expresar y configurar el mundo que vivimos.
Y, si Manuel José nos enseñó en su poema la verdadera razón de una palabra: comunicar; Oscar Wilde nos enseñó que decir la palabra verdadera es transformar el mundo, desde donde también siento el primer código de la Felap, “el periodismo debe ser un servicio de interés colectivo, con funciones eminentemente sociales dirigidas al desarrollo integral del individuo y de la sociedad”.
Con ella intento una palabra comprometida, desde y con la gente que busca verdades, que sueña y vive por un país menos asimétrico y estereotipado.
Con ella busco cumplir que la palabra contribuya a la convivencia intercultural, interétnica e interclasista. Con ella trato de desmitificar discursos represivos e indago sobre la posible mutua comprensión entre los pueblos y culturas del mundo.
La piel debe alejarse también de la palabra, para buscar objetividad sobre procesos históricos y sobre la percepción del mundo social y cultural en el que acontecen los hechos. Desde una visión responsable y humanista. Para ser un buen periodista hay que ser, además, un buen ser humano.
Me interesa la palabra escrita. La quiero por sí misma, tanto en mí como en los otros. La hago porque me ofrece un placer especial, algo que no puedo conseguir de ninguna otra forma: escribiendo.
Pensar, reflexionar, participar, hablar, escribir debe pasar por sentirlo desde la piel. Esa para mí es la piel de la palabra. Esta es la piel de mi palabra, te la entrego, porque quiero que tú también compartas la tuya conmigo.
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9 comentarios:
Ale Colom: (2007-05-24 06:33:03 horas)
Felicitaciones Marce por lanzarte al agua y comenzar tu columna. Leerte es escucharte hablar. Estaremos leyéndote desde Kin.
Juan Pedro Garcia: (2007-05-21 16:48:56 horas)
Que alegría volver a leerte Marcela, ya que lo había hecho en la revista Latinoaméricana www.contrapunto.com.ec donde también escribiste un buen artículo. Felicidades por esa producción, un amigo ecuatoriano, Juan Pedro Garcia
Chepe Pirrir: (2007-05-21 12:06:26 horas)
Marcela, me alegra que te hayan dado el espacio en este medio. Solo espero de vos la misma mordacidad y compromiso que mostraste en Albedrio (y que espero sigás haciéndolo también en la revista). Sos de mis pocos contemporáneos que merecen ser leídos.
Tatiana Lopez: (2007-05-21 11:36:37 horas)
Marcela!! Gracias por recordarnos la dialéctica de la posibilidad. La piel de mi palabra: la vigencia de la Revolución. La necesidad de construir entre todos y para todos una nueva Guatemala!!!!!!!!!
Mario Rodriguez: (2007-05-21 09:18:15 horas)
Gracias Marcela por otra linda columna, te auto superas cada dia!! Te abrazo con la misma alegria de siempre y segui dando argumentos para no darnos por vencidos ante tanta desigualdad, injusticia y diferencias en nuestra tierra. Adelante pequeño saltamontes! "Fue y lo hizo porque no sabia que era imposible"
Helena Chaves: (2007-05-21 09:10:56 horas)
Las palabras que tocan nos dejan sin reacción!! Feliciades Marcela, Exelente artículo.
Miguel E. Aparicio: (2007-05-21 07:04:51 horas)
¡Bienvenida Marcela!
La alegría que me causa el descubrir una nueva pluma en las páginas del diario, es casi una réplica de la que hubiese yo sentido, si mis gestiones para obtener espacio de opinión hubiesen fructificado. Por ello la siento como una parte de mi mismo, ya que estoy confinado a ser un lector invisible, gestando a menudo contra el reducido espacio de “cartas del lector” o plantando mis comentarios, como este, en “colitas” pegadas a las columnas en la no tan leída versión electrónica, lugar donde le escribo.
Y es para pedirle que me represente. Que sea la representante del pensamiento liberal. Que se aparte del conservadorismo recalcitrante que ocupa la sección con raras excepciones. Que represente en verdad al Lector, no como el “defensor” que se preocupa de “estilos y formas”, pero ignora lo que NO se dice. De lo que hace falta.
La lucha por cambiar el sistema. Dura porque el mismo se defiende a ciegas, sin razón alguna mas que la que está detrás de la palabra “siempre”- “Siempre ha sido así” – “Quieren destruir nuestros valores que siempre hemos tenido” – “Siempre hay locos que quieren innovar” , etc..
Y si algún escritor tiene suerte, aún pecando de liberal, es confinado a las últimas páginas, con la consigna de que allí “no será tan leído”. Pero los lectores que queremos que la Libertad surja, leemos primero las páginas finales, cual judíos ahorrando tiempo, temerosos de enfadarnos al leer a los comentaristas conservadores, que son muchos.
Pero ser diferente requiere coraje, Marcela. Para hablar del otro lado de la corrupción. Los invisibles corruptores. Los respetables. Los “bussiness men” que resquebrajan el Estado con dadivosas comisiones y regalos. Las “personalidades de influencia”, los “señores de la elite” que regalan una invitación para penetrar en elegantes reuniones y opíparas festividades. También hablar de la polarización de los diarios, la cual afecta a todos ellos en mayor o menor grado, para aceptar lo “aceptado” y censurar lo desconocido o lo rechazado. De la justificación de ideas, leyes y normas de conducta impuestas por potencias extranjeras, aduciendo “defensa de la sociedad”. De las “guerras” inútiles, que han creado y sustentan aquello que dicen combatir. Encontrar paralelos entre la batalla estéril del alcalde La Guardia de Nueva York, que creó el monstruo que hoy se llama “narcotráfico” y su mortal guerra que causa más víctimas que los que fallecen drogados. Hacer comparaciones que el lector y nuestros legisladores necesitan oír entre los nefastos resultados de la “ley seca” que operó en Norteamérica y que causó el engrandecimiento de las mafias, las batallas feroces en las calles, los asesinatos y torturas crueles, y los hechos violentos que hoy nos aquejan, por haber sido convertidos en “guardianes del jardín del norte”. Región donde SI hay drogadictos en abundancia pero que no los causa el narcotráfico sino que la descomposición social y la frustración colectiva por los grandes desniveles económicos y la falta de libertad real. Hable de cómo el famoso tráfico negro de los narcos es CONSECUENCIA de las prohibiciones que convierten basura en valores negociables a alto precio. De los intereses ocultos en los mismos estados involucrados, para que dicho tráfico no desaparezca, por sus réditos inimaginables.
En fin, Marcela, hay tanto que trabajar, tantas verdades que descubrir y tantas mentiras que delatar, que no habrá espacio para la poesía y la filosofía. Sí lo hay para el llanto escrito y el optimismo en letras, pero recuerde que el Lector está sediento de buen juicio y transparencia en la lectura diaria.
¡Veamos como le va!
Su nuevo Amigo: Miguel Emilio
asher hilou behar: (2007-05-21 06:57:10 horas)
Uso la palabra para justificarme y me legitimiza. Uso la palabra con una piel a mi gusto por que los huesos no mienten, le tengo lastima a este mundo y no amor.En estos dias es casi imposible sentarse con un beduino a tomarse un finjan de cafe, (la nueva generacion se ha encargado de formar maras de nomadas que saquean a los pueblos del Neguev ). El romace antropologico ha muerto en las culturas que se han despegado de lo que eran (sus raizes). En el barranco de la zona seis estan los que no aparecen en las columnas de los periodicos, pero se rien a pesar de todo con un buen cevichon en compania de Don Carlitos y Donia Marina.Los que lastimosamente tampoco tienen espacio en las columnas de nadie es la gente en Darfour y Rwanda, ellos no se pueden reir ni con el ceviche mas grande del mundo. No nos pesa la conciencia si no sabemos la verdad; hay que aprovechar cada gramo de tinta.Espero estar equivocado en mi critica. Concuerdo que para ser buen periodista se nesesita ser buena persona. Aproveche el poder que le otorga una voz publica.
Luis Guzmán: (2007-05-21 05:54:10 horas)
Bienvenida al Periodico Sra. Marcela Gereda. Espero que sus columnas tengan un criterio amplio tal como se refleja en su presentación. El pueblo de Guatemala necesita que le abran los ojos, pués está cayendo en un fanatismo religioso-evángelico que espanta.
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