No podemos ver con indiferencia lo que sucede en otros sitios.
Roberto Moreno Godoy
¿Ha pensado usted ir al África? Para la generalidad de guatemaltecos la mera idea de realizar un viaje tan largo está fuera de su alcance y de sus posibilidades. Vemos la imagen distante de un continente caracterizado por una naturaleza exuberante y por problemas sociales inmensos. Tenemos la noción de un lugar lejano, exótico y en vías de desarrollo. Asoma a nuestra mente la figura de un safari, con visitantes ataviados en finas prendas de lino blanco descendiendo de una avioneta, mientras que de manera dramáticamente contrastante, también nos asalta de pronto la visión de miles de niños huérfanos por males tales como el sida, la violencia o la malaria.
Somos testigos indiferentes de lo que sucede en otros lares. Sin embargo, la semana pasada una situación muy peculiar nos hizo ver que estamos interconectados y que el África es un territorio más próximo de lo que registra nuestro ideario. Los titulares de prensa resaltaron la llegada de una nube gigante de polvo y diversas partículas, de 1,200 kilómetros de largo, procedente del Sahara. La nube se originó en el corazón de dicho continente, debido a un acelerado proceso de deforestación, que ha causado que las áreas afectadas se unan al desierto. Esta situación favorece la aparición de tormentas de tierra, que se desplazan con facilidad debido a los vientos que soplan en el globo terráqueo.
El desplazamiento de esta nube generó un debate en torno a si la misma traería, además del polvo, partículas nocivas, tales como insecticidas y otros contaminantes químicos. Inclusive, se mencionó la posibilidad que acarreara microorganismos causantes de enfermedades tropicales. Aunque las autoridades guatemaltecas desmintieron que la nube pudiese traer agentes patógenos y resaltaron que se trataba de un problema recurrente, se recomendó a la ciudadanía evitar realizar actividades deportivas y al aire libre, en prevención de problemas broncopulmonares.
Al final de cuentas, los vientos soplaron hacia otro rumbo y la monstruosa nube no alcanzó a cubrir el territorio nacional y estacionarse acá por tres días. Aun así, el fenómeno ha hecho evidente que lo que sucede en un rincón del planeta puede ocasionar un impacto a miles de kilómetros de distancia y que la destrucción de los recursos naturales es un tema que nos afecta a todos. No podemos ver con indiferencia lo que sucede en otros sitios, pues todos pagaremos las consecuencias. De igual forma, todos los pobladores del planeta deben ver con interés lo que hacemos los guatemaltecos para resguardar nuestros recursos, pues de la adecuada conservación de dicho patrimonio, al igual que de la flora y la fauna del África y de otras latitudes, depende el bienestar de la humanidad.
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3 comentarios:
Ricardo Cortés: (2007-05-25 09:29:53 horas)
Aunque la preocupación ambiental es válida, es necesario cuestionar la validez de la noticia. ¿Por qué la noticia era una copia de un mensaje electrónico anónimo? ¿Por qué ninguna agencia meteorológica local o internacional reportó el fenómeno? La única institución formal mencionada era una nicaragûense ¿por qué la página de internet de esa institución no presentó ninguna información al respecto? ¿por qué traería pesticidas la nube? ¿Siembra alguien en el Sahara? En fin, parece que alguien le metió un gol a la prensa y esta a la vez le metió un gol al Insivumeh, obligándolo a advertir sobre algo que finalmente no ocurrió.
juan orosco: (2007-05-25 06:56:01 horas)
a manera de introcuccion dejeme comentarle que desde siempre los cambios de temperatura del oceano atlantico y las correintes de vientos provenientes de africa terminan por nuestros lares, de alli se forman las tormentas tropicales que terminan en huracanes, algunas de ellas, pero en relacion a su articulo, nos viene guango por el atontamiento del cataclismo interno que estamos sufriendo mucho menos algun paisano se va a preocupar si vienen bichos de otros continentes.
Luis Guzman: (2007-05-25 05:57:20 horas)
La humanidad para evitar el desastre que se avecina debe ser capaz de dar un salto en la evolucion como el que hubo del animal al hombre. Tendremos que esperar a que la naturaleza lo haga nuevamente por si misma o podremos nosotros como seres pensantes lograr su realizacion. Esto ultimo nos libraria de la autodestruccion.Blog: luisguzman-criterium.blogspot.com
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