En su columna del lunes 21 de mayo del corriente, Andrés Oppenheimer hace una critica a esa “izquierda recalcitrante” a la que mira hasta en la sopa él y sus compañeros de Reporteros Sin Fronteras y que atacan por “censurar su libertad de opinar”. Esa misma entidad que dispone de US$4 millones anuales para velar por la “libertad de expresión y pensamiento” pero de los pobres “corresponsales de Washington” que trabajan en esas zonas demoníacas de La Habana y Caracas y que ahora se han expandido peligrosamente, para mal de su “democracia” como manchas de aceite, hacia Quito y La Paz.
Ah, este Oppenheimer, siempre contándonos cuentos chinos. Esos que ya cayeron en desuso por su vulgaridad manifiesta pero que a los contribuyentes norteamericanos les han de salir muy caros.
¿Cuánto le paga la Casa Blanca, “mister” Oppenheimer, por mantenernos siempre “bien” informados y hacernos reflexionar sobre la libertad de prensa en esos maléficos países tercermundistas denominadas por sus maestros, como populistas o terroristas, según sea el momento? ¿Cuánto gana por rumiar estos graciosos pasquines? ¿Cuánto gana por deformar el periodismo objetivo y desacreditar a los que verdaderamente sí saben ganarse el pan y la admiración de sus compañeros y lectores al realizar reportajes serios en áreas donde sus vidas corren peligro, incluso? ¿Porque, si no recuerdo mal, usted estaba en aquella lista de “periodistas” a quienes el “Miami Herald” desenmascaró, perdón, quise decir reconoció, como “colaboradores” del Gobierno de Estados Unidos? Con ese resguardo, imagino debe ser un infierno escribir sobre la “libertad de prensa” por los graves riesgos que implica ir de la cama a la cafetera y luego al ordenador. Digo, debe ser toda una aventura.
Esa lucha acérrima y cotidiana que usted debe de librar entre el recelo de los periodistas honestos que tienen que tolerarlo por ser otro emisario más de la Casa Blanca quien desfachatadamente cobra honorarios en pago por sus mentiras y sesudos análisis y su indiferencia ante los peligros que muchos de ellos sufren por su vocación de llevar la verdad hacia el público. Pero bueno, de eso usted que no tiene moral no debe tener vergüenza y menos conciencia, tampoco.
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3 comentarios:
G. Corbeau: (2007-05-27 13:38:21 horas)
Qué bueno sería, Carlos, que en este país nuestro todos tuviesen esa claridad de apreciación que permite reconocer a los lobos (más bien lacayos del imperio) que se visten con piel de oveja para penenetrar en el rebaño y llevarlo hacia el precipicio neoliberal. Pero no; desgraciadamente son más los lobos 'ad-honorem' locales, quienes se despellejan las manos por apludir a serviles (pero bien pagados) como el tal Oppenheimer y al gusano cubano socio del criminal Posada Carriles. Por eso hay tantos que viven con ganas de ir a Da(r)llas, Texas, o a cualquier otro sitio de la 'madre patria' (de ellos).
Mario Rodriguez: (2007-05-27 10:01:07 horas)
Mis respetos Sr. Maldonado por poner en su lugar a un vende patrias como Oppenheimer, y des enmascararlo, a ver si se atreve a alcarar lo inegable. Desgraciadamente columnistas como el son los que confrontan, mienten y manipulan a nuestros pueblos a favor de su amado presidente narcisista-fascista George W. Bush.
joel veliz: (2007-05-27 08:42:50 horas)
La misma historia de siempre -no se puede criticar nada que suceda en la Havana o en Caracas porque ya se le tilda al escritor de servidor de Washington. La doble moral de siempre. La misma cortina de humo de siempre. Bravo para don Andres; y habemos muchos con mentalidad libre que compartimos sus opiniones
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