Actualidad: Nacionales (entrevista)El general del puño Otto Pérez Molina Presidenciable por el Partido PatriotaEs un entrevistado imperturbable. Responde cualquier pregunta sin alterarse y evita pestañear. En todo caso, es un oficial del Ejército que se formó para dirigir la Sección de Inteligencia y encabezó el Estado Mayor Presidencial. Pero recibe a sus entrevistadores en una oficina del Centro Empresarial, en cuyo escritorio descansan dos libros de estrategas políticos: Dick Morris y Robert Green. Por: Juan Luis Font/Claudia Méndez Arriaza
¿Qué propone usted al llegar al gobierno?
– Nuestro plan tiene cinco áreas prioritarias, dos de ellas tienen la máxima prioridad: seguridad democrática y desarrollo económico. El tercer eje está enfocado al desarrollo rural, el cuarto y quinto se relacionan con el desarrollo humano: educación y salud. Dos ejes transversales atraviesan esas cinco áreas: interculturalidad y recaudación fiscal. Le pone de apellido “democrática” a su propuesta de seguridad, ¿teme evocar, como militar, una idea equivocada? – No. Los guatemaltecos están preocupados por la violencia y delincuencia. Con la propuesta de mano dura corrimos un riesgo, porque que un militar retirado que hablara de mano dura podía vincularse con un gobierno autoritario; lo discutimos muchísimo y tomamos la decisión que si queríamos lograr un posicionamiento, debíamos correr riesgos. ¿Tan audaz como haber adversado la gestión del ministro de Gobernación, Carlos Vielmann? – Desafiamos a la mafia que trataba de penetrar a la Policía Nacional Civil (PNC) y corrimos, además, el riesgo que el mismo sector privado se molestara porque uno de sus miembros era interpelado... No solo fue audaz, fue valiente. ¿Qué puede ofrecer en materia de seguridad? Usted conoce la precariedad y la condición de las instituciones. – Ofrecemos una reorganización, depuración, capacitación, y profesionalización en la PNC. Vamos a empujar un programa para interactuar con la sociedad civil: veo, por ejemplo, a un gobernador mucho más activo en el tema de la seguridad; un Consejo de Seguridad departamental donde estén representados los diferentes sectores; veo a un comisario que dé la cara: que enfrente las entrevistas en la prensa, que explique públicamente los problemas... Eso es ponerle cara a los responsables. Proponemos la creación de una institución encargada de la investigación criminal. Ustedes creen que no funciona el sistema actual. – Está demostrado que no solo no funciona, sino que es descoordinado y tiene pocos recursos. En el MP, si tienen 200 investigadores a la disposición, si es que los tienen, son para investigar 250 mil casos... Humanamente imposible. Al Departamento de Investigaciones Criminológicas hay que cerrarlo inmediatamente para abrir otra institución profesional. Ello implica una reforma estructural. – Estamos claros en que urgen reformas legales y constitucionales. ¿Llamar a una Asamblea Nacional Constituyente o promover el cambio desde el Congreso de la República? – Hemos estudiado las dos rutas. Es ingenuo pretender que los mismos diputados se quiten la inmunidad, que reduzcan el tamaño del Congreso, y que ellos mismos pierdan el poder que hoy tienen: eligiendo al Contralor, Fiscal General y Cortes. La mejor ruta puede ser una Asamblea Nacional Constituyente, pero hay quienes la cuestionan... La cuestiona el poder económico, porque teme que se cambien las reglas de un juego hasta ahora fructífero. – Temen que la Asamblea, ya instalada, se declare soberana y proponga una nueva Constitución y no se conforme con reformar determinados artículos. Y a usted ¿no le da miedo? – No. Creo que es el momento de refundar el Estado de Guatemala, ya vimos que es un Estado que ha permitido la injusticia, la desigualdad... Los partidos tendrán una gran responsabilidad al proponer constituyentes. Creo que va a haber una preocupación para que cada partido tenga propuestas y gente experta. Está hablando de un primer año de gobierno. – Puede ser año y medio, incluso, si los procesos se tardan en el Congreso, podría ser más, pero no quiere decir que el gobierno quede inmovilizado, el gobierno caminará simultáneamente. ¿Y si la Asamblea se declara soberana e inmoviliza al Ejecutivo? – No puede hacerlo, la Asamblea tiene un mandato claro, aunque ellos digan que van a hacer una nueva Constitución, eso no amarra al Ejecutivo. ¿Qué cambios fundamentales le pediría usted a esa Asamblea? ¿Los que salieron de los Acuerdos de Paz? – Además de esas reformas, revisar si, 20 años después, podemos controlar si el Contralor y el Fiscal General están cumpliendo su función. Todos los guatemaltecos estaríamos de acuerdo en limitar el número de los diputados y en mejorar su calidad. Queremos, además, que el Gobernador sea electo popularmente, que los funcionarios dejen la inmunidad, que más bien es impunidad. General, en esa figura de inmunidad que usted bien traduce a impunidad, ¿no hay una larga historia guatemalteca de perdón y olvido a nuestros crímenes? Usted es un protagonista de la guerra, ¿acaso no hemos fomentado a lo largo de toda nuestra historia la impunidad como una cultura nacional? – Esas son las cosas que queremos cambiar, hubo amnistías durante el período del enfrentamiento armado interno, y de alguna manera ha generado esa visión de impunidad y olvido, pero creo que si verdaderamente queremos refundar el Estado, debemos discutir: ¿vamos a seguir con inmunidades, vamos a seguir con privilegios o vamos a ser una sociedad más abierta, transparente, igualitaria y libre? Hay gente que nos ha cuestionado y que nos ha dicho que se puede abrir la llave para que pase cualquier cosa. Pero es que el Ejército, del cual usted proviene, ha promovido esa impunidad. – El que ha aprobado las amnistías ha sido el Congreso de la República y, aunque se diga que lo ha hecho por presión de los militares, cada quien debe asumir las responsabilidades que le corresponden. ¿En qué es usted distinto a sus contendientes? – Mi formación marca de alguna manera la diferencia: es de disciplina, de entrenamiento duro, una formación... ¿De autoridad? – Diría disciplina. La formación militar es igual que en cualquier otra carrera, no podemos decir que todos están hechos con el mismo molde. Me siento satisfecho con la formación que tuve, porque me permitió interactuar en diferentes momentos en la vida nacional, he actuado con responsabilidad que va mas allá de un estereotipo o prototipo, no miro el autoritarismo como algo inherente a un militar. Creo que ha habido civiles mucho más autoritarios que los militares. ¿Con qué sentimiento recuerda la guerra? – Con tristeza, fueron años no solo de dolor, sino años que se pudieron haber aprovechado muchísimo, y lo peor de esto es que hay sectores que miran el enfrentamiento como una cuestión que pasó en el interior, en las montañas, y la experiencia, que debió habernos sido provechosa, no lo ha sido. ¿Usted legitima la lucha de quien fue su adversario? – Más que la legitimidad, puedo entender por qué estuvieron dispuestos a tomar las armas y sublevarse. Entiendo que se cerraron muchísimas oportunidades para que pudieran presentar, luchar y exponer sus ideas, así que ellos encontraron en las armas la opción. No le encuentro legitimidad, pero sí entiendo sus razones. ¿Fue especialmente difícil luchar en Nebaj, como comandante del destacamento? – Fue donde estaba la situación tal vez más complicada... ¿Complicada? ¿Quiere decir donde el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) había logrado fundar bases sólidas? – No diría bases sólidas, el EGP obligó a la población a involucrarse en una guerra que ellos no estaban buscando. En el período que estuve en Nebaj, entendí el concepto de lo que estaba pasando, entendí que era una guerra, pero que mi responsabilidad era buscar la paz. Hay noticias de tres masacres durante el período en que usted estuvo a cargo en la jurisdicción de Nebaj. – No hubo ninguna matanza en contra de la población durante mi período, porque lo primero que hice fue concentrar al personal bajo mi responsabilidad y di instrucciones claras, de buscar la confianza de la población, y para buscarla no íbamos a caer en la estrategia del EGP. Fue el primer cambio que hice y se necesitó carácter. Dije: “No vamos a continuar lo que hemos estado haciendo”. El Ejército trabajaba en ese entonces bajo la política de seguridad nacional. ¿Cómo puede explicar un cambio de dinámica cuando todo el país se regía bajo esa política? – Cuando yo llegué a Nebaj, trabajábamos bajo el Plan Victoria 82, y la primera prioridad era rescatar a la población, ni siquiera era combatir las unidades armadas. La segunda prioridad era ganar a la población bajo influencia de la guerrilla. Hasta la tercera, era combatir las unidades armadas. Entendí bien eso, lo tenía claro: lo primero que hice fue reunir a los oficiales y decirles que la situación era totalmente diferente. ¿No lo abrumaba darse cuenta de que esa no era precisamente la política a nivel nacional? Se continuaron las matanzas, se registraron desapariciones forzosas, en diciembre de 1982 ocurrió la masacre de las Dos Erres. – Me dediqué a cumplir lo mejor que pude la tarea que me fue asignada, tenía plena conciencia de que era uno de los lugares más difíciles, pero que debía hacer mi mejor esfuerzo. Los resultados no fueron en la dimensión que hubiera esperado, cuando a mí me relevaron a los diez meses de estar allí, hubiera querido ver un área mucho más pacificada, pero me sirvió de lección entender que los cambios no se hacen ni en dos o seis meses, ni en un año, pero me vine con la satisfacción de que era posible hacer el cambio. General, ¿nos está diciendo “mis manos están limpias”? – Totalmente. Usted fue tristemente famoso cuando “The New York Times” le vinculó con la ejecución extrajudicial de Efraín Bámaca. – Nunca estuve citado a ningún tribunal, hay quienes quieren salir totalmente libres de esto, pero a esa pregunta le puedo responder con sinceridad y transparencia: no me manché las manos. Usted dijo que no legitimaba pero entendía la lucha de su adversario, ahora la pregunta es inversa: ¿cómo juzga el rol que jugó el Ejército durante esos años? – No vamos a ocultar que hubo abusos, desmanes, hechos que no se pueden justificar de ninguna manera, y que no hubo autoridad dentro del Ejército que pusiera un alto a la situación. Si usted permite que alguien viole una ley, está enviando el mensaje que se puede hacer, repetirse y no habrá ninguna consecuencia. No vamos a venir a justificar ni a tapar el sol con un dedo, pero también el Ejército rectificó con el Plan Victoria 82. ¿Rectificó en el 82? La masacre de las Dos Erres sucedió en diciembre de ese año, el esposo de Nineth Montenegro desapareció en 1984, Rosario Godoy y su bebé, en 1985. – Fue inercia: cuando algo viene caminando, no es como un carro, si pone el freno, se detiene; pero si va muy veloz, sigue caminando unos metros. ¿Resulta incómodo que le pidamos explicaciones? ¿Siente que por ser militar el peso de la guerra le persigue? – Cada quien del Ejército tiene su parte, pero también para juzgar al Ejército tenemos que juzgar la situación que se vivía en el país, porque es fácil decir “el Ejército fue el responsable”, pero yo le pregunto: ¿En dónde estaban el resto actores? ¿Qué pasó con el resto de la sociedad? ¿Qué hizo la prensa? Por miedo se escondieron. Rosario Godoy era una de esos actores del proceso. Ella no se escondió. – Lo que digo es que si seguimos con la cultura de asustarnos, nunca vamos a cambiar, porque el país necesita de hombres y mujeres valientes si en verdad queremos cambiar. Supongo que está hablando del empresariado, cuya tranquilidad estaba en juego. – Estoy hablando también de los otros actores, de la prensa, ¿dónde estuvo la prensa en el 80, 81, 82? Me habría gustado tener un corresponsal en Nebaj que hubiera vivido a la par mía la situación que nos tocó vivir... Mataron 34 periodistas entre 1978 y... – ¿Cuántos civiles, militares, inocentes murieron? Esta era una guerra de todos, no era Ejército y guerrilla, eso debemos entender. A mí me hubiera gustado tener un corresponsal de prensa para que fuera testigo de cómo hice mi mejor esfuerzo para lograr pacificar la situación. La guerra era de todos, lo que pasa es que allá nadie quería llegar, porque era peligroso... En su momento cada quien tendrá que verlo desde su perspectiva y le puedo decir que me siento tranquilo, 25 años después, le digo, siento que hice lo correcto. Y ¿qué siente cuando se da cuenta de que las condiciones de vida que motivaron la lucha han variado poco? – Me da tristeza, creo que es una de las razones por las que estoy en política, porque me tocó vivir en un momento difícil, me tocó acompañar a hogares en la propia población de Nebaj en donde no entendía cómo niños de 3 o 4 años morían de sarampión, diarrea, desnutrición... y les acompañé en velorios donde el niño no estaba siquiera en una caja, sino en una tabla... Acabo de estar en Nebaj en giras políticas, he visto cómo ha crecido y desarrollado, pero me dio tristeza estar en Cotzal, en donde volví a ver esa pobreza extrema. Se ha caminado poco y esa es la realidad de Guatemala. ¿Se podría avanzar con más rapidez? – Sí, pero necesitamos el compromiso de todos, no es el compromiso de un gobierno: todos debemos entender que la realidad de Guatemala no está aquí en los restaurantes de comida rápida; aquí (en la ciudad) podemos decir que tenemos una vida de primer mundo... pero nuestra realidad está en esos lugares desatendidos. En materia de salud, ¿qué propone? – La creación del sistema integrado. No desatender la salud preventiva, porque se puede evitar que esos niños se mueran de diarrea u otras circunstancias que pueden ser atendidas. ¿Y cuál es el camino para avanzar con rapidez en proporcionar esa salud preventiva? ¿Concederla a asociaciones privadas? – No, creo que es una responsabilidad del gobierno. A Nebaj, por ejemplo, no va a llegar ninguna entidad privada. ¿Sobreviviría en su gobierno una política pública como la de Creciendo Bien? – Estoy convencido de que hay programas que se han hecho bien, y en seguridad alimentaria, este gobierno avanzó adecuadamente... no tendríamos por qué cambiar el esfuerzo ni la dirección. ¿En qué otra área le da mérito a esta administración? – Educación. Creo que no es la reforma la que se ha cuestionado, sino los procedimientos para llevar adelante esas reformas. No hay retroceso, aunque sean pocos los avances. De igual manera, en el área económica, se deben mantener los índices macroeconómicos estables para desarrollar la economía. En su gobierno, ¿sobreviviría la presidenta del Banco de Guatemala? – Es una buena técnica y me parece que no lo ha hecho mal. ¿Y sobre la administración tributaria bajo la dirección de Carolina Roca? – Han avanzado en la recaudación, pero no es por la persona. En la SAT (Superintendencia de Administración Tributaria) ha habido avances importantes, ha mejorado la recaudación, pero lo hemos dicho: sigue existiendo una gran evasión, nunca se ha llegado verdaderamente a una solución. Álvaro Colom piensa lo mismo, pero también cree que la carga impositiva debe elevarse incluso a 28 por ciento. – Más allá de hablar de incrementar impuestos, debemos mejorar la capacidad de recaudarlos. Hablamos de mejorar los procesos y viene de la mano con una serie de medidas como priorizar y mejorar el gasto... ¿No es una respuesta clientelar la suya? Muchos quieren escuchar justamente que los candidatos digan “No, señor, no subiré impuestos, lo único que haré es cobrarlos mejor”. – Es que de nada nos sirve poner más impuestos si seguimos con la misma cultura de evasión. No miro mi respuesta como algo clientelar, mi respuesta está apegada a la realidad: no hemos sido capaces de castigar a los que no pagan... Antes de incrementar impuestos, hagamos eficientes la recaudación. El contrabando ha sido uno de los grandes problemas de Guatemala, ¿no le llama la atención que dos personas señaladas de ese oficio busquen una curul en el Congreso y en el Parlacen? – No solo de quienes están señalados en contrabando, se ha hablado del esfuerzo del crimen organizado y el narcotráfico por penetrar las posiciones de Poder. La primera responsabilidad está en los partidos políticos, pero la decisión está en la población al votar En un sistema político como el guatemalteco: el votante vota por listas. Y a la larga caemos en la frase cliché: “Tenemos los gobernantes que merecemos”. ¿Merece Santa Rosa a Napoleón Rojas? – No, no lo creo. Estamos impulsando esa reforma a la Constitución para cambiar el proceso. La elección por distritos me parece un buen procedimiento, que el candidato se postule por el distrito en donde trabaja. En las elecciones anteriores, ¿estuvieron cerca de usted los señores Mendoza, personajes sobre quienes pesa una acusación de transportar drogas? – No diría que estuvieron cerca del partido o cerca de mí, lo que sucedió fue que cuando estábamos en la conformación del partido nos dividimos en 14 responsables para tener un departamento cada uno. Quien se hizo cargo de Izabal, inocentemente incluyó a uno de ellos (miembro de la familia Mendoza); con el tiempo fuimos tomando conciencia de quién se trataba y tomamos una decisión. El mismo responsable del departamento debió asumir la responsabilidad y decir “no queremos más la presencia de ustedes”. ¿Cómo se protege su partido para que esto no suceda de nuevo? – Tenemos ahora un filtro en la organización, además del secretario departamental, tenemos un encargado de la región, que visita constantemente los departamentos para investigar a quienes nos financian. Regresemos a la época cuando usted era Jefe del Estado Mayor Presidencial: el cariño que Ángel González muestra por usted y su partido, ¿no deviene del hecho que usted le llevó la concesión a 25 años más para el “Canal 3”? – Absolutamente no. Conocí entonces al señor González, pero no tuve mayor comunicación con él, como tampoco tuve el poder para asignar esa concesión. ¿Es negativo que una sola persona domine los contenidos de los cuatro canales de televisión? – Si fuera el único medio de comunicación que tuviéramos aquí, debería ser negativo, pero obviamente tenemos muchos medios de comunicación. En 2001, cuando su familia fue víctima de atentados, investigadores de Naciones Unidas le entregaron la siguiente información: los carros que le atacaron salieron de una casa en la zona 6, propiedad de un coronel, ¿por qué le atacaron? – Recibimos una serie de informaciones de diferentes lados, pero que algún funcionario con alguna responsabilidad clara me haya trasladado información, no lo recuerdo... la estoy esperando. Hubo varias de esas informaciones y no solo de un coronel, sino que involucraban a muchos, con diferentes nombres, con diferentes motivos y circunstancias. ¿Qué enemistad puede ser tan grave para que desde el Ejército cobraran un precio tan alto? – Lo determinante es qué tan grande la quiera hacer usted. Que intenten asesinar a la esposa e hijos de alguien me parece grande. – Depende de la reacción que usted tome. Varios miembros del Partido Patriota, al denunciar las mafias de la PNC y el Ministerio Público (PM), recibimos amenazas serias, gracias a Dios no han pasado a más, y esperamos que no. ¿Es usted un hombre próspero? ¿O cómo se describe? – No me siento un hombre rico por dinero, rico sí en muchas cosas más. Entiendo que recientemente se mudó a una colonia onerosa y que compró una casa de… ¿Cuánto? ¿US$350 mil? – (risas). No tiene nada de malo. – No, no tiene nada de malo (risas) y no me siento mal, por que ha sido el esfuerzo de un trabajo honrado. ¿De dónde viene su prosperidad? – Del esfuerzo de lo que me he vivido a lo largo de mi vida y las circunstancias y las oportunidades que he aprovechado con una vida honesta, no de despilfarro, sino de preocupación para mejorar el ingreso de la familia. ¿Dirige un negocio exitoso? – No diría que es exitoso tener una casa como la que tengo, ojalá tuviéramos muchos guatemaltecos la misma oportunidad, después de treinta y pico de años de trabajo y de esfuerzo... Mi esposa estuvo participando en otras actividades todo el tiempo, no fuimos una familia que nos dedicamos únicamente a depender del salario. Desde muy jóvenes estuvimos en la siembra de hortalizas y siembra de caña, en una serie de actividades que demandaban tiempo extra, y en lugar de descansar, iba a ver qué más se podía hacer. Mi esposa también estuvo todo el tiempo activa en la economía familiar. En campaña electoral, especialmente en procesos poco vigilados, los candidatos pueden hacerse ricos. – Depende: si usted quiere hacerse rico, puede utilizar recursos para usted que los debería usar para el crecimiento del partido: puede hacer una campaña pobre y embolsarse el dinero que le llega, pero no es el caso del Partido Patriota, nosotros no vemos esto como una forma de hacer dinero, y el resultado es que estamos en un segundo lugar porque hemos trabajado fuerte y hemos usado los fondos eficientemente. ¿Cuál es su expectativa sobre su posicionamiento al 9 de septiembre? – Queremos llegar en condiciones muy similares con el que ahora está en primer lugar, hemos diseñado toda una estrategia y trabajamos para llegar a la segunda vuelta en condiciones similares al primer lugar. Confiamos en que la segunda vuelta es donde vamos a ganar. ¿Por qué la gente preferiría votar por usted y no por Álvaro Colom? – Hemos desarrollado un equipo con mucho espíritu, fuerza y compromiso, no tenemos el divisionismo ni el antagonismo que existe en la UNE (Unidad Nacional de la Esperanza). Tampoco tenemos un liderazgo tan disperso, un liderazgo donde alguien toma una decisión y alguien más la revoca y todavía una tercera o cuarta persona intercede y cambia las decisiones. En el Partido Patriota respetamos los compromisos. Otras de nuestras fortalezas es que tenemos una propuesta clara de seguridad y mano dura que ha llegado a los guatemaltecos. ¿Qué alianzas estarían dispuestos a hacer? – Somos un partido abierto, que busca la comunicación y acuerdos con otras fuerzas. ¿Rigoberta Menchú y Nineth Montenegro son aliadas potenciales del Patriota? – Yo diría que sí. ¿Alejandro Giammattei? – También. ¿Hay alguien con quien no haría alianza? – Será difícil con el FRG. Es una deuda histórica la que tiene con el FRG. – Sí, es más bien una deuda histórica. Las circunstancias de la vida que nos llevaron a eso. ¿Usted intentó darle golpe de Estado a Efraín Ríos Montt? – Más que intentar darle golpe de Estado, intenté defender los principios en los que creía y creía que las cosas no estaban caminando bien... El golpe que se dio en contra del general Romeo Lucas fue porque los militares, y ahí me incluyo, estábamos cansados de los gobiernos militares. El mensaje no lo entendió el general Ríos Montt, y cuando vio la oportunidad, pensó en cobrarse el período que supuestamente le habían robado y quedarse mucho más. ¿Lo querría ver preso en España? – Más que verlo preso, quisiera que se llevara un proceso legal en donde cada quien tuviera las oportunidades de defenderse. Está leyendo “Las 48 reglas del Poder”, de Robert Greene. ¿Qué regla le gusta más? – Reconocer otros liderazgos y no tratar de opacarlos. ¿Cree en Dios? – Sí, creo en Dios, en un Dios sobrenatural, dador y creador de vida, quien rige nuestro destino. Sí creo en Dios. ¿Cree en la pena de muerte? – Sí, creo en la pena de muerte. En las circunstancias que estamos viviendo en el país, la pena de muerte tiene un poder disuasivo. En su gobierno ¿podría impulsarse una propuesta para el matrimonio de homosexuales? – No. Es posible que más adelante se pueda tratar el tema, pero ahora no estaría caminando sobre una propuesta de esas. ¿Aborto sí, aborto no? – Aborto no, aborto sólo en casos cuando corra riesgos la vida del bebé o de la mamá. ¿Por qué le gusta el Poder? – Solo a través del Poder pueden lograrse cambios. Agregar comentario: |
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