La humanidad se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como goce estético. Walter Benjamin
Guatemala está cambiando, y con ello nosotros también. El país se (des)moderniza; mientras en unos rincones de la ciudad florecen grotescos y elegantes centros comerciales, crece la sociedad de consumo y la industria del ocio, en otros rincones hay esquinas con niños oliendo pegamento o soplando fuego por la boca deseando poder consumir eso de lo que los separa una vidriera. No parece que el crecimiento y flujo financiero sea proporcional al crecimiento social de la población, por lo que pregunto:
¿Con qué estamos llenando los guatemaltecos el vergonzoso vacío provocado por la ilusión del consumo? ¿Nos entregamos devotamente al fetichismo de la mercancía?, ¿adulamos el imperio de lo falso?
La sociedad inmersa en el gris consumismo se está extendiendo en Guatemala como en el mundo. El aire que respiramos está compuesto por nitrógeno, oxígeno y publicidad. Como consumidores pagamos y alimentamos la expansión de esa publicidad, hoy los medios de comunicación crean paisajes de referencia para decir qué y quiénes somos.
Los guatemaltecos asistimos hoy a un proceso de alienación y vaciamiento, solo hace falta recorrer la ciudad para constatar cómo se constituye el espacio público y privado, dónde, cómo, qué y quién consume. Ver que en vez de los volcanes, la ciudad se desborda con inmensos y burdos carteles de Gallo, Brava o Ron Botrán XL, enterrando las montañas y valles bajo un alud de propaganda.
Guatemala está evolucionando hacia un futuro de telecomunicación e información. En ese contexto se hace necesario preguntar y replantear cómo se redefine lo humano, cómo vamos a situar a Guatemala en el nuevo orden mundial de la cultura de masas.
Si antes se dijo que la religión era el opio del pueblo, hoy lo es el consumismo, vedando a la gente la libertad de una vida propia, sin embargo desde el neoliberalismo se cree que se es libre de decidir, al “optar” por una de dos polaridades, cuando en realidad se nos ofrecen las dos caras de la misma moneda para escoger (Mcdonald’s o Burger King, Pepsi-Cola o Coca-Cola, Telefónica o Comcel), porque claro –dirían sus discípulos– el libre mercado nos permite decidir qué comprar, qué pensar, qué decir y qué categorías adjudicarnos a nosotros mismos y otros.
Siguiendo a Guy Debord, “el espectáculo no es un conjunto de imágenes sino una relación social entre las personas mediatizadas por las imágenes. Es el mal sueño de la sociedad moderna encadenada, que no expresa más que su deseo de dormir. Y es el núcleo del irrealismo de la sociedad real. En un mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso”.
Si históricamente, ayer fue la Colonia, en este momento de lo falso la cultura de masas es la que conquista almas, mentes, voluntades y cuerpos, impone modelos y formas de vida planetaria en un particular modo de ver y representar el mundo; ello sumado a núcleos oligárquicos que mantienen patrones de dominio de corte semifeudal en pleno siglo XXI.
Y entre tanto bombardeo y ceguera no debiéramos dejarnos dormir ante una realidad que exige estar siempre con los ojos abiertos, no cerrarlos ni un minuto aquí, ni un segundo allá.
La globalización no debiera solamente ser una descripción de la realidad que estamos cotidianamente conformando podríamos hacerla también un terreno de lucha por definirla de unas determinadas formas en lugar de otras.
A pesar de la separatidad globalizante, es necesario entrar a la dialéctica de la posibilidad de pertenecer a este mundo como un todo y asumir lo que nos une con el resto de seres humanos, así como las responsabilidades mutuas y morales hacia este mundo.
Mientras no haya un acceso igualitario al trabajo y al consumo, mientras no haya un movimiento que reivindique el consumo responsable y el derecho a controlar la propia vida; mientras no prime el bien colectivo sobre el individual; mientras los guatemaltecos no demandemos a los legisladores proteger nuestros montes, valles y cielos; mientras no salgamos de la miseria de la cotidianidad y no aprendamos a leer y a transformar Guatemala desde sus heridas; mientras la oligarquía guatemalteca no tome conciencia de la necesidad de ajustar cuentas con la Historia, la sociedad del espectáculo seguirá viviendo en plena prehistoria.
solo quiero saber si ustedes como diario
tienen un espacio o segmento literario
donde los escritores del resto de centro america o latinoamerica podamos expresarnos con nuestros poemas
si es asi haganmelo saber
gracias
Marcela Gereda: (2007-05-29 01:16:29 horas)
Hola Lissandro. No intento localizar o territorializar la propuesta de Debord, ello sería pecar de algo a lo que Debord se oponía. Mi intención al escribir desde la lógica de la crítica de la sociedad del espectáculo en clave debordiana, pasa por meter la legislación proambiental en la deconstrucción de toda una lógica cultural traspasada por el fetiche como una ironía, nada más.
Decirle a la oligarquía que asuma responsabilidades históricas tampoco va por ecualizar la “sociedad del espectáculo con el subdesarrollo”. Sé que el estado burgués por el bien de todos no cabe en una línea a ser recuperada desde una posición como la de "la sociedad del espectáculo", muy al contrario, puesto que se trata de un avance muy significativo en la línea de la crítica del fetichismo de la mercancía, en la cual se cuestiona la forma del estado mismo como mero nudo en la red de las relaciones sociales del capital, si lo hice de esa manera solamente fue como una ironía de un contexto donde podes ver lo que digo al principio: un niño pidiendo limosna en una esquina y en la otra, ese mundo en clave deboriana; un mundo a la vez presente y ausente que el espectáculo hace ver, el mundo de la mercancía, con un inmenso distanciamiento de los hombres entre sí y respecto de su producto global. Eso me parece una ironía y es desde esa ironía que habla mi artículo.
Estoy contigo: no hay que ver todo y enconstalar según un solo episteme. Estamos pues en esa búsqueda.
Respetuosamente,
Marcela Gereda
Saludos y gracias a todos por sus mensjes!
Sara Marroquín: (2007-05-28 15:20:19 horas)
Para muestra un botón: La Megarrater.
Puro consumismo, la esencia de la degradacion del ser humano inmerso en la ignorancia y cegado por la opulencia.
Lissandro Michaux: (2007-05-28 14:18:46 horas)
Bienvenida Marcela!
Me parece que la intención de tu artículo es buena, no así tu interpretación de la “Sociedad del Espectáculo” de Guy Debord. No procede esperar que la oligarquía resuelva sus asuntos “históricos” para ecualizar el subdesarrollo con lo que tú entiendes como “la sociedad del espectauculo”. Lo deseable, según tú lo interpretas, es el espectáculo sin el lastre del subdesarrollo. Es decir, ¿el fetichismo sin la oligarquía? Eso es mutuamente excluyente. Se trata de entender y disolver con la crítica los presupuestos de la sociedad del espectáculo de la cual el subdesarrollo, en nuestro contexto, es parte constitutiva. Ni una ni la otra Marcela. Que no te pase como a los neoliberales que quieren entender y encostalar todo según su episteme, aunque así tus intenciones disten mucho de las de los neoliberales. Tu intención es buena, pero tu interpretación es errada.
Respetuosamente,
Lissandro Michaux
Luis Pujol: (2007-05-28 14:04:37 horas)
Marcela: Ahora que empieza a escribir en El Periódico, le sugiero que no siga la misma línea de pensamiento del resto de escritores de izquierda. Es aburrido y nunca dice nada nuevo. Ya sabemos que la culpa del atraso de Guatemala es el ejército, el neoliberalismo, el capitalismo, Bush, los ricos, la marro, la oligarquía, los yankis en general, la inquisición, McDonalds, GM, que nos compren nuestras materias primas tan baratas y nos vendan tan caro sus computadoras, etc., el TLC y esperando no haber dejado a nada ni a nadie fuera…. Por ultimo también la Coca Cola. Entonces, ¿Cuál es mi punto? Muy simple. Si tiene soluciones, que las diga, no se quede en la critica que chillones ya hay demasiados escribiendo. Empiece a decir que es lo que necesita hacer el país para mejorar. De lo contrario, como dice un primo: más ayuda quien menos estorba. Guatemala esta muy necesitada de cambios y se necesita que la gente que tiene el acceso a comunicar, que aporte!!!!!. En fin, espero que lo tome como critica constructiva.
Julio Godoy: (2007-05-28 11:58:56 horas)
Sin decirlo claramente, Marcela Gereda sugiere que un deseable modelo de desarrollo para Guatemala debería aceptar una forma "racional" y "democrática" del consumo. Esto supone incorporar a la economía monetaria a la mayoría de la población del país (los indios), excluídos del consumo por su falta de ingreso y su condición no urbana.
Marcela también critica ese consumo desenfrenado típico del mundo contemporaneo, en Guatemala, en Miami, y en Shangai, que invade todos los espacios de vida, y que convierte al ser humano no solo en espectador de la sociedad espectáculo de la que ella tan bien habla, sino también en objeto, en otra mercancía más, conformista y pasivo, viviendo para el mundo gris del mercado.
Es ese el objetivo que deberíamos perseguir los guatemaltecos? Seguramente Guatemala debe pagar la deuda social que acumula desde hace siglos para con los indios, y restituirles sus derechos, en la forma de propiedad sobre la tierra, de ingreso a través de trabajo digno, de salud y de educación. Pero no deberíamos para ello más bien concebir una sociedad – una nación – cuyo fin sea saciar, para decirlo con el insatisfecho clishé de décadas, por un lado esas necesidades básicas de la población, y por el otro, crear nuevos espacios de evolución del individuo, sin caer en el desquiciado desenfreno de la sociedad de consumo? Y a la par de ese proyecto de nación popular, crear – urgentemente! – un estado legítimo – legítimo porqué es aceptado por la mayoría, y no boycoteado por minoría, y porqué sus funciones corresponden, más o menos, a las expectativas de la mayoría.
Pero para ello es necesario, como bien dice Marcela, que la oligarquía guatemalteca se convenza de honorar su deuda histórica. Que deje de vivir de espaldas al país. Que su referencia no sea el consumo en Miami, ni los muros cada vez más altos de sus ghettos de lujo. Una pregunta ingenua, ya expresada por otros lectores: Es que la oligarquía guatemalteco, durante siglos sorda ante tales reclamos, está lista para participar en ese proyecto de nación tan necesario? Dudarlo no es ser pesimista. Y para romper esa estructura anquilosada de poder, que hace de Guatemala el desastre moral y social que es, no basta con otras elecciones más.
Gracias, Marcela, por provocarnos a pensar y a cuestionarnos!
Julio Gamez: (2007-05-28 11:38:20 horas)
Muy buen artículo. Por ejemplo, padres comprando reporductores de dvd para el auto, para que el hijo no moleste mientras van con ellos; comprando una TV para que cada hijo tenga en su cuarto para que se entretenga, comprando gameboys para que no moleste. Y al fin, el prodcuto de ese consumismo son algunos delicuentes que muchas veces sin necesidad, hacen daño a toda una sociedad, y por otro, niños padeciendo hambre porque nadie se detiene a observarlos, ya que es mas importante "generar inversión" que al final de cuentas solo beneficia a los mismos, los mismos que harán caso omiso de artículos como este. Creo que hacen falta movimeinto intelectuales (no idealistas) que contraresten el consumismo que se practica en todo el mundo, pero principalmente, en países como el nuestro que nos metimos a esa ola sin antes solucionar problemas graves como el de la educación. Si ya existen, pues sería bueno que se dieran a conocer.
Luis Tovar: (2007-05-28 10:38:02 horas)
Es valido pedir a la oligarquia, en el sentido que su discurso no es hegemonico, es decir es el de los menos y no el de los mas.
En ese sentido es un discurso y acción no legítima, ante el pueblo.
Muy buen articulo! Es necesario buscar los espacios para enlazar esfuerzos de lucha haciendo prevalecer el bien de todos sobre el de los menos....
Chapina Ochenta: (2007-05-28 07:20:19 horas)
Sobre todo ese gozar de ver la autodestrucción. Un Otro perverso es el Otro del capitalismo. Lo peor del caso es que no haya la pregunta sobre lo que hacemos, lo que consumimos y por qué lo hacemos. Claro que se fetichiza la mercancia cualquiera que esta sea: la ropa, el carro, el cuerpo.
Estoy de acuerdo: pedirle eso a la oligarquía es hablarle a un ciego-sordo. Lo que quiere ese grupo es más para si-mismo, no hay límite en ese tener. Es hora de despertar guatemalteco(a)...
Luis Guzmán: (2007-05-28 06:51:02 horas)
Creo que además del consumismo la religión sigue siendo el opio de los pueblos, pues dócilmente los seguidores de iglesias pagan diezmos para construir Mall religiosos de Q 220 millones. Con respecto a que la oligarquía tome conciencia de la situación en que vivimos, eso es como pedirle peras al olmo. Los cambios se van operando conforme la situacion social se pone mas díficil y el hambre apremia.
Chepe Pirrir: (2007-05-28 05:18:31 horas)
Pidiéndole peras al triste palo de jiote oligárquico guatemalteco, Marcela?
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