La televisión es uno de los medios más peligrosos.
Carol Zardetto
El mundo se mueve a una velocidad nunca antes experimentada. Esto se debe a la inercia propia del crecimiento demográfico exponencial y la rápida globalización que este supone. El crecimiento y desplazamiento de la “civilización” por todo el planeta, acelerado por la revolución industrial y, luego, la revolución tecnológica, desataron la carrera de las empresas multinacionales por llegar hasta cada rincón del planeta, adaptando estrategias y publicidad a la producción masiva.
A la vanguardia de esta avalancha del consumismo están los medios de comunicación en masa, pues la densidad demográfica requiere vehículos informativos de gran alcance.
La cuestión del necesario “gran alcance”, hace que dichos medios se conviertan en un arma de muchos filos, difícil de manejar, pero imprescindible para un Estado moderno.
Con grandes caudales financieros, algunas empresas se han hecho con las más pequeñas: en EE.UU. el número de empresas de telecomunicaciones bajó de 50 hace dos décadas, a menos de 10 en la actualidad. Esta reducción en el número de dueños corporativos también es visible en Guatemala, donde un empresario mexicano es dueño de toda la cadena televisiva y una de las cadenas de cine.
¿Quién controla entonces los medios de comunicación? Es una pregunta difícil de responder, pero generalmente es aquel quien tiene mucho dinero. Esta característica se vuelve interesante para aquellos con aspiraciones de poder, especialmente en los países donde el germen de la ignorancia política está bien cultivado. Los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales, se convierten en agentes privados de difusión de gran alcance. No hay arma más poderosa en una sociedad que pretende ser democrática sin las estructuras educativas adecuadas.
La televisión es uno de los medios más peligrosos en este sentido, pues sus imágenes “no mienten”. Enseña lo que quiere mostrar y lo que aparece está seleccionado cuidadosamente. El mago de la cara de vidrio (la televisión) es realmente un ente poderoso; de ahí pues la encarnizada lucha entre las omnipotentes empresas privadas que defienden sus intereses, y la de aquellos gobiernos enemistados con el capital que buscan conservar su posición política.
En medio de la confusión, lo único claro es el riesgo que conlleva para el ciudadano esta concentración, sea en manos de grupos económicos con gigantesco poder o en manos de un Gobierno que encuentra en la represión informativa una forma de mantener la opinión pública a su favor. Los medios de comunicación masivos son, en la actualidad, una manera eficaz de construir verdaderos imperios o monopolios del poder público.
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3 comentarios:
alix castañeda: (2009-05-28 11:04:09 horas)
Amigos necesito hacer un reportaje basado en la novela el mago de la cara de vidrio, por fa ayudame tengo unas dudas en cuanto este reportaje que ya
erika mendez: (2009-02-08 11:36:30 horas)
porfa nesecito un informe de la novela el mago de la cara de vidrio ya que la ley y hay cosas que no entiendo muy bien porfa del primer capitulo un resumen gracias espero que los buenos lectores me ayuden
rafael sarache: (2008-03-05 18:58:20 horas)
son unos gafos no saben hacer nada yo busco sobre eduado liensa los personajes
3 comentarios: