Las fianzas para salir en libertad mientras se ejecuta un juicio son un sistema injusto y discriminatorio; hace diferencia entre la gente que tiene dinero y la que no tiene. El piloto de autobús encarcelado por defenderse de un marero no tiene para pagar una fianza.
Por otro lado, el Gobierno debe ser consciente que, en un país en que este no ha sido capaz de proporcionar seguridad, la gente opta por defenderse con sus propias manos. Mientras el Gobierno no logre mejorar el sistema de seguridad, debe reformar la forma de salir en libertad, mientras se enfrenta el juicio sin discriminación de estatus social o económico.
La gente pobre también debe gozar de los privilegios de los que tienen los ricos para pagar una fianza.
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