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Guatemala, domingo 10 de junio de 2007

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Actualidad: Nacionales

“El arte de un asesinato político ¿Quién mató al obispo?”

Francisco Goldman es un escritor estadounidense-guatemalteco que obtuvo un éxito resonante con su primera novela, La larga noche de los pollos blancos. El libro obtuvo el primer lugar de la Academia Nacional de Artes y Letras de Estados Unidos como mejor Ópera Prima. Su segunda novela, Marinero Raso, fue seleccionada entre las cien mejores obras de ficción escritas durante el siglo XX en Estados Unidos. Y El Esposo Divino, su tercera obra, inspirada en los años que vivió José Martí en Nueva York y Guatemala, está a punto de ser publicada por Anagrama.

Redacción

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Ampliar imágen EP Foto:  gerardi
Las crónicas y reportajes de Goldman se publican con regularidad en las revistas más prestigiosas del mundo literario de Estados Unidos. The New Yorker, Harper’s y The New York Times Magazine han acogido sus contribuciones.

Precisamente en The New Yorker, Goldman publicó ya un largo artículo en torno al proceso que se siguió tras la muerte del obispo Juan Gerardi. Balú, el perro tras las rejas; Ana Lucía La China Escobar, sobrina incómoda del obispo Efraín Hernández; y el forense Manuel Reverte Coma, con sus frases en francés “cherchez la femme”, saltaron entonces a una efímera fama en aquel mundillo literario.

Goldman publica ahora el resultado de ocho años de investigación en torno al caso Gerardi. Entrevistas sostenidas en México, Guatemala, Estados Unidos y Europa, convierten al autor en un detective que entrega su reporte final en El Arte del Asesinato Político ¿Quién mató al obispo?
El libro se encuentra a punto de salir al mercado estadounidense. elPeriódico ha tenido acceso a una copia sin correcciones de la obra, la cual será primero publicada en inglés, constará de 384 páginas y tendrá un valor estimado de US$25. Estos son extractos de distintos capítulos del libro. La traducción es libre.

El anillo de tigres

En marzo de 2000, los Lima, bajo la asesoría de sus abogados, solicitaron a la juez Flor de María García Villatoro una audiencia para ampliar sus primeras declaraciones. La petición fue concedida y, en esa ocasión el capitán, Byron Lima dio una versión más detallada de los viajes que realizó como coordinador de seguridad de la visita del presidente Álvaro Arzú a Perú y Argentina, diez días antes del asesinato.

En esta nueva declaración, su relato sobre el día que regresó a Guatemala –domingo 26 de abril de 1998, el día del asesinato– tomó un giro raro pero memorable.

Del aeropuerto fue directo a la residencia presidencial, a donde su amigo Erick Urízar llegó a traerlo. Ambos dejaron las instalaciones del Estado Mayor Presidencial (EMP) y viajaron en el carro de Urízar, hacia la casa de los padres de Lima, en la colonia Lourdes. En el camino, según contó el Capitán, fueron detenidos en un retén policíaco en el puente de La Asunción. La Policía solicitó sus documentos a Urízar y luego los agentes le ordenaron salir del automóvil para que mostrara el arma que portaba. El capitán Lima se identificó como oficial militar y entregó sus credenciales. Los policías insistieron en que la fotografía en la identificación de Lima pertenecía a otra persona. Y eso, declaró Lima, se debía a que él había dejado crecer su barba.

Mientras el capitán Lima trataba de explicar la situación, a través de un radiocomunicador, al superior de los agentes, de acuerdo con esta nueva versión, otro oficial del EMP, el coronel Roy Dedet Catzprowitz, casualmente cayó en el mismo retén y tuvo los mismos problemas con sus documentos y arma. Dos minutos después, un vehículo de seguridad, asignado al coronel Rudy Pozuelos, jefe del EMP, también cayó en el mismo retén. El capitán Lima dijo que en ese momento telefoneó al EMP, y el jefe de Servicios, el mayor Francisco Escobar Blas, fue asignado para ir al lugar a solucionar la situación.

Era como la escena de una película cómica donde todos, los personajes principales de la trama, inesperadamente convergen en el mismo punto. El incidente en ese retén, como lo contó Lima, era poco probable; quizá nunca ocurrió. Lo más seguro es que el capitán Lima estuviera enviando otro de sus “mensajes subliminales” o advertencias.

Colocó, en su relato, a oficiales del EMP, quienes, quizás, jugaron un rol en el asesinato de Gerardi, y de esta manera introdujo y dejó sus nombres atados a documentos oficiales del caso.

En su entrevista, Claudia Méndez le preguntó al capitán Lima sobre la historia del retén. “Hay quienes dicen que usted estaba tratando de recordarles algo a ellos en esa declaración. ¿Qué intentaba?”, preguntó la periodista

El capitán Lima respondió que no intentaba nada, pero luego mencionó más nombres. Méndez le preguntó a quién admiraba, y además de mencionar al dictador chileno Augusto Pinochet, mencionó al general Otto Pérez Molina, un oficial guatemalteco que, según Lima, siempre apoyaba a sus hombres. Méndez omitió este detalle del artículo publicado sin dimensionar su importancia.

Eventualmente, el general Pérez Molina había sido sospechoso de ser uno de los oficiales que habían acompañado al coronel Lima Estrada en la tienda de don Mike, la noche del crimen. Rafael Guillamón, de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala (Minugua), creía que existían posibilidades que fuera Pérez Molina el hombre que reclutó a Rubén Chanax Sontay para Inteligencia Militar.

La Fiscalía asumía que los oficiales que se reunieron en la tienda de don Mike, lo hicieron con el objetivo de monitorear el crimen, pero existía una razón que parecía mucho más lógica para esa reunión. El asesinato del obispo Gerardi fue el crimen más audaz, pero arriesgado al mismo tiempo, que el Ejército de Guatemala había cometido, y tenía que ser percibido como una defensa de la institución más que como una defensa meramente individual.

Ningún militar debía escapar o escabullirse de la responsabilidad. Las colas de todos estaban machucadas –como en un anillo de tigres, cada uno atrapando, en sus garras, la cola del otro–. Chanax Sontay

No pude regresar sino hasta cinco meses después, en mayo. Chanax me había dicho que, como su apartamento no tenía timbre, debía pararme en la banqueta y gritar hacia su ventana. La ventana estaba rota, cubierta con las bolsas negras de plástico que se usan para la basura. Me preocupaba que Chanax no se recordara de mí. Grité su nombre desde la banqueta, entonces la bolsa negra de plástico se movió y apareció él.

Me dijo que diera la vuelta, que fuera al frente. Él mismo abrió la puerta. Vestía una pantaloneta floja y una camiseta. Eran las 11:00 de la mañana, pero se miraba soñoliento, sus ojos estaban enrojecidos. Echó un vistazo, nervioso, a ambos lados de la calle. Le sugerí que fuéramos a un lugar cercano para hablar, que yo lo invitaba a desayunar. Dudó sobre la propuesta. Mientras hablábamos en su puerta, dos hombres aparecieron: uno, entrado en años y el otro, joven. Se acercaron a hablar con él, apartándolo; quedaron fuera del alcance de mi oído. Eran sus vecinos. Aparentemente sabían sobre la situación de Chanax y lo protegían. Luego recordé que uno de ellos, el más joven, había aparecido durante mi primera visita a Chanax, cinco meses antes.

Entré con Chanax al caserón, subimos las gradas, hacia su apartamento –dos habitaciones pequeñas, oscuras, apenas amuebladas–. En una mesa de plástico había botellas de cerveza vacías, un pequeño y viejo sillón, y sillas plásticas. Posters de Thalía y otras muchachas en biquini, estaban pegados en la pared, frente a su pequeña cama, casi como un catre.

Durante esta y las siguientes visitas me di cuenta que nunca encendía las luces –si es que tenía electricidad el apartamento–. Nos sentamos frente a frente en las sillas plásticas. Al principio, hablamos de lo mismo, de la historia tantas veces repetida. Pero ciertos hechos que mencionó ese día, tal vez ya conocidos para la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA) y el Ministerio Público (MP), eran nuevos para mí. Y la información encajó con lo que había escuchado en otro lugar, durante la primavera de 2005, cuando, en cierta forma, el caso Gerardi parecía abrirse, como presionado por gases ya fermentados que se habían mantenido durante mucho tiempo en la oscuridad sin ventilación.

Chanax me contó que la noche del 26 de abril de 1998, creyó que se trataba de una simple coincidencia que a la tienda de don Mike llegaran tres militares: el coronel Lima; un poderoso y recientemente retirado general, ex jefe del EMP, Otto Pérez Molina; y otro hombre. “Después me enteré que era el coronel Reyes Palencia”, dijo Chanax. Reyes Palencia era jefe de la Guardia Presidencial, el tercero en la cadena de mando del EMP. Meses después de mi primer encuentro con Chanax, cuando me reuní en Europa con Rafael Guillamón, me confirmó que Chanax en realidad no sabía esa noche quién era Reyes Palencia.

Guillamón le había mostrado a Chanax fotos de los oficiales militares, pidiéndole que identificara a los hombres que había visto en la tienda de don Mike. Chanax pudo identificar al coronel Lima y al general Pérez Molina, pero cuando identificó al coronel Reyes Palencia, por su fotografía, no tenía idea que había señalado a uno de los altos oficiales del EMP.

El general Pérez Molina había sido jefe del EMP durante la presidencia de Ramiro de León Carpio, de 1993 a 1996, época que coincide con el reclutamiento de Rubén Chanax en el servicio militar. Chanax fue dado de baja en julio de 1994.

Rafael Guillamón creía que no había sido el coronel Lima, sino Pérez Molina, u operativos del EMP bajo el mando de este, quienes reclutaron originalmente a Chanax como informante.

Si Chanax sentía lealtad hacia el general Pérez Molina, eso explicaría por qué suprimió su nombre de su testimonio oficial. (El capitán Lima había incluido al general Pérez Molina entre aquellos a quienes les enviaba mensajes subliminales durante su entrevista en marzo de 2001). Rubén Chanax no me dijo que el general Pérez Molina lo reclutó. Sólo habló de haberlo conocido mientras estaba en el Cuerpo de Ingenieros, “y qué honor fue conocer a un hombre como él”.

Desde que era niño, cuando vivía en Huehuetenango, con la familia que lo había comprado, Chanax le gustaba mirar y estar cerca de los soldados.

El día del asesinato de Gerardi, de acuerdo con Chanax, él se había encontrado con Obdulio Villanueva y Quesén en el parque y allí le habían dicho que regresara esa noche porque iban a darle algunas cosas que debían ser robadas de la parroquia. (Guillamón me contó que Quesén había pertenecido al Comando Antisecuestros del EMP).

“Carota de indio”, así era como Chanax describía a Hugo; y mientras lo describía, llevaba sus manos hacia los lados de la cara y las apartaba para enfatizar que Hugo tenía “una gran carota de indio”. “Bien mamado, además, con brazotototes”. Otra vez repasamos la misma historia. Apenas minutos después de que el hombre sin camisa, Hugo, salió del garaje, apareció la Jeep Cherokee negra, y el capitán Lima y Villanueva se bajaron de la parte trasera del carro. Chanax no pudo ver al conductor.

“Vení para acá, hijoeputa”, le dijo Lima. “Vas a ayudarnos”. Lima le dio guantes de látex. ¡Había tanta sangre! Voltearon el cadáver del Obispo, lo pusieron boca arriba, y luego lo arrastraron hacia adentro... Chanax me contó que el capitán Lima recogió del suelo un lente de los anteojos del Obispo, y lo colocó dentro del cajón de la puerta del conductor del Volkswagen. Cuando terminaron, Lima tomó los guantes de Chanax y los colocó, junto con los otros, en una pequeña bolsa, y le dijo: “Si hablas, aquí está esto” –Rubén Chanax imitó la forma en que Lima sacudió la bolsita con los guantes–.

Le pregunté sobre su trabajo como informante en la Operación Pájaro, como espía del obispo Gerardi. Le pagaban cada 15 días, me contó, alguna veces Q1,000, otras veces menos –la cantidad siempre variaba–. Algunas veces iba a la Secretaría de Análisis Estratégico, ubicada en el callejón Manchén, allí le pagaba una secretaria llamada Alejandra (aparentemente la misma mujer que era madre de la hija de Lima, a quien él le envió una carta explicándole que no podía darle dinero porque se lo estaba gastando todo pagando testigos).

Chanax escribía reportes y se los entregaba a la secretaria; algunas veces daba esos reportes a través del teléfono. “El pájaro voló”, debía decir cuando el obispo Gerardi dejaba la Casa Parroquial. Algunas veces, según Chanax, fue a una casa en la zona 6 para reportarse y recoger su pago.

Chanax me contó sobre su educación como informante de Inteligencia Militar, cuando había estado en el Cuerpo de Ingenieros y había sido seleccionado para ese curso. “Primero era la teoría,” me dijo con una voz de estudiante diligente. La parte teórica incluía aprender cómo convertirse en amigo de la gente a la que debía espiar.

“Tenés que llegar a ellos despacio. Primero, encontrás la manera de ayudarlos en algo” O –siguió contando– llegás a su casa buscando trabajo. Y ¿qué pasaría si, hablando hipotéticamente, el espía quiere trabajar de jardinero y resulta que la casa que debe ser infiltrada ya tiene uno? “Le pago a esa persona para que se vaya”, dijo Chanax.

Y ¿qué pasa si el jardinero no se quiere ir? “Le digo a alguien más y... el jardinero desaparece”, respondió Chanax. “Luego llego y pido el trabajo”.

Después de que Rubén Chanax aprobó la teoría, debió aprender cómo asesinar sigilosamente como un agente de Inteligencia. Me describió de qué manera se amarraron dos nudos, separados por dos pulgadas, en una cuerda larga. Una vez dominada la técnica, se puede rodear el lazo en el cuello de la víctima y romperle la tráquea en cuestión de cinco segundos. El hilo de pescar era también efectivo para un asesinato rápido y silencioso: se amarra entre dos palos de madera.

Mientras miraba cómo Chanax explicaba los métodos de estrangulamiento con sus manos fuertes y verrugosas, mi estado de ánimo cambió. Me asusté de estar con este hombre en ese pequeño y oscuro apartamento. En ese momento se levantó al baño. Mientras lo esperaba, me sentí tenso con un miedo irracional.

Luego hablamos del incidente en el puente del Incienso, su “examen final” sobre el cual había hablado con Mario Domingo. Chanax y sus compañeros en entrenamiento recibieron la orden de asesinar a una pareja. Sus instructores, de acuerdo con Chanax, los llevaron hacia el puente en un jeep cierta noche. Chanax me dijo que él se dio la vuelta y dejó que los otros dos mataran a la pareja. Como castigo por su cobardía, a Chanax le golpearon todo el cuerpo allí mismo en el jeep.

Según Chanax, uno de sus antiguos instructores, un oficial llamado Eric Lainfiesta Cáceres, había intentado localizarlo en la calle donde vivía ahora. En un puesto de revistas, Lainfiesta Cáceres le había dicho a la vendedora, una mujer mayor, que su amigo Rubén Chanax había sido arrestado y que necesitaba saber dónde vivía para poder recoger sus documentos de identificación y sacarlo de la cárcel. La vendedora de revistas se negó a ayudar al extraño inquisidor.

Lainfiesta Cáceres esperó en una esquina a que Chanax saliera del cine, ubicado cerca de su casa. Chanax me contó que Lainfiesta Cáceres le ofreció dinero a cambio de que se retractara de su testimonio. Lo único que tenía que decir es que lo habían obligado a mentir en el juicio.

Lainfiesta Cáceres le dijo a Chanax que, si admitía esto, probablemente iba a ir a prisión, por mentir en juicio, pero al mismo tiempo que le advertía, le prometió: “No te preocupés, nosotros nos vamos a encargar de vos”. Y cuando Chanax saliera de prisión, estaría bien económicamente. Chanax sabía a quién debía contactar si accedía; ellos mismos iban a ayudarlo a regresar a Guatemala, a través de la frontera en Chiapas. Todo se vería como si él actuara voluntariamente.

Chanax me contó que le respondió: “Voy a pensarlo. Dame dos días”. Pero nunca se presentó a la reunión acordada. “Si me meten a la cárcel”, aseguró Chanax, “me matan allí mismo”.

Un chequeo subsecuente al récord migratorio reveló que, en efecto, Lainfiesta Cáceres había viajado a México en 2005. Más tarde pude confirmar que el mismo Lainfiesta Cáceres había pertenecido a la Secretaría de Análisis Estratégicos (SAE) durante el Gobierno de Álvaro Arzú.

Ante mis insistentes preguntas si Chanax no sentía ninguna culpa de la muerte de Monseñor Gerardi, me respondió en un voz baja: “Parece que sí. Yo estaba en deuda con Monseñor. Él siempre fue bueno conmigo... y fue tan cruel lo que ellos hicieron. Él nunca le hizo daño a nadie. Sólo quería escribir su libro”.

En cierta forma, Chanax entendía de qué se trataba el Remhi, Informe Interdiócesano de Recuperación de la Memoria Histórica. “Dicen que el coronel Lima mató 400 personas en una iglesia. Y eso iba a salir y ellos no querían”.

Chanax quería regresar a Guatemala. A pesar de que no tenía en quién confiar, extrañaba a su familia. Me pidió que le pidiera a Jorge García, cuando yo volviera a Guatemala, que contactara a su mamá y que le dijera que él estaba bien. Al mismo tiempo, admitió que tenía demasiado miedo como para regresar.

“Tené cuidado con él”, me advirtió Mario Domingo sobre Chanax. “Es astuto y hábil. Siempre está jugando a desinformar”. Yo sospechaba que ciertas cosas de las que había hablado Chanax no eran ciertas. (No creía, por ejemplo, en el relato autoexculpatorio del puente del Incienso).

Pero lo que no dudaba era que si Chanax se implicaba en el crimen de Monseñor Gerardi, también implicara a otros. Chanax estaba lleno de secretos. Su información confidencial y su mundo solitario para entonces, entrelazados con el más íntimo sentido de sobrevivencia, lo proveían de poder y control.

Chanax me contó que a veces tenía pesadillas de lo que había visto en la Casa Parroquial la noche del crimen, que a veces, en su pequeño apartamento, se despertaba tratando de huir, de escapar, de correr. Se recordó cuán asustado estaba la primera noche, cuando regresó a Guatemala, previo a testificar en juicio. Durmió en un sillón, en la oficina del Fiscal. Había árboles en el jardín trasero de la oficina, y toda la noche, escuchó el silbido del viento que sacudía las hojas. Eso lo asustaba aún más.

Testigo

La Fiscalía y la ODHA se aceraban cada vez más a entender qué sucedió en el EMP la noche del asesinato: quiénes habían estado de turno y quiénes no, qué divisiones, qué subdivisiones, qué oficiales y qué especialistas... Y penetrar ese miasma de secretividad y engaño fue una larga e intimidante lucha. Pero cuando Alfonso Portillo cerró finalmente el EMP al concluir su período, varios especialistas de baja jerarquía se quedaron sin trabajo. Y empezaron a hablar.

Uno de ellos fue Osmel Olivares Alay. En septiembre de 1999, su jefe le había solicitado que afirmara públicamente que Jorge Aguilar Martínez no había estado en la oficina de seguridad esa noche porque había estado de servicio como conserje con Olivares Alay en el Palacio Nacional –testificó tal y como el coronel Rudy Pozuelos, jefe del EMP, lo había solicitado–. Aguilar Martínez era el mesero del EMP que se convirtió en el testigo clave para aclarar quién entró y salió de las instalaciones del EMP la noche del asesinato.

En una visita que hizo a la ODHA en 2004, después del cierre del EMP, Olivares Alay le dijo a Arturo Aguilar, el más joven de Los Intocables, que ahora quería decir la verdad, y la verdad era esta: “noventa por ciento de lo que dijo Aguilar Martínez es verdad”. Olivares Alay se encontraba extremadamente nervioso por haber llegado a las oficinas de la ODHA. ¿Qué sucedería si Inteligencia Militar se enteraba? Arturo Aguilar accedió a esperar a que Olivares Alay lo contactara de nuevo, para fijar fecha y lugar para hablar de nuevo. Los meses pasaron y no oyeron más de él.
Olivares Alay hizo lo que cerca del 10 por ciento de la población guatemalteca ha hecho: emprendió el viaje ilegal y atravesó México para llegar a Estados Unidos. Se encontraba en Washington, D.C. La esposa de Mario Domingo, Jessica, es originaria de West Virginia, así que Mario Domingo aprovechó una visita a la familia para contactar a Olivares Alay.

Mario Domingo recibió instrucciones de ir a cierta esquina y buscar a alguien que llevara pantalones de lona, una camiseta roja y una gorra de béisbol. Olivares Alay era pintor de casas en las afueras de Washington. Se encontraron y fueron a un café cercano, Olivares Alay le contó a Mario que la noche del crimen, él y Aguilar Martínez, estuvieron de servicio como conserjes en el Palacio Nacional, entre 8:00 de la noche y 1:00 de la mañana. Pero Aguilar Martínez se había marchado después de haberse presentado a sus oficios, y no regresó sino hasta la 1:00 de la mañana, agitado y sudado. Y le contó que Monseñor Gerardi había sido asesinado.

Olivares Alay no supo la dimensión de la noticia, porque no sabía quién era Gerardi. Y, según él, nunca le dio la importancia sino hasta agosto de 1999, cuando Aguilar Martínez, después de haber testificado, salió del país.

El coronel Rudy Pozuelos sostuvo reuniones con varios especialistas del EMP después de que Aguilar Martínez testificó. “Nos sentíamos como un grupo privilegiado”, le dijo Olivares Alay a Mario Domingo. Los hombres aceptaron que sus nombres aparecieran en una lista donde se encontraban las personas que habían estado de turno en el EMP la noche del asesinato.
Olivares Alay firmó un documento notarial en el cual testificaba que Aguilar Martínez había estado con él en el Palacio Nacional. Le entregó a Mario Domingo una fotocopia de ese documento.

¿Dónde había estado Aguilar Martínez esa noche entre 8:00 y 1:00 de la mañana, precisamente las horas en que ocurrió el operativo para asesinar al obispo Gerardi? ¿Estaba realmente, como dijo, en la oficina de Servicios de Seguridad, cerca de la puerta de guardia del EMP? O, ¿sucedía como con Rubén Chanax, que en sus declaraciones implicaba a otros y suprimía su participación en el asesinato? En el juicio, los defensores nunca solicitaron la presencia de Aguilar Martínez, como sí lo hicieron con Chanax Sontay; tampoco hicieron hincapié en su testimonio. Ni siquiera llamaron a Olivares Alay para que repitiera su historia.

Justo cuando Jorge García y la ODHA estaban preparados para avanzar, armados con nueva información contra oficiales de alto rango, el Ministerio Público desarticuló la Fiscalía especial asignada al caso Gerardi. Jorge García permaneció, técnicamente, en el cargo, pero debía reportarle a otro fiscal, un antiguo militar, y su equipo de asistentes fue separado del cargo.
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18 comentarios:

  1. AA: (2010-01-12 16:59:45 horas)
    Por favor señores aun creen que la cupula militar en Guatemala no es responsable de este hecho, no solo por el libro, claramente fue demostrada la participacion de estos señores en el asesiato de una de las personas mas cultas y pro DDHH en el pais, que ya no recuerdan la masacre de las dos Erres ?? o Panzos?? no recuerdan que los militares jugaban con la cabeza de los niños futbol?? no seria raro que algunos comentarios son dados por militares frustrados en este blog. No soy una persona de izquierda, pero si duele que traten de ofender la inteligencia de muchas personas que entendemos que pasa en el pais y que quieran pisotear los derechos de la gente. Claramente fue un asesinato politico que dejaba en evidencia todas las masacres del Ejercito en la Guerra civil (del cual tambien la guerrilla es responsable en un 10%). El Obispo Gerardi fue una persona excepcional que merece respeto despues de su muerte ya que no respetaron su libre expresion.
  2. Adolfo Angel Flores: (2009-07-13 12:11:58 horas)
    No creen que seria bueno que investigaran si la muerte del auxiliar Gustavo Soria el 25 de marzo de este año, esta vinculado con el caso de Gerardi, porque ya mataron a todos los testigos.
  3. Carlos Letona : (2008-04-02 23:36:06 horas)
    Despues de leer el libro de Francisco Goldman, me di cuenta que esta escrito sin ninguna imparcialidad, ni una investigacion objetiva, sino unicamente con el objeto de apoyar una de las teorias del crimen. El autor le da credibilidad bibilica a delaraciones de indigentes y delincuentes, y sustenta sus premisas con anonimos, rumores y chismes. Queda muy claro la actuacion maligna del grupo de homosexuales de la OHDA, dispuestos a hacer lo que sea para lograr sus objetivos, y el autor se confiesa complice de todas las bajesas que hicieron. Inventando documentos, entrenando testigos y viviendo vidas de doble moral. Me arrepiento de haber gastado mi dinero en el libro, y no se lo recomiendo a nadie.
  4. donaldo palma: (2007-12-24 21:08:45 horas)
    la vida no vale nada sin un papa pero nimodo q se chingue el mundo I love the weet you no atoda madre o un desmadre cuando yo este mal q se chingue todo el mundo a toda madre o un desmadre
  5. Roberto Leon: (2007-10-12 11:54:22 horas)
    Considero que el autor trata de presentar los hechos bastante fidedignamente, basado en testimonios y documentacion. Lo digo pues he leido ya el libro completo. Me llama la atencion, sin embargo, que algunes ya digan que la publicacion haya sido planeada para ''coincidir'' con las elecciones en Guatemala. Sin embargo, considerando que la fecha de impresion es en Marzo 2007 (version en ingles) lo cual necesito, asumo, por lo menos unos 2 meses de presentacion a la editorial para su edicion y preparacion y encuadernacion, entonces el autor no pudo haber sabido quienes iban a ser los candidatos para la segunda vuelta en esos entonces. Bien pudiera ser Colom y Gimmattei, o Menchu y Suger, etc. Entonces no creo que sea a proposito la publicacion para desprestigiar al senior Perez Molina. Eso si, es una gran coincidencia, quizas un designio de alguna autoridad divina, que precisamente ahora que el senior Perez Molina aspira a la presidencia, salga a luz la posibilidad de que haya sabido del crimen de Monsenior Gerardi. Por lo demas, considero que el autor ha hecho un trabajo bastante bueno en la redaccion de su libro y me ha ayudado a enterarme de algunas cosas que realmente por medio de la prensa no llegan a nuestro conocimiento como ciudadanos (realmente tiene que tenerse cierta inmunidad al ser extranjero para poder tener acceso a esa clase de informacion, creo). Y que lastima que hayan tantos connacionales que todavia le dan ''el beneficio de la duda'' al sector militar de la sociedad, cuando abunda tanta evidencia contra ellos sobre como no dejan que el sector civil realmente gobierne nuestro pais. Desafortunadamente, como dice otro libro, se unieron dos nefastos sectores en Guatemala: el militar y el oligarquico (economico) y eso fue lo peor que le pudo haber pasado a nuestro pais! Pobre Guatemala! Tener que nuevamente optar por ''el menos peor'' para la presidencia! Dios nos ayude!
  6. alessandra calimayor : (2007-08-17 09:57:51 horas)
    deseo saber como consigo la versión original de esta publicación.
  7. fernando archila: (2007-07-03 14:28:34 horas)
    k verguenza.... muchos de los comentarios todavia estan bañados en la maraña de mentiras k los medios de comunicacion c comieron enteritos (gracias a la manipulacion de las autoridades del gobierno del FRG -> el cual entro al poder años despues del crimen con el objetivo de hacer de este un crimen politico) k verguenza de verdad, k la gente no sepa k el testigo principal del caso, cambio de testimonio bajo juramento en mas de 3 ocaciones, k uno de los inculpados c encontraba en la carcel en el momento del crimen e igualmente fue inculpado como autor fisico y no intelectual del crimen (por Dios!!!!!! solo en guatemala)... k verguenza k exista tanta gente ignorante k sigue añorando cabezas militares, como aquellos k siguen en la guerra despues de la paz, k verguenza k no c le reconozca al ejercito de guatemala k fue el unico en toda america latina k logro frenar a la guerilla aun cuando perdio el apoyo de los EEUU (no quiero decir k tampoco alla k quitar responsabilidad a las gran cantidad de masacres k c cometieron, pero hay k recordar k fueron cometidas por guerilla y ejercito por igual)... k verguenza k mi pais hable d k hay k leer los libros para aprender y no los lee!!!! aun asi tenemos el descaro de preguntarnos como es k hacen los grandes politiqueros para manipular y engañar a todo un pais... ignorancia!!!
  8. L.GARCIA: (2007-06-27 10:17:59 horas)
    nos nos equivoquemos y pensemos que estos militares estan en el congreso haciendo de las suyas, sabemos que esta muerte del monseñor quisieron apagar las verdades escritas pero poco a poco el pueblo se esta enterando, pero mientras haya pueblo habra sangre o libertad para la sociedad. recuerden amigos de conciencia que esto esta basado en teoria del C.....
  9. Fernando Mendizabal: (2007-06-11 10:01:14 horas)
    segun he leido el REMHI al Coronel Lima solo se le menciona el traslado de bases militares a otras bases militares y su participacion en el intento de golpe al ladron de vinicio cerezo. en ningun momento se lee que el haya esta vinculado a masacres o desapariciones. y aun asi los comprados jueces Cojulun, Barios y amada victoria indicaron que fue por el REMHI que se planifico el asesinato. que verguenza con nuestra justicia...
  10. sergiosantos: (2007-06-10 21:11:09 horas)
    ¿Qué dirá "inteligencia" militar (¡!) de esto?,¿no es ottoperez miembro de este siniestro club?? ¿no son ellos quienes mejor que nadie saben quienes fueron y por qué?
  11. Angel Rodriguez: (2007-06-10 17:56:17 horas)
    habrá que leer el libro completo. pero lo que dudo yo, es que en la inteligencia militar, teniendo tantos conocimientos, vayan a ir figuras públicas, y militares de altos rangos a la escena del crimen, y que Chanax conociera nombres de autores intelectuales, y sabiendo los antecedentes de este tipo, que cambio muchas veces su testimonio en el juicio. no es muy convincente,pero como dije habrá que leer todo el libro.
  12. Sergio Agnes: (2007-06-10 17:31:21 horas)
    Llama poderosamente la atención que aparezca este libro, que no deja de ser uno más de los libros escritos relacionados con la muerte de Gerardo. Cuantos más aparecerán, nadie lo sabe, cada uno sosteniendo una o varias hipótesis respeto a la muerte del religioso. Llama la atención que en el artículo se informe que el crimen fue cometido por algunos militares que querían evitar que se publicara casos donde estaban involucrados, cuando el crimen fue cometido el mismo día en que el libro fue presentado. Las preguntas serían: ¿Por qué matarlo cuando el libro ya se estaba divulgando?, ¿El libro sufrió cambios después de la muerte de Monseñor Gerardi? Me recuerdo que el Gobierno en Turno, en uno de los intentos por esclarecer lo sucedido se invito a un forense español, el cual realizo un informe de sus pesquisas, informe que sería interesante leerlo nuevamente, se puede tener acceso al mismo a través de la red. Para los guatemaltecos comunes, hay muchas cosas que se quedan en el ámbito de la especulación, y de lo cual somos expertos, este articulo al meno a mi me surgen las siguientes interrogantes: ¿Por que aparece el libro en este momento? ¿Porque el resumen que saca elPeriodico, precisamente involucra a un militar que hoy es candidatos a presidente? ¿Cual es el propósito? ¿A quien beneficia o a quienes beneficiara el que se busque dañar al militar candidato? ¿No será parte de la campaña negra?, Lo cual flaco favor le hace al intento de que al fin se esclarezca el crimen de Monseñor Gerardi, el cual por la memoria de el mismo y por empezar a enderezar la cada vez mas torcida justicia en Guatemala, merece que se dilucide de una vez por todas. En lo persona la candidatura del Militar Otto Pérez Molina, para mi es uno mas, de los que están dentro de la gran olla política, de seudos partidos políticos, que hoy por hoy, compiten por obtener el premio mayor que se llama, desgobernar Guatemala.
  13. Edgar Alberto Marroquín Morales: (2007-06-10 15:19:42 horas)
    En este documento Shanax dice que el coronel Lima no quería que saliera a luz lo que presuntamente hizo durante la guerra. Pero cuando mataron a Gerardi el libro ya estaba en los estantes de los impulsores, eso quiere decir que el asesinato no estaba meditado para sabotear la redacción, publicación y divulgación del libro de Gutiérrez. El asesinato fue como la presentación del libro, era el sello de su popularidad. El asesinato de Gerardi fue preparado para impulsar el Remhi, creo que eso es más racional a creer que el crimen se dio por evitar que se publicara lo que en el interior o el exterior se venía publicando a raudales, como medio de propagación de la mentira y la verdad a medias. Es inmoral pensar que mataron al obispo para evitar que salieran publicadas las fechorías de algunos miembros del ejército, pues con ello cualquiera sabe que conseguirían que lo publicado obtuviera resonancia.
  14. Fernando Ferandez: (2007-06-10 13:51:04 horas)
    Sin lugar a dudas los militares estuvieron implicados, es increíble la destreza que desarrollaron para matar gente inocente...pero siguen siendo unos inútiles para buscar la verdad y a los asesinos que merodean por nuestro país, quizá ellos lleven un porcentaje de los robos asesinatos y extorsiones, al menos deberíamos de dejar de pagarles los honrados.
  15. Sandra T.: (2007-06-10 10:11:40 horas)
    Al escritor. me parece una novela de ciencia ficcion quien podra afirmar que en realidad paso lo que se ha escrito todo esto parece sacado de una noche de terror pero donde aun no se sabe quien en realidad lo hizo, he seguido el caso y ahora me parece que es una forma de hacer dinero.
  16. Alejandro Jose Contreras: (2007-06-10 09:53:21 horas)
    No hay duda que el Sr Goldman tiene todo el derecho a escribir su libro, y El Periódico a darle cobertura. Es noticia. Ahora, al acrecentar la importancia de esta pieza, cuando es un secreto a voces lo que realmente ocurrió en aquella fatídica fecha, parecería que el objetivo de el Periódico es otro.
  17. e. danilo pinales: (2007-06-10 08:49:21 horas)
    Seria interesante leer el libro y ver que pinta el sacerdote Mario Orantes, al que no mencionan para nada y del que tengo mis marcadas dudas, digo, si salió un hombre sin camisa, al que le llaman "hugo", me parece mero raro, digo en estos dificiles tiempos en que hay tanto sacerdote pedofilo y "puñal" (Aclaro, NO digo que Gerardi lo fuera, sino que pudo ver algo que no debio ver) cualquier cosa puede pasar. Se que los militares son bien brutos, pero no tanto como para mandar a matar a una figura publica, tras la presentacion de un libro comprometiendolos, insisto, hay algo que no quieren que se muestre.
  18. Rogelio Castillo: (2007-06-10 05:19:51 horas)
    Sera una coincidencia que ahora que el general Perez Molina esta como virtual contendiente en la segunda vuelta electoral se publique este libro y de alguna manera lo involucre? Solo el tiempo lo dira
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