El periódico China Daily publicó hace poco un artículo en su página
principal que narraba cómo Paul Wolfowitz hizo uso de amenazas y
vulgaridades para presionar a los altos funcionarios del Banco Mundial.
Jeffrey Sachs
El periódico observó que Wolfowitz sonaba como un personaje de la serie Los Sopranos. Al mismo tiempo que se revelaba el escándalo Wolfowitz, China era país anfitrión del Banco de Desarrollo Africano (BDA), que realizaba en Shanghai la reunión de su Junta Directiva. Se trata de una vívida metáfora del mundo actual: mientras que el Banco Mundial se encuentra atrapado en la corrupción y la polémica, China eleva hábilmente su perfil geopolítico en el mundo en desarrollo.
Por supuesto, el creciente poder de China se basa de manera importante en su notable éxito económico. La reunión del BDA se realizó en el Distrito Pudong, el más destacado sitio de desarrollo urbanístico de Shanghai. A partir de tierras que hace una generación estaban en gran parte sin uso, Pudong se ha convertido en una bullente área de rascacielos, hoteles de lujo, parques, industrias y vastas franjas de edificios de apartamentos. La economía general de Shanghai está creciendo actualmente en cerca de un 13 por ciento al año, es decir, duplica su tamaño cada cinco o seis años. En todos lados hay empresas nacientes, innovaciones y jóvenes empresarios ansiosos de obtener utilidades.
Tuve la oportunidad de participar en reuniones de alto nivel entre funcionarios africanos y chinos en las reuniones del BDA. Los consejos que recibieron los líderes africanos de sus contrapartes chinas fueron sólidos y mucho más prácticos que los que normalmente reciben del Banco Mundial.
Los funcionarios chinos recalcaron el papel de las inversiones públicas, especialmente en agricultura e infraestructura, para sentar las bases de un crecimiento impulsado por el sector privado. En una economía rural y hambrienta, como lo era China en los años setenta, y lo es hoy la mayor parte de África, un punto de partida fundamental es aumentar la productividad agrícola. Los pequeños agricultores necesitan los beneficios de los fertilizantes, la irrigación y las semillas de alto rendimiento, elementos todos que fueron parte del despegue económico de China.
También se necesitan otras dos inversiones esenciales: caminos y electricidad, sin las cuales no puede existir una economía moderna. Sin ellas, puede que los agricultores sean capaces de aumentar su producción, pero esta no podrá llegar a las ciudades, y las ciudades no podrán proveer de insumos a las zonas rurales. Los funcionarios destacaron cómo se ha esforzado el Gobierno para asegurar que la matriz de energía y la red de transporte llegue a cada aldea china.
Por supuesto, los líderes africanos apreciaron mucho el mensaje que seguía: China está preparada para ayudar a África de maneras sustanciales en los ámbitos agrícola, de obras viales, energético, y en la salud y la educación. En toda África, China está financiando y construyendo infraestructura básica. En la reunión, los líderes chinos enfatizaron su disposición a apoyar además la investigación agrícola. Describieron nuevas variedades de arroz de alto rendimiento, las que están dispuestos a compartir con sus contrapartes africanas.
Todo esto ilustra lo que está mal en el Banco Mundial, incluso si se deja de lado el fracaso de la gestión de Wolfowitz. A diferencia de los chinos, con demasiada frecuencia el Banco ha olvidado las lecciones más básicas del desarrollo, prefiriendo darle sermones a los pobres y obligarlos a privatizar infraestructura básica, en lugar de ayudarlos a invertir en infraestructura y otros sectores cruciales.
Las insuficiencias y fracasos del Banco comenzaron a principios de los años ochenta, cuando la influencia ideológica del presidente Ronald Reagan y la primera ministra Margaret Thatcher intentó hacer que África y otras regiones pobres redujeran o eliminaran inversiones y servicios del Estado.
A lo largo de 25 años, el Banco intentó hacer que los gobiernos se retiraran de la agricultura, dejando a su suerte a los pequeños agricultores empobrecidos. El resultado ha sido un desastre en África, donde la productividad agrícola ha estado estancada por décadas. El Banco también presionó para que se privatizaran los sistemas de salud nacionales, los servicios sanitarios, las redes de caminos y de energía, y desfinanció fuertemente estos sectores esenciales.
Esta ideología extrema de libre mercado, también llamada “ajuste estructural”, iba en dirección contraria a las lecciones prácticas de los éxitos del desarrollo de China y el resto de Asia. Una estrategia de desarrollo práctica reconoce que las inversiones públicas -en agricultura, salud, educación e infraestructura- son complementos necesarios a las inversiones privadas. En lugar de ello, el Banco Mundial ha visto equivocadamente estas inversiones públicas vitales como un enemigo del desarrollo del sector privado.
Siempre que fracasaba la ideología de libre mercado extremo del Banco, se ha acusado a los pobres de corrupción, mala gestión o falta de iniciativa. Este era también el enfoque de Wolfowitz. En lugar de centrar la atención del Banco en ayudar a los países más pobres a mejorar su infraestructura, lanzó una cruzada contra la corrupción. Por supuesto, la ironía es que su postura se volvió indefendible cuando sus propias fechorías salieron a la luz. El Banco puede recuperar peso solo si vuelve a adoptar una perspectiva práctica y vuelve a poner énfasis en financiar inversiones públicas en sectores prioritarios, tal como los líderes chinos están dispuestos a hacerlo.
Las buenas nuevas son que los gobiernos africanos están escuchando y comprendiendo el mensaje sobre cómo impulsar el crecimiento económico, y además están recibiendo ayuda crucial de China y otros aliados menos amarrados a la ideología de libre mercado extremo del Banco Mundial. Varios gobiernos africanos declararon en la reunión de Shanghai su intención de actuar con decisión, invirtiendo en infraestructura, modernización agrícola, salud pública y educación.
La debacle de Wolfowitz debe ser un llamado de atención para el Banco Mundial: debe dejar de estar controlado por ideologías. Si eso ocurre, todavía puede hacer justicia a la loable y potente visión de un mundo de prosperidad compartida por todos que impulsó su creación tras la Segunda Guerra Mundial.
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2 comentarios:
rene posadas: (2007-06-10 07:52:52 horas)
Debemos de iniciar relaciones politicas con China comunista lo mas pronto posible.Si le conviene a costa rica tambien le conviene al pueblo de Guate.
ROBERTO LOPEZ PORRAS: (2007-06-10 07:50:19 horas)
LA CHINA CONTINENTAL Y SU MENSAJE
Cada vez más se habla menos del réguimen comunista Chino. Es una estretegia del mundo Occidental y tambien de los Chinos, que ha dado por resultado sensibilizar a los actores del mundo de las inversiones y la tecnología moderna, para que no tengan temor de invertir y transferir tecnología a dicho país. Ello ha producido lo que se conoce como el milagro Chino. Desde que el Presidente Richard Nixon y su Secretario de Estado abrieron una ventana de relación madura entre Estados Unidos y China,ambos polos ideológicos opuestos, el mundo ha cambiado. Un continente gobernado rígidamente por Mao y su equipo, cuyas marchas y reformas aislaron a dicho país lo dejaron en la peor miseria. La China de Mao, necesitaba oxígeno y el mundo Occidental empezó a dárselo con su tecnología, sus inversiones y su Know How, no por dádida o generosidad, sino porque el mercado Chino con mas de 1200 millones de habitantes, ofrecía y sigue ofreciendo oportunidades, bajo una política de apertura a la inversión internacional. El experimento derivado de la astucia de Kisinger, la decisión pólítica de Nixon y la necesidad China, han hecho lo que hoy vemos como un milagro. Es una paradoja que los países donde Estados Unidos a impulsado guerras por la libertad y la democracia, se han convertido en potencias. El Plan Marshal en Europa fue un éxito. La derrota de Japón se convirtió en victoria para dicha economia, la guerra de Corea dejó un saldo positivo de un resurgimiento económico formidable, Taiwan tiene su historia vinculada a los Estados Unidos, Viet Nam después de la guerra ha tomado el camino de acercamiento, aceptar inversiones internacionales y ello le ha permitido acceder al enorme mercado de Estados Unidos para sus productos. Cuba está en camino hacia ese esquema bajo el pragmatismo de Raul Castro y Rusia tambien. En todo ese proceso, el mundo ha cambiado, por ello es que cuando observamos el intento de resucitar los esquemas fosilizados del Comunismo internacional, de la guerra fria, a lo Chavez, a lo Evo, a lo Fidel no podemos menos que pensar, lo desubicados que están del mundo moderno, éstos líderes, que los está dejando aislados en una utopía, que ya fracazó muchas veces, pero que aún es arma para los caudillos y dictadores.
ROBERTO LOPEZ PORRAS USA
rlpibe1@aol.com
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