Actualidad: Vitrina¿Es exigencia olímpica o es maltrato de alto nivel?Padres de familia retiraron a sus hijos de la Federación de Gimnasia: creen que los entrenadores les pegan e insultan. Por: Enrique Naveda
En la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH) se sigue un caso que, pese a la investigación concluida en octubre pasado, aún permanece abierto en la cabeza de algunos padres: el de los malos tratos en la Federación de Gimnasia.
En el edificio de la Federación, en la zona 5, se ejercitan los grupos de alto rendimiento y las selecciones nacionales, dirigidas por cinco entrenadores rumanos.Afuera, algunos padres aseguran que los instructores insultan a sus hijos, que les sacuden y hasta les clavan las uñas en los brazos. Hasta el momento, las protestas no han cuajado, más que en la denuncia de Fernando Acabal Sacor ante la Oficina del PDH en 2005 y en una carta de queja que Richard Chang envió a la Federación de Gimnasia. En 2006, el PDH recomendó al presidente de la Federación supervisar más de cerca la relación entre los entrenadores y los discípulos. El objetivo que se proponen los gimnastas de la Selección es llegar a las Olimpiadas. Por eso, advertía que las exigencias eran tan altas que podían confundirse con malos tratos. “Entre eso y los insultos o los golpes hay una diferencia”, matiza Mirsa Carranza, la madre de dos niños que abandonaron el entrenamiento hace un mes. “Les llamaba estúpidos, tontos o les decía que no servían para nada”. Mientras que Chang piensa retirar a la suya porque, dice, una entrenadora la agredió. correcciones continuas “Le contaré lo que sucedió con la hija de Chang”, comienza Adolfo Quiñónez, director técnico de la Federación. Sucedió un día en que coincidieron la Selección y los grupos de “masividad”, como llaman a quienes no son de alto rendimiento. La hija pasó junto a la viga de equilibrio, donde una niña estaba a punto de saltar al suelo. Entonces Elena Boboc, la entrenadora, la zarandeó y le dijo que por ahí no tenía que pasar. “Si la otra gimnasta le hubiera caído encima estarían las dos graves”. Los rumanos llegaron contratados por el Comité Olímpico Guatemalteco (COG), que supervisa constantemente su trabajo. El encargado de hacerlo es Kevin Palma. La gimnasia, explica, es un deporte muy técnico que requiere correcciones continuas. Los entrenadores decidieron impedir la entrada del público porque la concentración es fundamental para perfeccionar el ejercicio, y por seguridad de los atletas en sus acrobacias. Además, asegura Palma, a los niños de la Selección se les corrige tanto que los padres pueden pensar que hay algo personal. “El trato es exigente pero respetuoso”, concluye. “No estamos acostumbrados a gente tan disciplinada”, admite Quiñónez, “pero sus resultados son excelentes”. Sentado en un banco mientras las gimnastas recogen sus equipos y desfilan ante él, besándolo en despedida, Adrián Boboc, uno de los entrenadores, cree saber de dónde provienen las quejas. Cuando él y su esposa llegaron, en 2003, el nivel era tan bajo que seleccionaron a gimnastas que tiempo después descartaron. “Esto supuso el fin de su ilusión y, muchas veces, la pérdida de una beca del COG, como en el caso de la niña que ganó plata por equipos en un Panamericano en Perú, pero que por sus errores les hizo perder el oro a sus compañeras. Su padre nos denunció”. Agregar comentario: |
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