Opinión:¿Son o se hacen?El Gobierno no debe hacer propaganda en época electoral. Por: Acisclo Valladares Molina
El problema no es que el Presidente inaugure obras o que no lo haga, algo que finalmente poco importa. Resulta obvio que a estas alturas no podrá inaugurar ninguno de los megaproyectos que fueran anunciados con bombos y platillos a lo largo de toda su campaña y en los primeros meses de Gobierno, ¿gobierno? Ninguno fue ni siquiera iniciado.
El aeropuerto internacional –uno de ellos– se convirtió en “modesta” remodelación del Aeropuerto Internacional La Aurora a costa de los recursos destinados a seguridad y educación, desvío presupuestario que lloraría sangre en cualquier parte del mundo, pero sobre todo entre nosotros. El entrecomillado de “modesta” es necesario, puesto que este Gobierno no se ha distinguido ni siquiera en el ámbito de la comunicación. La remodelación no tiene nada de modesta: se trata de un señor proyecto en el que se construirá una terminal absolutamente nueva en la que, de lo viejo, tan solo se utilizará lo utilizable. Los mega proyectos de las noches de opio, decía, quedaron en el olvido. Gracias al Gobierno de la República de China –donación pura- podrá inaugurarse una primera fase –a medias– de 13 kilómetros de autopista en la ruta al Atlántico, eso sí, sin haber hecho nada para superar el embudo que se forma y que se seguirá formando para entrar y salir de la ciudad. La primera fase de la ampliación de esta autopista ni siquiera será completa porque –a pesar de la buena voluntad de Taiwán– hubo de postergarse la construcción del puente de Agua Caliente o Corozal, consecuencia esta de las sempiternas corrupciones y negligencias del Estado. La ampliación de Puerto Quetzal se encuentra durmiendo el sueño de los justos, como lo quedaron también los otros proyectos importantes. A última hora se trata de realizar en aquel puerto –incluso– una licitación amañada. La verdad de las cosas es que todos los Gobiernos inauguran obras y todos -inaugurándolas- se creen la mamá de Tarzán y el papá de Chita, y todos creen que las obras inauguradas se traducirán en votos cuando la verdad es que los ciudadanos comunes y corrientes consideran que la realización de la obra pública es un simple cumplimiento del deber. El colmo sería que, además de lo que se “huevean”, no dejasen –por lo menos- alguna construcción. El problema no es que el Presidente inaugure o deje de hacerlo. El problema es la propaganda que se realiza, un despilfarro de fondos públicos. El problema es que se usen los colores del partido oficial haciendo uso, además, de pintura y materiales del Estado. El problema no es que se inauguren, sino la campaña propagandística que se realiza y que desvía la atención de lo que importa, y que no son las bondades o infortunios de un Gobierno que agoniza, sino el proceso electoral, máxime cuando se asocia la propaganda a la candidatura oficial, ¡ni que fuéramos pendejos! Si quiere ayudar el Presidente al candidato oficial, déjese el Presidente de tonterías y dedíquese a cumplir con las funciones que le corresponden. Más votos para el candidato oficial que todas las inauguraciones juntas se habrán conseguido con que la Ministra de Gobernación haya logrado una incautación de cocaína. ¡Ya parecía este un Gobierno de puritísimos narcos, tal su tolerancia ante este tipo de delitos! Y que la misma Ministra haya logrado la captura de uno de los banqueros del Banco de Comercio, ¡al menos uno!, y la captura de los sicarios que asesinaron al técnico de Radio Sonora. Estos –los de Adelita– constituyen hechos que sí pueden traducirse en votos, como también el que se supere el desastre que sigue imperando en los hospitales nacionales. No salimos aún del trauma de la huelga de las consultas externas, ¿podríamos olvidarlo?, y del que impera en Educación Pública –paralizada- los educandos sin clases y sin desayuno o qué, ¿se los llevaban a sus casas? ¿Será que son o que se hacen las autoridades de Gobierno? ¿Será de verdad que no entienden lo que constituye propaganda? ¿O simplemente se hacen los que no entienden? Si alguna inauguración vale la pena será la prensa independiente la que se encargue de informarnos –esto no tiene nada qué ver con propaganda– y lo hará –según la envergadura de la obra– en titulares o en modestas gacetillas. La inauguración de la nueva –matizo, nueva– terminal del aeropuerto La Aurora, por ejemplo, no necesitará de tecomates para nadar. Haga el Presidente lo que tiene que hacer. Háganlo sus ministros –Adelita lleva tres aciertos- y la información periodística independiente será la mejor de las culas para el candidato oficial. Además, es importante que las autoridades cumplan con las leyes, ¿no les parece? Agregar comentario: |
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