He leído con interés los diferentes editoriales y opiniones de columnistas. Casi al unísono hablan de traición, ya sea del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, o que romper vínculos sería una deslealtad.
Por alguna misteriosa razón, nadie habla de la traición de Taiwán a Guatemala. Tienen pruebas contundentes del desvío de US$1 millón que le entregaron por medio de cheques al entonces presidente electo, Alfonso Portillo, para apoyar el sistema educacional en nuestro país. El producto de esos cheques nunca ingresó al erario nacional, o sea que Portillo lo robó. Prueba contundente, ahí sí, para tramitar su extradición. Taiwán rehusó entregar los cheques cancelados con el endoso del ex mandatario. El actual Gobierno, sospechosamente, no presionó a la provincia renegada.
Eso, señores, es: corrupción, deslealtad y traición, más que suficientes razones para romper nexos diplomáticos.
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