¿Qué pueden aprender los hombres del mañana con el ridículo que hacen nuestras autoridades del Congreso?, ¿en qué concepto quedan ante el exterior peleándose en un lugar que es la mayor representación de nuestro pueblo?
No cabe duda que las buenas costumbres se adquieren en la casa, no en la escuela, universidad o calle. Esto es lo que tenemos y tendremos en lo sucesivo. ¡Qué pena que caigamos tan bajo!
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