Opinión:
Para mediados de 1994, las bases de Xel-Jú empezaron a prepararse para participar en las elecciones municipales de 1995. Entonces, el Estado de Guatemala y la guerrilla, con el apoyo de países amigos, avanzaban en poner fin, a través del diálogo, al conflicto armado que superaba las tres décadas. Mientras tanto, el movimiento indígena a nivel internacional y nacional se fortalecía a través de convenios y reglamentaciones, así como en la conformación de instituciones. Estos procesos empoderaban a los indígenas, pero las elites criolla, blanca, ladina o mestiza los asumieron con ignorancia, marginalidad y desprecio.
Uno de los principales avances, producto de la crisis del indigenismo integracionista y como respuesta a las severas críticas de pueblos y organizaciones indígenas a nivel mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) promovió la redacción de un nuevo convenio que reemplazó al Convenio 107. Luego de un período de consultas y trabajo, en 1989, la Asamblea General de la OIT aprobó el Convenio Internacional sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, conocido como Convenio 169 de la OIT. Este instrumento cambió la redacción sustantivamente y reconoció la categoría de pueblos, eliminando el de poblaciones o comunidades. Además, descartó el concepto de integrar, promovió el reconocimiento y la aplicabilidad del derecho consuetudinario y la participación de los pueblos indígenas en las decisiones que les afecten en sus vidas y sus territorios. Hoy, el Convenio 169 constituye el instrumento legal más importante a nivel mundial para los pueblos indígenas. Otros logros fueron el otorgamiento del Nobel de la Paz de 1992 a Rigoberta Menchú, indígena k’iche’, lo que proporcionó nombre internacional a la desposesión, a la persecución estatal y a la tragedia histórica de los indígenas de las Américas. Rigoberta personificó la tenacidad de los indígenas que enfrentaba con ahínco los intentos de deshumanizarlo. También Naciones Unidas designó el año de 1993 como Año Internacional de los Pueblos Indígenas, y luego la Década Internacional de los Pueblos Indígenas 1994-2003. Mientras que la OEA impulsó el inicio de estudios y la redacción de instrumentos jurídicos internacionales que ampliaron los derechos de los pueblos indígenas. En este escenario, con giros relativamente sustantivos, empezó Xel-Jú a perfilar su cuarta participación electoral. Agregar comentario: |
Más en esta sección
Mas enviados
Los más leidosLos más comentados
|
0 comentarios: