Crónicas de Viaje: de la Riviera Francesa al Pirineo catalán (II)
Niza, Mónaco y la costa italiana, todo en auto.
Fernando Andrade
Niza sigue siendo una ciudad cosmopolita que vive y palpita por el turismo y que, por su ubicación geográfica, reúne condiciones climáticas estupendas y goza de una temperatura favorable durante casi 300 días al año. Niza ha sido, por más de cien años, un imán del turismo europeo en el verano, y en verdad que es una ciudad encantadora, estratégicamente situada en el Mediterráneo con playas que atraen a propios y a extraños y que, aunque no son playas de arena como en el Caribe, más bien están cubiertas de pequeñas piedras semi redondas, permiten a los veraneantes broncearse en el sol benigno (¿?) de la Costa Azul. Caminar por la Promenade des Anglais es muy agradable, pues se contempla por un lado el mar y por el otro la arquitectura tradicional, donde destacan hoteles emblemáticos como el Negresco, que en su tiempo fue catalogado como uno de los mejores de Francia y que ciertamente conserva su elegancia, y monumentos y edificios distintivos: la ópera, museos, casinos y, en fin, cientos de edificios de apartamentos con un diseño que conserva el ambiente de la ciudad de principios del siglo XX.
La playa, que se prolonga por varios kilómetros frente al Paseo de los Ingleses, se conoce con distintos nombres: Neptuno, Azul, Sporting, Lido, etcétera. Niza cuenta con amplios bulevares y avenidas, pero la gran mayoría de sus calles son más bien estrechas y sombreadas de árboles. Sin embargo, el tráfico se maneja con fluidez. Niza es una ciudad que invita a caminarla. Sus calles peatonales están llenas de tiendas para todos los gustos y para los diferentes bolsillos. Sus innumerables restaurantes que, como en París, tienen parte de sus mesas en las aceras, se encuentran a la par de grandes almacenes como las Galerías Lafayette. Niza, sin duda alguna, es la gema de la Riviera Francesa, pero no es la única. Más adelante me referiré a Cannes y a St. Tropez, que son también reconocidas a nivel internacional.
Pero este viaje no tenía como propósito el anclarnos en una ciudad, por bella y agradable que fuera.
Así que nos dirigimos a Mónaco por la Ruta Nacional 7, que es una carretera, por cierto estrecha, llamada Moyenne Corniche, que serpentea por la montaña con una vista impresionante del intenso azul del Mediterráneo. El Principado de Mónaco y el casino de Monte Carlo, que lo ha hecho famoso, tienen su personalidad propia. Su desarrollo económico ha sido extraordinario en las últimas décadas, puesto que su Gobierno autónomo lo ha convertido en un paraíso fiscal. En la Riviera Francesa existen decenas de marinas que acogen miles y miles de yates, veleros y lanchas de distinto tipo; pero como la marina de Mónaco hay pocas. Aquellos inmensos yates de los súper millonarios, aquel hacinamiento de los botes y lanchas, y aquel bosque de mástiles, le permiten al viajero tener una idea de la riqueza que se concentra en esos lugares. Como el espacio del Principado es tan reducido, el Gobierno de Mónaco construyó un enorme parqueo subterráneo de varios pisos de profundidad en la plaza frente al casino de Monte Carlo, con lo que alivia la escasez de parqueo en esa ciudad de calles estrechas y empinadas. La visita al casino es obligada, no necesariamente para jugar en sus ruletas y arriesgar algunas fichas, sino para saborear su elegancia y distinción.
Dejamos Mónaco buscando la Autoroute A8 hacia Italia y se siente el contraste al dejar los pequeños caminos llenos de curvas y acceder a esa súper carretera que, como muchas en Francia, no solo es moderna y bien diseñada, de cuatro y cinco carriles en cada dirección, sino que la mantienen en magníficas condiciones. Por supuesto que hay que pagar un peaje con frecuencia que para los niveles latinoamericanos es caro, pero el viajero tiene su compensación, porque le permite desplazarse en su vehículo a grandes velocidades (el máximo de velocidad es entre 130 y 140 km por hora). Por supuesto que estas supercarreteras exigen al conductor la máxima atención, porque los carros, incluso los grandes camiones y tráilers, se mueven a grandes velocidades.
En un santiamén llegamos a la frontera franco-italiana en un trayecto en que se combinan puentes impresionantes con túneles que permiten acortar distancias. Las fronteras son abiertas en Europa, así que pasamos casi sin disminuir la velocidad, pero el paisaje empezó a variar y las construcciones de distinto estilo se notan de inmediato. Llegamos a San Remo, en la “costa de las flores,” la Riviera Italiana en todo su esplendor. (Continuará).
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8 comentarios:
Ibrahim Ayad: (2007-06-19 17:59:51 horas)
Para El Periodico (si, com mayúsculas):
Permitannos seguir escribiendo el nombre del medio con mayúsculas, no permitiendo esta ensarta de "opiniones" que no hacen mas que ofender la dignidad de los lectores.
alfonso villacorta: (2007-06-19 13:26:26 horas)
Esta composicion del viaje del senorito es un insulto, mas que a los lectores, a la situacion de quiebra del pais. HOy mismo salio la noticias que estan "resarciendo" con 20 mil quetzales a familiares de victimas de violencia, cuanto es en dolares? cuanto se gastan los funcionarios y exfuncionarios en cada viaje?
El derroche frente al hambre de la gente origino la Revolucion Francesa.
Esta cronica, mas propia para pasarsela por el perineo, dice mucho de la administracion y consejo o equipo que produce el periodico. Alguien que tiene la iniciativa de escribir esto, ?que caso tiene que escriba de "temas de interes"?
Miguel Meléndez: (2007-06-19 10:10:55 horas)
Estas columnas de opinión donde los autores relatan sus viajes y sus anecdotas, que son temas para tratar con los cuates en una tarde de domingo, no tienen importancia para la mayoría de los lectores. Considero que es un espacio que se debe aprovechar para tocar temas actuales y muchísimo más importantes que una historia que está bien para la sala de espera de una agencia de viajes.
Que desperdicio.
Cesar Martinez: (2007-06-19 09:40:38 horas)
Lo que es tener espacio de sobra...
Manuel Aler: (2007-06-19 09:07:40 horas)
Ya lo comenté en la primera parte de esta columna ¿a quien le interesa conocer el periplo europeo de esta parejita de juniors?, pues a sus distinguidos cuates y parientes. Esta crónica hubiera sido apreciada hace 80 o 100 años, hoy solo hace el ridículo.
Juan Abularach: (2007-06-19 07:51:32 horas)
Diganme que como soy de necio, aunque por favor tambien diganme que interes tienen esas columnas tontas, ideales para platicas de tragos, que ademas desperdician un valioso espacio en un hasta hoy valioso medio de comunicación....?
Estuardo Verganza: (2007-06-19 06:55:37 horas)
Conozco a varias personas que a lo mejor han viajado mucho mas que ud. y probablemente a lugares mas mucho mas interesantes; a estas personas las admiro por su sencillez y que no andan pregonando sus viajes y sus logros.
Luis Guzman: (2007-06-19 06:43:10 horas)
Nada de contenido interesante en esta columna. Espacio desperdiciado. Rogaria al autor elegir un tema de verdad interesante. Es mejor ver un documental en el cable.
8 comentarios: