Con nocturnidad, y sin darles ninguna oportunidad, inesperadamente tres personas perdieron su vida al precipitarse, junto a parte de su humilde vivienda, dentro de un profundo agujero que surgió, aparentemente de la nada, en la intersección de tres calles y un predio baldío, del barrio San Antonio, en la zona 6 de la ciudad de Guatemala. Fue la aciaga noche del 22 de febrero pasado y causó enorme conmoción.Después de múltiples hipótesis, algunas cargadas por la animosidad política electoral y encubiertas por supuesta autoridad profesional, finalmente se ha confirmado que debajo del hundimiento se mantiene el colector sin fisura ni daño alguno, por lo que la causa no fue el mal estado del drenaje. Ojalá hubiese sido esta la causa, porque se tendría una explicación clara y específica.
El problema pareciera ser más serio. El socavón fue evidente cuando colapsó el pozo de visita al colector; sin embargo, debajo de la calle hundida existía previamente una profunda caverna más alta que el edificio del Banco de Guatemala, que se fue formando desde hace muchísimos años. Para tener una idea, el material necesario para rellenar esta caverna podría cubrir el Estadio del Ejército.
La situación afecta a los propietarios de los inmuebles en el sector y, obviamente, la solución trasciende de un esfuerzo aislado del Gobierno local (municipal) o de algunas instituciones, sino que exige de un trabajo técnico conjunto y cooperativo entre todas las instituciones y con el decidido apoyo del Gobierno central. Para la correcta solución al problema no se deben escatimar esfuerzos ni del concurso de verdaderos expertos.
Lamentablemente, el distanciamiento entre los Gobiernos central y municipal no ha favorecido el trabajo conjunto, desde el más alto nivel, a fin de agilizar la recuperación del área. Ahora se ha impuesto la época de lluvias, demorando los trabajos que realizan las empresas contratadas por Conred y manteniéndose la zozobra en el sector.
Además del diagnóstico correcto y la solución más adecuada, esta experiencia debe servir a Conred y a todas las instituciones involucradas para prevenir situaciones parecidas, mediante la búsqueda y detección de otros sectores en riesgo, poniendo más atención a las voces de alarma que pudieran dar los vecinos. No cabe duda que de este hecho aislado se derivan muchas lecciones aprendidas. En un país como el nuestro, siempre debemos estar prevenidos.
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2 comentarios:
sergio licardie V.: (2007-06-19 09:43:38 horas)
Es mas barato comprarle sus casas a todos los vecinos y hacer mas grande el agujero que rellenarlo
José Demetrio Martinez Tesahuic: (2007-06-19 08:05:20 horas)
Las ultimas obras de envergadura, relacionadas con drenajes, profundo y secundario, datan de las administraciones Colom Argueta y Ponciano León (es decir, casi 30 años). La planificación urbana de la metrópoli se abandonó. La administración de la región metropolitana, que alberga a más de 3 millones de habitantes, a quedado al mando de CACIQUES INEXPERTOS Y CORRUPTOS. Los resultados a la vista: obsoleta infraestructura de saneamiento; suministro caótico del agua; un trasporte urbano en trapos de cucaracha, y las cuatro rutas de entrada y salida a la capital (occidente, sur, atlántico y Este-El Salvador, al borde del colapso). Y por si fuera poco, el corredor del ferrocarril se encuentra inutilizado, concesionado a una empresa norteamericana, que aun viendo la situación de la agonizante metrópoli, tienen contra pared al Estado guatemalteco, con demandas internacionales. Grandes costos para los habitantes de La Ermita y anexos, que con paciencia franciscana, no solo, no hacen nada, si no, además, con actitudes masoquistas, reeligen a sus chamanes. ¿que competitividad puede ofrecer Guatemala para las inversiones externas? Con toda seguridad, un benchmarking internacional nos colocaría en un 10º lugar en toda Centroamérica.
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