Opinión:
Los partidos políticos son una de las bases fundamentales de una democracia. Sin la existencia de partidos serios –de verdaderas instituciones– que sirvan para identificar y catapultar a líderes y gabinetes conformados por gente capaz, honesta y comprometida con el desarrollo de nuestro país, será cada vez más difícil salir de nuestra democracia inconclusa y establecer una que sea real, verdadera y genuina. Los partidos deben ser incubadoras permanentes de estrategias y planes de Gobierno concretos. Deben ser plurales. Deben fomentar el debate y el intercambio de ideas entre sus integrantes y entre estos y la oposición.
Los partidos deberían darse cuenta del importante papel que juegan en el desarrollo de Guatemala y del inmenso obstáculo que representan al no actuar como deben. Es hora que dejen de funcionar como simples máquinas de campaña cada cuatro años y dejen de ser utilizados por sus dirigentes, candidatos y grupos de interés para crear compadrazgos que cimientan la existencia de tráfico de influencias, proteccionismo y la persecución de intereses partidarios, personales y particulares en lugar del debido y necesario interés público. Es el colmo que cuando Guatemala y todos los guatemaltecos enfrentamos enormes retos en los ámbitos de justicia, seguridad, educación y salud, el Partido de Avanzada Nacional (PAN), venda su candidatura a la Presidencia por Q45 millones y nombre como candidato al testaferro de Juan Arturo Gutiérrez –Óscar Rodolfo Castañeda– quien lo único que busca con su remota posibilidad de llegar a la Presidencia es saldar las disputas familiares-empresariales entre Juan Arturo Gutiérrez y sus sobrinos. Y como si esto fuera poco, nombran como su compañero de fórmula a uno de los corruptos del régimen de Portillo. Este tipo de movidas sucias son una burla a todos los guatemaltecos y también son la causa del desprestigio de la política, de los procesos electorales, de los partidos políticos y en general de la apatía del electorado. Es importante que no perdamos nuestras convicciones democráticas y tomemos a este tipo de partidos, a sus dirigentes y candidatos como lo que son… No olvidemos ignorarlos por completo al emitir nuestro sufragio. Hagámosles saber que, para dirimir cualquier tipo de controversia personal, familiar o empresarial, están los tribunales, y que si al agotar todos los recursos legales a su alcance no han logrado conseguir sus pretensiones, es totalmente irresponsable e inmoral perseguir sus intereses poniendo en juego nuestra débil democracia y el futuro de todos los guatemaltecos. BLOG http://josecarloszamora.blogspot.com Agregar comentario: |
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