En el marco del foro presidencial organizado por la Cámara de Comercio y la Gremial de Compañías de Seguridad Privada, los asistentes mencionaron sacar al Ejército a las calles para controlar la violencia que azota al país.
Rigoberta Menchú, de Encuentro por Guatemala, indicó que los patrullajes combinados podrían estrecharse más durante su gobierno “siempre y cuando tengan sus función definida cada quien”, refirió.
Sin embargo, Harold Caballeros, de Visión con Valores (Viva), considera que en el corto plazo se debe “hacer presencia en los autobuses y las calles”, para lo cual considera necesario incrementar el número de efectivos en la Policía Nacional Civil (PNC).
Caballeros propone para reducir los asaltos en los autobuses, reclutar a elementos del Ejército y capacitarlos durante cuatro semanas para luego salir a las calles “con una doctrina de prevención”, lo cual considera que sería un plan emergente para “garantizar que a usted no lo maten en las calles”, en referencia al moderador que repreguntó sobre los riesgos de sacar a gente con poca capacitación a brindar seguridad.
Mientras que Alejandro Giammattei, de la Gran Alianza Nacional (Gana), después de hacer el ademán de “ponerse guantes de box”, dijo que lo que ha faltado es “hablar la verdad y actuar de la misma manera y se ha alejado la incorporación de la Policía hacia la sociedad para que la gente confíe y crea”.
Quien si fue categórico en el uso de las fuerzas castrenses fue Luis Rabbé, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), “no hay formulas mágicas. Hay que sacar al Ejército, pongamos un soldado en cada bus, en mercados, escuelas y me juego el costo político”. Cuando le repreguntaron sobre que un enfrentamiento entre soldados y delincuencia dentro de un bus podría desatar una masacre respondió: “Todo tiene un riesgo”.
En cambio, Eduardo Suger, del Centro de Acción Social (Casa), propone legislar para que los elementos de seguridad privada puedan realizar capturas, función que hasta el momento es responsabilidad de la PNC.
“Hay 80 mil miembros de seguridad privada, sin embargo, hay que legislar de inmediato para que estas empresas puedan tener el poder de capturar, porque no pueden; ellos solo observan y tratan de disuadir para que no se cometan delitos. Es una fuerza paralela muy importante”, subrayó.
Sobresalió la ausencia de Álvaro Colom, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), y de Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), quienes encabezan las encuestas. Sus pedestales identificados con el logotipo de sus respectivos partidos lucieron vacíos ante la crítica de sus contendientes políticos.
“NO SE PRESENTA NINGUNA PROPUESTA SERIA”Analistas del tema de seguridad que presenciaron el debate consideran que mientras unos quieren extralimitarse en las funciones del Presidente, otros no dominan el tema de seguridad.
Para Verónica Godoy, de la Instancia de Monitoreo y Apoyo a la Seguridad Pública (IMASP), en el foro no se presentaron propuestas de fondo para solucionar el problema de la inseguridad en el país.
“Solo presencia militar o policial como una técnica que da un resultado nada más momentáneo y marca territorio. Se está volviendo a técnicas utilizadas en el pasado y a todas luces van en contra del Estado de Derecho”, refirió.
Considera “grave” la propuesta que las empresas de seguridad puedan capturar, “no se puede fortalecer a instituciones de carácter civil y con funciones diferentes, ya que existen empresas ilegales”.
Se mostró preocupada sobre la propuesta de sacar a elementos del Ejército a las calles con capacitación de cuatro semanas, “esto lo que evidencia es que no hay dominio del tema de seguridad. Nadie presenta una propuesta seria”.
“Queda claro que, llegue quien llegue, echará mano del Ejército”.
Según Mario Mérida, analista político con especialidad en seguridad, se mostró insatisfecho con las propuestas de los candidatos, “el foro estuvo lleno de excusas y señalamientos contra dos candidatos que no vinieron porque no quisieron o porque no tenían respuestas para las situaciones que pudieron haberse presentado”.
Considera que los candidatos no tienen claras las funciones del Presidente, ya que se emitieron juicios sobre influencias de este sobre los otros Organismos del Estado.
“Hay temas confusos respecto a una visión clara de seguridad cuando los candidatos principian a intervenir en los asuntos de otros Organismos de Estado. Que un candidato piense que puede influir en que el Organismo Judicial nombre a un Presidente por cuatro años porque a él le parece correcto, es estar fuera de contexto y de la realidad constitucional del país. Lo que sí queda claro es que, llegue quien llegue, va a tener que echar mano del Ejército muy afectado y con poco liderazgo y no preparado para asumir tareas policiales”.
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