Opinión:La Política implica consensos y compromisoEsta próxima elección podría ser una más de la cuenta. Por: Lizardo A. Sosa L.
El tiempo pasa volando y en apenas 76 días, el 9 de septiembre, dispondremos de los resultados electorales finales, en especial de la primera vuelta de la elección Presidencial. Mucho se ha dicho en el transcurso de la presente campaña, hasta ahora no muy diferente a lo escuchado en procesos electorales anteriores, a juzgar por las ideas, proyectos, ofrecimientos y promesas de los diferentes candidatos a los numerosos cargos de elección popular que se disputarán en el evento. Hay sinnúmero de ellos que se imaginan volverán a reinventar el agua azucarada ante la imposibilidad o incapacidad de interpretar la realidad y plantear ideas y proyectos congruentes y posibles. Hay quiénes indican que reformarán la Constitución y refundarán el Estado, que aumentarán el número de policías, de puentes y de escuelas; que resolverán los problemas de los migrantes y concretarán la integración centroamericana, etcétera, etcétera.
Desde una perspectiva pesimista, esta próxima elección podría ser una más, si como parece ser, se mantiene la conducta de diálogo entre sordos de muchos candidatos y persiste la actitud ciudadana caracterizada por la tendencia a limitar la participación política al proceso electoral, y circunscribirla a la sola responsabilidad ciudadana del ejercicio del sufragio, de suyo difícil debido al abstencionismo característico en amplios sectores ciudadanos. Pero no termina allí, porque la mayoría del número relativamente pequeño de ciudadanos que participa en la actividad política lo hace con marcado interés personal, de grupo, sector o incluso de empresa, a la búsqueda de satisfacer necesidades de ascenso social o mejoras económicas; en tanto que hay evidencias acerca de que la actuación electoral de algunos dirigentes de grupos intermedios, gremiales, sindicales y empresariales no es más que la cuatrienal búsqueda de la oportunidad de alcanzar posiciones en procura de ventajas para el respectivo grupo o sector. Por ello debe lamentarse que mucho se hable y poco se concrete acerca de la tarea principal de los dirigentes políticos, consistente en conducir a la sociedad, a todos y no solo a algunos sectores o grupos ciudadanos, hacia condiciones que encaminen el conjunto social hacia el bien común, constituido por aquellas condiciones políticas, económicas y sociales que hagan posible a cada persona, a cada ciudadano y a los diferentes grupos y sectores, alcanzar progresivamente su propia realización, su propio desarrollo. Tal tarea exige de los políticos una disposición permanente a la negociación, al diálogo, al respeto mutuo, a la construcción de acuerdos sociales de amplio espectro que permitan definir un proyecto de nación lo suficientemente compartido como para permitir el compromiso de todos por alcanzarlo independientemente de las luchas electorales cuatrienales. Se trata de alcanzar consensos y de asumir compromisos reales, y no solo del diente al labio, como ha ocurrido con agendas compartidas y planes visionarios, sobre la definición de objetivos nacionales mínimos que el Gobierno presidido por cualquiera de los respetables contendientes debe perseguir, mismos que todos ellos respaldarán una vez se haya expresado la decisión soberana del pueblo en las urnas, acerca de quién recibe sobre sus hombros tan grandes e importantes responsabilidades, convencidos de que la dimensión y la naturaleza de los problemas y carencias es tal, que la tarea de superarlos corresponde a todos y que no es, ni puede ser, tarea aislada del Gobierno en funciones. Ojalá nuestra dirigencia trace responsablemente líneas de entendimiento entre las diferentes fuerzas políticas y sociales, sobre temas básicos de consenso que inciten al compromiso serio, asumido por todos con ardor patrio y responsabilidad política. Agregar comentario: |
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