Opinión:Juventud: riqueza de GuatemalaEl reto es propiciar inversiones para darle empleo. Por: José Alejandro Arévalo Alburez
En Santiago de Chile, la semana pasada la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de Naciones Unidas presentó un informe que señala que, a medida que la proporción de personas de edad avanzada siga aumentando a ritmos sin precedentes en todo el mundo, el porcentaje de la población en edad laboral disminuirá y la propia fuerza de trabajo irá envejeciendo, excepto en los países en desarrollo que todavía cuentan con una creciente población juvenil (como el nuestro), especialmente los países de más bajos ingresos, que experimentarán un gran crecimiento de su fuerza de trabajo hasta 2050.
En países como Guatemala, donde resalta como ventaja comparativa que el 54 por ciento de la población no supera los 20 años, el crecimiento poblacional puede crear oportunidades para desarrollar la economía, siempre que se pongan en práctica las políticas adecuadas. Los países desarrollados están preocupados porque no aumenta su población y la existente está en un franco proceso de envejecimiento, lo cual está impactando la viabilidad financiera de los sistemas de pensiones y de los sistemas de atención de salud. Para compensar la población que envejece, se calcula que la Unión Europea necesitaría la llegada neta constante de 13 millones de inmigrantes anuales en los próximos 50 años, mientras que Japón y Estados Unidos tendrían que absorber unos 10 millones. Otra opción es que la escasez de fuerza de trabajo se compense desplazando la producción hacia el exterior; sin embargo, esta solución propia del mundo globalizado no reduciría la presión sobre el sistema de pensiones por vejez en los países desarrollados, porque no implica la ampliación de la cantidad de contribuyentes. Para superar las posibles consecuencias negativas del envejecimiento en el crecimiento económico, incluida la migración internacional y la contratación externa, posiblemente sean más importantes las medidas encaminadas a estimular el aumento de la productividad, así como el aumento de las tasas de participación de las mujeres. En Guatemala, al mismo tiempo que tenemos el desafío para que la economía nacional brinde oportunidad de más empleos a los jóvenes que se incorporan cada año a la fuerza laboral (más de 150 mil), tenemos la ventaja de tener una población joven con muchos años de vida productiva por delante. El reto es propiciar que hayan las inversiones suficientes para crear las oportunidades de trabajo necesarias, para atender esta creciente demanda por empleo, de jóvenes que pueden ser motor de un desarrollo económico y social sin precedentes. Agregar comentario: |
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