Opinión:¿Y el Ministerio Público?En el curso del proceso electoral han sido muchas y en algunos casos muy calificadas las voces que han alertado sobre la incursión del narcotráfico y otras mafias en procura de un espacio en las instituciones del país. Por: elEditorial
En el curso del proceso electoral han sido muchas y en algunos casos muy calificadas las voces que han alertado sobre la incursión del narcotráfico y otras mafias en procura de un espacio en las instituciones del país. A los miembros del crimen organizado les interesa sentar sus reales o consolidar su poder en distintas áreas de la vida pública nacional. Les interesa afianzarse en municipios donde el Estado es particularmente débil.
Les interesa también cubrirse con la inmunidad que garantiza el Congreso de la República a sus integrantes. Buscan sin duda poder influir en la designación de jueces y magistrados de las cortes para garantizarse que la justicia sea tan incapaz como poco interesada en perseguirlos. Los partidos políticos guatemaltecos, meros vehículos electorales como son en su mayoría, no parecen contar todos con la convicción necesaria para impedir que el dinero del narcotráfico y de las mafias del contrabando o del robo de vehículos les convenza de ceder plazas en sus listados de candidaturas. De manera que el sistema legal guatemalteco se encuentra en buena medida a merced de la acción de los mafiosos. Las cosas podrían ser distintas, sin embargo. Si el Ministerio Público, encargado de la acción penal en el país, mostrara más diligencia y también más interés en perseguir los crímenes de quienes procuran hacerse de una cuota de poder en las próximas elecciones, otro gallo cantaría. Se verían incapacitados los criminales de jugar el papel protagónico que persiguen en septiembre en las urnas. Pero desafortunadamente, los ciudadanos estamos frente a lo que parece ser una institución paralizada, inactiva ante la diligencia de los delincuentes y sin capacidad aparente de priorizar sus acciones. Sería necio negar que el Ministerio Público carece de los recursos esenciales para poner en marcha la persecución de todos los delitos que le son denunciados, pero sólo un ciego puede no notar que, ante la precariedad, la Fiscalía termina prácticamente no haciendo nada. ¿Qué casos ha priorizado para invertir en ellos todos sus esfuerzos ante la acometida de los criminales en las elecciones? Es momento de que el Ministerio Público reviva. Es esencial que juegue su papel a favor de la democracia. Agregar comentario: |
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