Me permito proponer algunas reflexiones en torno al artículo titulado “Guatemaltecos y cangrejos”, de José Carlos Zamora, publicado por elPeriódico, en su edición del miércoles 13 de junio de 2007. El artículo aborda temas relacionados con la educación superior en nuestro país. Respeto los comentarios del autor aunque difiero de ellos. A continuación expongo información con otros aspectos importantes y complementarios: 1. El Tecnológico de Monterrey (TEC) es en realidad un sistema universitario multicampus que comprende distintas entidades académicos, (http://cmportal.itesm.mx/wps/portal), una de las cuales es el TecMilenio (http://www.tecmilenio.edu.mx/) que ha manifestado su intención de instalarse en Guatemala desde hace varios años. La misión del TecMilenio, como se lee en el sitio oficial, es: “Formar profesionistas a través de programas educativos dirigidos a desarrollar competencias profesionales, con el propósito de que sus egresados se integren rápidamente al mercado laboral y promuevan el desarrollo de las empresas e instituciones en que trabajan”. De esto se deduce que se trata de una institución con fines y métodos que difieren del famoso campus central del sistema universitario del TEC. 2. Por otro lado, nuestra Constitución establece en su Artículo 86 que el Consejo de la Enseñanza Privada Superior (CEPS), es el único ente facultado para autorizar el funcionamiento de nuevas universidades privadas en nuestro país. Si bien es cierto que el CEPS tiene delegados de las universidades privadas dentro de sus miembros, estos representan minoría, ya que se trata de dos posiciones de un total de cinco. Se requiere algo más que un terreno para establecer una nueva Universidad en Guatemala. La ley exige presentar un proyecto respaldado ante el CEPS, para que este verifique si reúne los requisitos exigidos, proceda a su estudio, recabe los informes y dictámenes que estime pertinentes y dicte, en su oportunidad, la resolución correspondiente. 3. Por último, abordemos el punto que atañe al papel que desempeñan las universidades de Guatemala y su nivel académico. Por razones de espacio, me limito a mencionar que existen numerosos ejemplos, en distintas áreas, en las que Guatemala ha establecido un prestigio de clase mundial dentro de la investigación y docencia universitaria. Por supuesto, esto no significa que no persistan aún retos y limitaciones por resolver, pero se han dado avances significativos en calidad y cobertura durante las últimas dos décadas. Repasemos con cuidado el inventario de capacidades y fortalezas de nuestra tan despreciada Guatemala. Dicho ejercicio, si se realiza sin prejuicios, promete enormes y agradables sorpresas.
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