Aparte de la violencia familiar, existen otras aberraciones.
Carol Zardetto
Hace un par de semanas presencié la famosa obra de Eve Esler que ha recorrido el mundo: Los Monólogos de la Vagina. Trata fundamentalmente de dos temas: el primero es lo “innombrable” de la sexualidad femenina. A tal punto “innombrable” que el hecho de pronunciar la palabra “vagina” incomoda tanto a hombres como a mujeres, prefiriendo apelativos menos explícitos.
Según mi punto de vista, estamos en un momento interesante donde las vivencias de varias generaciones se entrecruzan. Mientras para las mujeres que ahora son abuelas sigue vigente la imagen maniqueísta de la sociedad patriarcal, según la cual la mujer “decente”, era aquella con cuya sexualidad estaba estrictamente enfocada a la maternidad o la vida conyugal, y la “indecente” era un objeto sexual de uso exclusivo para el placer del hombre, indigna de los círculos sociales respetables. En ambos casos su sexualidad era clandestina, innombrable y, en general, desacreditada.
Mi generación ha estado envuelta en menos tabúes. Las mujeres hemos pasado de ser los sujetos de quienes los hombres hablan y crean, según los dictados de su imaginación, a ser los sujetos que dictan su propio discurso. No quiero obviar las rémoras de la sociedad patriarcal y machista, especialmente en un país que, como Guatemala, sigue sumido en patrones tradicionalistas; sin embargo, la necesaria confrontación que asumimos ha permitido mayores libertades en todos los ámbitos, incluyendo el sexual.
En las más jóvenes, la libertad sexual y lo explícito de sus manifestaciones rompen completamente con cualquier viejo paradigma y exigen un nuevo modelo de sexualidad masculina, de pareja, y quizá hasta de sociedad, asignatura todavía pendiente.
El otro tema que aborda la obra es la violencia contra la mujer. Aparte de la violencia familiar, existen otras aberraciones como las ablaciones de los clítoris practicadas en los países musulmanes, la exigencia de ocultar los rostros, los crímenes en serie con mutilaciones y vejaciones espeluznantes que se han puesto “de moda” y las violaciones masivas comunes en los conflictos armados, como si penetrar el territorio del cuerpo femenino fuese parte del sometimiento del territorio nacional del enemigo.
La violencia humana es casi “natural”, pero la violencia contra la mujer toma un cariz muy específico y fundamental: se trata de la más personal violencia contra “el otro”. La sexualidad de la mujer será ese elemento desconocido y hasta temido, mientras no salgamos de una vez por todas de una obsoleta cultura falocéntrica (de la cual, ojo, también participan muchas mujeres). Cuando lo hagamos, las mujeres podremos aceptar y celebrar nuestra sexualidad sin tapujos y los hombres perder la obtusa noción de que somos objetos sumisos, útiles y… de su propiedad.
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3 comentarios:
Olga Plaza: (2007-06-29 12:54:44 horas)
Los comentarios de los Sres. González y Villacorta solamente vienen a confirmar lo que expone en su columna Carol Zardetto...todavía nos falta MUCHO! Hasta que la sociedad reconozca que tanto el cuerpo de hombre como el de la mujer son algo natural y aprendan a respetar el propio y el ajeno, no vamos a ningún lado. No es cuestión de machismo ni feminismo...es cuestión de cultura y educación!
alfonso villacorta: (2007-06-29 08:35:52 horas)
El oenegenismo, mas que el colonialismo capitalista, ha promovido esa corriente de romper con elementos culturales que -buenos o malos- resultan siendo lo unico que les iba a quedar a las sociedades vulnerables a los efectos de la rapina mercantilista. Los monologos de la vagina son en realidad un insulto para una sociedad que se debate entre la pobreza extrema, que con su desnutricion e ignorancia le vienen del norte hasta las inquietudes del pene, en contraste con el tono de insolencia que reviste las mesas de dialogo de los no productivos quienes podrian comenzar a hacer algo util.
otto gonzalez: (2007-06-29 07:40:36 horas)
en otras palabras mas claras cuando la mujer pueda hacer los mismos desmanes que hace el hombre, cuando la mujer pueda caer tan bajo como cae el hombre y revolcarse como animal como lo hacen los hombres... cuando la bestialidad de la mujer pueda compararse con la del hombre podremos decir que son mejores mujeres que las de antes... no cabe duda porque hay tantas muertes de mujeres asesinadas poco a poco muchas estan logrando hacer lo mismo que hace el hombre y pararan igual que muchos hombres... en un mundo materialista el hombre esta logrando que la mujer se incorpore a su sistema animal de vida...estamos progresando
3 comentarios: