A finales de 2004, los gobernantes de los Estados Parte del Tratado del Parlamento Centroamericano (Parlacen), reunidos en San Salvador, acordaron introducir varias modificaciones a dicho Tratado, concretamente la siguientes...
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A finales de 2004, los gobernantes de los Estados Parte del Tratado del Parlamento Centroamericano (Parlacen), reunidos en San Salvador, acordaron introducir varias modificaciones a dicho Tratado, concretamente la siguientes: 1) exclusión de los ex presidentes y ex vicepresidentes como diputados del Parlacen; 2) fijar el número de diputados entre 3 y 20; 3) los diputados podrán ser electos mediante voto directo de la ciudadanía o designados entre los diputados de los organismos legislativos de los Estados-Parte; 4) limitar la inmunidad (derecho de antejuicio) de los diputados a hechos relacionados con sus votos y opiniones vertidos en el Parlacen; y 5) darle intervención al Parlacen acerca de asuntos ambientales y de seguridad.
Sin duda, la decisión de que los ex gobernantes ya no formen parte del Parlacen fue la reforma acordada más importante en aquella oportunidad, ya que esta entidad dejaría de ser el antro de impunidad en que se ha convertido.
Otra reforma acordada significativa fue que los diputados del Parlacen pudieran ser elegidos directamente por sus conciudadanos, o designados por los organismos legislativos, toda vez que concilia las posiciones de quienes defienden cada una de las opciones. Por cierto, el Gobierno guatemalteco, al igual que el costarricense, se ha pronunciado a favor de la segunda posibilidad, ya que esta representa un ahorro substancial para las arcas nacionales.
Quedaron en el tintero reformas como las siguientes: 1) que las resoluciones del Parlacen tengan efectos vinculantes para los países, y que no se limiten a meras recomendaciones u opiniones; 2) que el Parlacen tenga competencia sobre asuntos relacionados con tratados de libre comercio; y 3) Que tenga la potestad de fiscalizar a las demás instituciones del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).
Sin embargo, las reformas acordadas ya no pasaron a más. Ninguno de los gobiernos centroamericanos inició el proceso de aprobación y ratificación interna de las reformas acordadas, por lo que el Tratado Constitutivo del Parlacen no fue modificado.
Pareciera que el acuerdo alcanzado por los gobernantes centroamericanos solo fue para ”tapar el ojo al macho” y nada de esto opera.
Consecuentemente, el tema de la denuncia del Tratado Constitutivo del Parlacen por parte de nuestro país sigue siendo un tema vigente. Ojalá que el presidente Óscar Berger cumpla con la palabra empeñada de en iniciar dicho Tratado si no se reformaba. ¿O será que formará parte del Parlacen cuando termine su período presidencial? Cosas veredes, Sancho amigo.
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3 comentarios:
Luis García: (2007-07-03 18:13:28 horas)
Guatemaltecos, ya es hora de que abramos los ojos y que le digamos un "NO" ROTUNDO al Dizque parlacen, pues de parlamento no tiene nada; después de que cada "PRESIDENTE" finaliza su período de "gobierno" solo llega allí a enriquecerse mas los bolsillos y a seguir robándole al pueblo.
El parlacen nuca debió de existir, total es un ente que no le trae beneficio a Guatemala.
Duncan MacLeod: (2007-07-03 11:41:22 horas)
Pues no tendría nada de extraordinario que el presidente Berger no cumpliera con ese ofrecimiento. Es decir, de cara a todos los ofrecimientos que hizo (entre ellos, por ejemplo el someter a consulta popular si seguía al frente del [des]gobierno a medio período presidencial) y la alarmante falta de seguridad ciudadana, la no denuncia del Tratado Constitutivo del Parlacen, sólo sería una mancha más al tigre.
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