La veracidad en las declaraciones de las organizaciones políticas debe ser el principio informador de sus pretensiones.
Quien miente para conseguir un objetivo, generalmente persigue fines perversos. La patraña que la UNE le imputa al Partido Patriota, de utilizar la estrategia de asesinar pilotos para evidenciar la urgencia de un mandato de “mano dura” no solo no es creíble, sino que resulta sumamente tendenciosa. Y más, viviendo de un camaleón político como Taracena Díaz–Sol.
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