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¿Por qué mataron al Obispo? (II)

Las cosas no ocurren porque sí.

Por: Acisclo Valladares Molina

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El norte de este caso está precisamente en el norte de la iglesia de San Sebastián y -tan es así que- solo así -se explica la captura del padre Mario Orantes montada por el Estado Mayor Presidencial de la época como que si se tratase de una revolución o de un golpe de Estado: ¡400 policías para capturar al cura! “Sutil” forma de presentar como culpable al inocente. La guerra sicológica manejada desde aquel híbrido político militar que agonizaba– experto en estas guerras -incluyó hablar de “cuentas bancarias millonarias del sacerdote”– inexistentes todas; de “cargada tarjeta de crédito”, que tampoco había; de películas comprometedoras: una de vampiros entre varias musicales, incluida Mary Poppins y otra u otras por el estilo y ¡claro! de perfumes –que no lociones– para darle al asunto un aire femenino…

La jugada resultó perfecta, cara a aquellos fines: “Malos elementos tiene el Ejército: los Lima, como los tiene la Iglesia: Orantes.” ¡Aquí no pasó nada! El mensaje de terror no tiene ninguna importancia “¡A mí que me registren!”, pero el mensaje de terror está allí, claro y terminante. El inequívoco móvil de aquel crimen.

Ya solo faltaban de vuelta en el folklore de los múltiples actos distractores, el pobre Balú y aquel grotesco personaje español que quería llevarse un dedo del cadáver del Obispo para el museo de su colección privada.

Perder de vista el móvil de este crimen -es el inequívoco efecto que tuviera el que nos hace evidente el móvil– no es sino abonar la confusión y –con ella– la impunidad, siendo así que es el inequívoco efecto que tuviera el que nos hace evidente el móvil del delito. ¿Los Lima? ¿Orantes? ¡Magníficos chivos expiatorios! ¿El Ministerio Público? Inepto y encubridor. ¿La sentencia? Un auténtico churro. Con un mamotreto así –ajena al elemental rigor del silogismo- cualquiera podría sufrir una condena. El mismo testigo “estrella” incrimina a Orantes y a los Lima y si se suprimiese su testimonio no habría evidencia en contra ni de uno ni de otros y fue por ello que se tuvo que llegar a la sentencia con sabor de “paquete”: o se condenaba a todos o a ninguno. Quede claro que si bien la sentencia es –como decíamos- un merengue jurídico y pésima la investigación del Ministerio Público, ello no quita valor al proceso y quienes siguieron, paso a paso, las vicisitudes procesales, intuyeron en todo momento la mano invisible que se daba en el asunto... No sé si se llegue a establecer la identidad de los autores materiales e intelectuales del crimen más allá de cualquier duda razonable. No sé si podrá darse respuesta a las interrogantes de quién mató al Obispo y de quién no lo mató pero una cosa debe quedarnos clara: que se le mató, para hacernos entender que aquí se encuentran los de siempre. Que hacen lo que se les da la gana y que nadie contra ellos… Con el agregado macabro de que si esto hicieron con aquel, podrán hacerlo con cualquiera. ¿Quién mató a Roni Elmer Orellana, a Hugo Rolando Melgar, a Mario López Larrave, a Karl Von Spreti, a Karl Bruderer, a David Guerra Guzmán, a Arnoldo Otten Prado, a Carlos Cheesseman, a Guillermo Monzón Paz?

Poco pareciera importar la respuesta a esta pregunta o la que pudiera formularse en términos iguales en cuanto a todos y cada uno de los seres humanos que fueron asesinados a lo largo del conflicto porque, hoy por hoy, lo que está en boga es el Obispo. Este es el producto de consumo…

El por qué de los crímenes y el por qué del silencio parecieran no importar cuando es el caso que, escudriñando, adentrándonos en estos, es que podríamos encontrar la primera luz para que empezáramos a entendernos y a vernos unos a otros con la vergüenza con que debemos vernos. Para que empezáramos a compartir el dolor que debemos compartir, para que pudiéramos empezar a recorrer el camino que nos permita redimirnos -como seres humanos individuales- y como pueblo, de nosotros mismos…

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6 comentarios:

  1. Marjorie Koplowitz:
    Todo lo que aqui escribe esta muy bien y tiene logica. Sin embargo, sigo sin comprender como si el padre Orantes es inocente, en su habitacion se encontraron evidencias de sangre del Obispo?
  2. Jorge Del Cid:
    Espero que usted haya leido el artículo de Dina Fernández. Yo comparto con ella que el que sabe detalladamente todos pormenores de este crimen es el sacerdote Mario Orantes; y es el único que si tuviera los pantalones bien puetos, despejaría todas las dudas y enredos en que se ha convertido el caso.Para mi solo caben dos teorías de los motivos, la política y la del crimen común. Descarto la primera por varias razones; la elemental, la forma tan burda del asesinato (a golpes con un objeto como una piedra o golpes como patadas y hasta mordidas), todos los casos de asesinatos con motivaciones políticas son perpetrados a plena luz del día, en las calles y utilizando armas de grueso calibre. En todo caso si el método en este caso hubiera cambiado por el escenario que conocemos no cabe la posibilidad de dejar con vida a posibles testigos, y en este caso esta el sacerdote Orantes y la cocinera doña Margarita (olvidé su apellido), quienes "ni por enterados se dieron" (mate usted una gallina en el patio de su casa y haber si el aleteo y bulla no alerta al vecino); recordemos que estaban matando a un ser humano. Y asi otros razonamientos. Por eso me inclino por el crimen común, recordemos lo que se ha logrado conocer del sacerdote Orantes, sus amistades y posibles "negocios", el sacerdote Hernández, su sobrina "la China", la banda "Valle del Sol". Se había enterado el obispo de todos esto? de alguna manera reprendió a Orantes y compañía? le costó realmentemente esto la vida.

    Por qué se ventiló jurídicamente el caso con los matices políticos?, porque el momento era propicio para muchos intereses en juego en ese momento, si no, veamos los beneficios que obtuvieron muchos de los individuos alrededor del mismo.

    Por favor meditelo y se dara cuenta que no se necesita ser experto de la Scontland Yard o la KGB para llegar a hipótesis bien documentadas.
  3. Anibal Montenegro:
    ¿Què pasarìa con las investigaciones que hizo el FBI? asì como lo hizo en otros casos, el màs reciente, la muerte de los diputados salvadoreños.

    Ah, por cierto, no recuerdo haber escuchado a ninguno decir que se violaba la soberanìa nacional como lo hacen con la CICIG.

    El mejor ataque contra los grupos criminales es hacer que saquen la cara mediante "sus abogados" y aquellos "intelectuales".

    Vean còmo los mismos defienden las adopciones, pero no dicen nada contra el robo de niños. Ya podemos hacer una lista de esos personajes sucios con sòlo leer la prensa. Què tal si elaboramos una lista de los que seguramente estarìan en la investigaciòn de la CICIG, veamos a 5 militares, 5 abogados, 5 diputados, 5 intelectuales, 5 empresarios, 5 funcionarios pùblicas. Es fàcil detectarlos ahora que estàn saliendo de sus madrigueras.

    Apuesto que coicidirìan con los involucrados en el caso Gerardi

  4. Eduardo Meléndez:
    Lo sabemos pero no lo admitimos. Un excelente analisis que nos obliga a pensar... A hacer un examen de conciencia nacional. Desde Atlanta lo leemos con atención. Muy buena tambien Marcela Gereda.
  5. Acisclo Valladares Molina:
    Estimada Señora Koplowitz: No se encontraron evidencias de sangre del obispo en la habitación. No es cierto.

    El resultado positivo de la prueba de luminol tiene otras posibles explicaciones, incluida la dolencia prostática del perro.

    No soy un experto en el caso ni pretendo serlo: Existen instituciones del Estado a quienes corresponde y Asociaciones no gubernamentales que se dedican a ello.

    Hechos como el de la sangre del obispo en la habitación son falsos pero se ha progado tal información como cierta... ¿Por qué? ¿Quién o quiénes lo han hecho? ¿ Con qué propósito?

    Entre la habitación del Padre y el lugar en que se encontró el cadaver, unos quince metros y en el trayecto ni una gota positiva al luminol... ¿Pareciera razonable si lo otro fuese cierto?

    Estimado Señor Del Cid: La guerra sicológica librada en este caso se encargó de situar al sacerdote en estos términos. La distancia que existe entre la habitación de éste y el lugar en que se encontró el cadaver, unos quince metros y dos puertas intermedias - televisión posiblemente encendida... La empleada, a bastante más distancia. Refundida. Podría explicar que no se hubiesen percatado de los hechos.

    Lo mismo se dijo en el caso Mack... ¿Por qué un puñal? ¿Por qué tantísimas puñaladas? ¿ Por qué el uso instrumento tan burdo para matarla?

    La guerra sicológica en aquel caso fué muy parecida a la librada en éste: Se le quiso dar a aquel el tinte de crimen pasional...

    ¿Por qué se hizo la captura del sacerdote con la espectacularidad conque se hizo? ¿Cuál fue la intención política de hacerla así? ¿ Por qué se quiso ventilar el proceso judicial con este espectacular inicio?

    Meditaré. Todos debemos hacerlo, pero existen instituciones del Esdtado sobre quienes pesa tal obligación.

    Agradezco también los otros comentarios, sumamente valiosos,de los señores Montenegro y Meléndez.

    Mi rutina me hace leer la prensa todos los días muy temprano por la mañana - en algún momento entre las cinco y las siete- y la maña - a hacerlo, periódoco en mano, con un café y es raro que pueda entrar a la página electrónica. Hoy, un sábado especialmente tranquilo. lo he hecho y es por ello que comparto con Ustedes, con todo respeto, estas apreciaciones.

    En todo caso comparto también que mi mayor preocupación por todo esto es el irrespeto por la vida en que - lo queramos admitir o no - ha caído esta sociedad nuestra y hemos caído.
  6. Ibrahim Ayad:
    Que necedad, lo mataron por homosexual.

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