Opinión:Preocupación por derechos humanosGran Bretaña impuso esa frontera a base de fuerza. Por: José Rodolfo Pérez Lara
La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) sede Guatemala invitó a una reunión para tratar los lamentables ataques e intimidaciones dirigidas contra organizaciones de derechos humanos.
Realzan el evento la Ministra de Gobernación, el presidente de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (Copredeh), el Fiscal General, cuerpo diplomático, sociedad civil, comunidad internacional y prensa nacional. La sesión debió ser convocada por la Organización Internacional de Trabajo (OIT), porque lo que se trasmitió fue un ambiente muy cargado del modus vivendi de muchos de los presentes. La función consistió en la constante eufórica cantaleta de los representantes de las instituciones nacionales que dicen mucho y hacen poco o nada por el tema. A veces uno piensa: ahora sí harán algo; y resulta que siempre no, porque estas personas en realidad obedecen a agendas personales para mantener privilegios e ingresos muy generosos, o suficientemente generosos, por el mayor tiempo posible. Por lo tanto, no se comprometen. Luego, el plato fuerte del espectáculo: escuchamos a dos embajadores con intervenciones que nada tienen que ver con el ataque e intimidaciones a organizaciones de derechos humanos. Principia la embajadora de Holanda, quien se permite decir a los asistentes que cuando ella habla de la soberanía nacional en Guatemala, podría tomarse como una ofensa, pero que en nuestro país no hay soberanía y por eso no hay ofensa. Continúa su intervención y al final aplausos. ¿Qué tal? ¿Qué tal esa falta de respeto a nuestra dignidad, a nuestras autoridades y a los ciudadanos de este país? Si elegimos mal a nuestros gobernantes, eso no es asunto de ella. ¿Acaso nuestro embajador se mete con la desmesurada inmoralidad y consumo de drogas que se maneja en Holanda? Para cerrar con broche de oro, el embajador de la Gran Bretaña descaradamente dice que ellos apoyan de manera incondicional los esfuerzos por la defensa de los derechos humanos en Guatemala. Bien haría este diplomático si, en lugar de hablar en forma tan irónica, recomendara a su Gobierno que se dedique a evitar la violencia en contra los guatemaltecos que viven en la frontera de Belice: una frontera arbitrariamente impuesta por ellos a la fuerza. Pobres chapines, totalmente desarmados en manos de esos soldados británicos y beliceños, perversos asesinos, envalentonados por la protección de ese Gobierno. ¿O acaso esos no son derechos humanos? Agregar comentario: |
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