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Opinión:

Exponer a los niños a la verdad

Que nuestros hijos comprendan la historia, para nunca repetirla.

Por: Sylvia Gereda Valenzuela

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El hombre es una dualidad: capaz de construir las obras más grandes y esplendorosas, pero también de actuar como una fiera salvaje que destruye lo que encuentra a su paso.

El United States Holocaust Memorial Museum (Museo del Holocausto) ha sido siempre uno de mis favoritos en Washington D.C., porque me hace poner los pies sobre un mundo cercano, pero al mismo tiempo olvidado, donde corrió un río formado por la sangre de más de seis millones de judíos que fueron ejecutados a causa de un demente racista: Adolf Hitler.

El Holocausto fue una persecución sistemática del Estado que buscaba la aniquilación de los judíos europeos por los nazis de Alemania y sus colaboradores, entre 1933 y 1945. Junto a los judíos fueron asesinados también gitanos, personas con discapacidades físicas y polacos.

Recorrí el museo con mi hija, Paulina, una niña de 10 años. Ingresar con ella a esta galería de dolor no fue fácil; sin embargo, es una parte del proceso de educación y conscientización que me corresponde enseñar a mi hija. Desde su corta edad, ella debe aprender que el mundo ha sido edificado por grandes hombres que lo han honrado, y otros más que lo han denigrado y destruido con sus cadenas de odios y revanchas.

En el Museo del Holocausto se realiza la exhibición de “Give me your Children”, y la historia de Daniel, un niño de 13 años que sobrevivió el campo de concentración y que, a través de un diario, narra las múltiples humillaciones que sufrió por ser judío.

Con imágenes vivas, los niños van recorriendo el sufrimiento que le causó a Daniel ser expulsado de su escuela y de la piscina donde competía. Cuenta cómo el negocio de sus padres fue quemado y cómo, al poco tiempo, se le prohibió hablar con sus compañeros de “raza superior”. Luego, fue separado de su madre y hermana, a quienes nunca volvió a ver.

En los campos de concentración, Daniel fue tratado como un esclavo, sus pies estuvieron a punto de gangrenarse porque fue obligado a apalear la nieve con zapatos rotos.

Este es solo un pasaje de la galería, porque la muestra permanente es aún más desgarradora. Allí yacen, formando una montaña, miles de zapatos de quienes fueron ejecutados en las cámaras de gas. Se guardan retratos de cuerpos mutilados que sirvieron para experimentos, se observan niños ahogados en pilas de agua congelada, porque los nazis querían conocer cuál era la máxima temperatura en la que podían sobrevivir sus pilotos cuando eran derribados al agua.

Para Paulina fue una impresión desgarradora enterarse de que existieron seres que mataron en nombre de una “raza superior”, por el color de los ojos y el cabello. Filmaciones reproducidas en pantallas gigantes muestran miles de hombres ejecutados en fosas, niños desnutridos y madres forzadas a abandonar a sus pequeños.

Esta es la historia más catastrófica de la humanidad, reducida a una galería de museo, pero que se sigue repitiendo en países como Sudán.

Como padres, somos responsables de crear consciencia en nuestros hijos sobre lo perjudicial que son el racismo y los prejuicios, sobre lo peligroso del abuso de poder.

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10 comentarios:

  1. Marjorie Koplowitz:
    Y hay quienes tienen la osadia de negar que el holocausto existio!!! No hay que viajar muy lejos. En Guatemala aun hay vivas unas pocas personas que viven con el triste recordatorio tatuado en sus brazos de es terrible pesadilla que les toco vivir en carne propia. Tiene razon, Silvia, es nuestra obligacion de padres educar a los hijos para asegurarnos que esto no se vuelva a repetir. Sin embargo, dentro del fundamentalismo musulman, se persigue continuar con la obra de Hitler.
  2. Juan P. López Ijcamparic:
    A saber a quién se le ocurrió llamarle "holocausto" para impresionar y mucho, es una historia penosa, vergonzoza, pero lejana de Guatemala. A la matanza de indígenas ocurrida aquí, no se le llama así: la que comenzó hace 503 años con indígenas masacrados o esclavizados, sometidos a la servidumbre de encomiendas y mitas, por parte de una raza "superior" poseedora de la "fé verdadera". Reduciéndo a aquellos a la condición de subanimales. Hace pocos años el 99% de otras 250,000 víctimas fueron también indígenas, "inferiores" que no merecen la Justicia criolla. Desde Panzós, cadáveres como si hubieran sido piedras, amontonados con tractor. Luego, el horror. Nadie le llama a ésto "holocausto", no hay un Priorato de Sión que secretamente siga los medios desde Nueva York o París que tenga interés en calificar lo que pasó aquí como una gran tragedia humana, con un calificativo rimbombane como ese de "holocausto". A las víctimas judías se les recuerda con Museos. A las nuestras, casi nada; se nos exige perdón y olvido. A nadie le interesa un museo de Nunca Más. Dirían que ahuyenta el turismo. Cuántos relatos de niños podrían exponerse, peores que el de Daniel: sobrevivientes de 2 erres o de Plan de Sánchez. Nuestras víctimas fueron perseguidos por un estado dominado por descendientes de españoles (blancos), raza que se consideró y sigue considerando superior, que dominaba y sigue dominando la economía nacional con sus monopolios. Son el gran poder, inclusive político (indiscutible) ejercido por apellidos Castillo, Herrera, Gutiérrez, Paiz, García, etc. que siguen manteniendo sus principados casándose entre ellos. No son Limatuj, Quej, Pop, Xicará, Quemé, Coyoy, Colaj, Xiquinay, etc. La verdad es que muchos guatemaltecos ya estamos chinos del tal holocausto; es un dale que dale; mientras se nos exige aquí: perdón y olvido. (Por cierto, en los diarios de hoy, dos periodistas con apellidos españoles: Gereda y Figueroa se refieren al mismo tema).
  3. Julio Gamez:
    Sería interesante que la historia pasada y reciente de Guatemala fuera contada en los salones de clase de forma que los alumnos conozcan y tengan consciencia del país en el que viven y como se ha ido construyendo (o destruyendo?). Creo que esto es muy importante y podría ser parte para ayudar a crear una identidad que no aparece por ningún lado en nuestra sociedad.
  4. Ricardo Berganza:
    Recordar el pasado, documentarlo, y educar a las nuevas generaciones es indispensable para que esas tragedias no se repitan.

    En Guatemala DEBERÍAMOS TENER NUESTRO PROPIO MUSEO DEL GENOCIDIO, y enseñarle a nuestra generación (ignorante del mismo en buena medida) y a las generaciones futuras, que en Guatemala han ocurrido cosas terribles que no deben repetirse jamás.

    De paso, ese sería un paso más para procurar la anhelada justicia que no llega para las víctimas reales de esos criminales de guerra que viven entre nosotros.
  5. Ramón Badhesa:
    Escuhé en mi casa hace años, el relato de una joven indigena con impedimentos para caminar y para usar sus manos, porque cuando su aldea fue arrasada, ella solo tenia 2 ó 3 años, y un soldado la lanzó a lo profundo de un barranco. Por instinto quiso defenderse con sus extremidades, fracturándoselas y fue encontrada despues, pero ya habían pasado muchos días y no fué posible que sus manos y piernas quedaran normales.



    Esto solo para contar uno de miles y miles de casos tan terribles como los que vió la columnista, como señoras embazadas que con machete les extrajeron a sus bebes, e incluso en algunos casos colocaron dentro de los cuerpos animales muertos.



    Me parece ilógico que quieran encargarse de que no se repita una historia tan lejana, mientras que la propia no es encarada y enseñada en las escuelas para que no vuelva a ocurrir.



    Al menos algunos militares nazis fueron juzgados y sentenciados. ¿Sucederá esto algún dia en mi Guatemala? ¿tendremos que esperar que al general también le de Alzhaimer y muera sin ser juzgado?



    Señora Kopowitz:

    También hay quienes tienen la osadía de negar que el genocidio existio!!!
  6. Fredy R Jimenez:
    El pueblo judio tiene mucho dinero para hacer grandes peliculas (Shindler's List, El Diario de Ana Frank, etc.) para hacer museos, asociaciones cuya labor es no dejar morir en la memoria lo que les hizo Hitler, que fue mezquino e imperdonable. El poblador original americano desde Alaska a la Patagonia, no tiene dinero para hacer perpetuar el genocidio de sus pueblos, tiene pocos defensores, hasta el momento en que ellos mismos brinquen: ej.: la fallida celebracion de los 500 anios del descubrimiento de America. En las licas de hace tiempo el indio era el malo, el soldado y el colono los buenos. Yo creci con esa idea. Mas si embargo a travez de leer y analizar la historia de nuestros pueblos he ido haciendo conciencia de la barbaridad que se cometio con ellos: los arrasaron por completo entonces y ahora. Los exploradores del rio Hudson encontraron un sinnumero de tribus a las orillas del rio. Lo mismo tierra adentro del Mississipi. Eran millones los que habian cuando los exploradores llegaron aqui. Dan ganas de llorar como estas personas se repartian las tierras hechando tierra adentro a los originales duenios. Recuerdo mi companiera de trabajo lo que dijo despues de ver la pelicula EL QUE DANZA CON LOBOS, dijo: me averguenzo de mi gente. Resumiendo, no debemos olvidar el holocausto si, pero tampoco el genocidio de nuestros antepasados.
  7. Mario García:
    Porqué irse hasta washington para hacer a un niño sensible a su medio, es un viaje por gusto.

    Creo que lastimosamente en nuestro país encontrara muchos elementos para hacerlo sentir sensible también.
  8. Max Affre:
    La masacres no son monopolio de ninguna cultura y ninguna de las actuales que ostentan el poder han llegado a donde estan sin haber derramado sangre inocente, incluyendo las mas encopetadas sociedades europeas y a todas las denominaciones religiosas. Incluso nuestros ancestros se masacraron entre ellos y desde luego ninguna de ellas sobrevivio ya que otra mas poderosa (española) tomo el poder. Siempre ha sido asi, asi es y asi sera; no es ser fatalista es ser simplemente realista y consecuente a la naturaleza del hombre. Con respecto a Hitler, claro que fue un asesino, pero no solo fue el el criminal, lo fue toda la sociedad, como lo somos ahora nosotros cuando cobardemente dejamos que otros destruyan, roben y asesinen impunemente.
  9. Luis Espinoza:
    Tambien deberia hacerce un museo para el HOLOCAUSTO PALESTINO, miles y miles de palestino muertos, torturados etc por el Gobierno israeli. Del holocausto se ha hablado mucho, y es algo que simplemente no puede volver a ocurrir, pero el gobierno israeli lo ha agarrado de excusa para que ellos puedan hacer lo que se les da la gana contra lo Derechos Humanos del pueblo palestino, llegando incluso a el nivel de atrosidades que el pueblo aleman hizo con ellos en el pasado, y cuando la comunidad internacional los condena justamente, se escudan en el "espiritu antisionista".



    La actitud criminal y pecadora de Israel es tan condenable como el holocausto que ellos vivieron.



    Un libro que habla abiertamente de los campos de concentracion, escrito por una sobreviviente de ellos, por si les interesa: "los hornos de Hitler" de Olga Lengyel.
  10. julia montero:
    Señora Gerada, yo vivo aquí, conozco y he ido muchas veces al museo, la impresión es muy grande, es cierto, pero nosotros los chapines que hemos vivido en carne propia tanto dolor y ausencia, no necesitamos viajar tan lejos... pero no sólamente eso Señora Grajeda. A veces leo lo que escribe. Dejé de leerla cuando empezó a defender la reelección del Ministerio Público del actua Fiscal General y me hace gracia como después de que hasta su editorialista defendió esa elección, luego se compulgen (no sé si se escribe así) de la falta de justicia en Guatemala. También me ha parecido grotesco algún comentario contradictorio como ese, que según cómo esté el asunto, así opina sin congruencia.

    Por eso la dejé de leer. Cuándo escribe sobre el holocuasto "chapín"?

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