La política exterior norteamericana en Oriente Medio experimentó un
retroceso importante más en junio, cuando Hamas, cuyo Gobierno
palestino Estados Unidos había intentado aislar, derrotó por completo a
su rival, el movimiento Fatah, en Gaza.
Jeffrey Sachs
En respuesta, Israel cerró las fronteras de Gaza, haciendo que la vida resultara aún más intolerable en un lugar destruido por la violencia, la pobreza y la desesperación.
Es importante que reconozcamos la causa del fracaso de Estados Unidos, porque sigue recurriendo y haciendo que la paz entre Israel y Palestina se torne más difícil. Las raíces del fracaso residen en la creencia de los Gobiernos de Estados Unidos e Israel de que la fuerza militar y la represión financiera pueden conducir a la paz según sus propios términos, en lugar de aceptar un compromiso según los términos que Oriente Medio, el resto del mundo y, crucialmente, la mayoría de los israelíes y los palestinos aceptaron hace mucho tiempo.
Durante 40 años, desde la Guerra de los Seis Días de 1967, hubo una posibilidad realista para alcanzar la paz: el regreso de Israel a sus fronteras anteriores a 1967, combinado con condiciones económicas viables para un Estado palestino, que incluyera el acceso a rutas comerciales, suministros de agua y otras necesidades esenciales. Con ajustes mínimos y aceptados de común acuerdo en esas fronteras, estos términos permitirían la convivencia pacífica de dos Estados. Quizá las tres cuartas partes de los israelíes y los palestinos apoyan este acuerdo de “tierra por paz”, mientras que una cuarta parte aspira a una victoria absoluta sobre la otra parte.
Los renuentes en ambos bandos constantemente socavaron los esfuerzos por llevar a cabo ese acuerdo. Desde principios de los años setenta, los residentes israelíes religiosos y los nacionalistas israelíes de línea dura llevaron a Israel a una política desastrosa que consistía en crear y expandir asentamientos en tierras árabes en Cisjordania, en violación del sentido común y de la diplomacia internacional. Esa política bloqueó la paz desde entonces y preparó el terreno para décadas de derramamiento de sangre.
Tampoco los extremistas en ambos lados se privaron del asesinato político. Los militantes islámicos mataron a Anwar Sadat, el conciliador egipcio, mientras que un militante judío mató a Yitzhak Rabin, el aspirante a conciliador israelí. Los extremistas violentos en ambos lados intensificaron sus acciones cada vez que la mayoría lograba acercarse a la paz.
Durante los últimos diez años, la mayor barrera política para llegar a la paz ha sido la imposibilidad de Israel de implementar un verdadero repliegue a sus fronteras de 1967, debido al peso político de cientos de miles de colonos en Cisjordania y las comunidades religiosas y seculares que los respaldan. Esta sigue siendo la verdad crucial; el resto se desarrolla como tragedia. Incluso cuando Estados Unidos o Israel presentaron ofertas de paz, como en Camp David en 2000, estos ofrecimientos incluían maneras farragosas de mantener los asentamientos en Cisjordania y las grandes poblaciones de colonos, mientras que negaban un Estado palestino económicamente viable y contiguo.
El debate más reciente comenzó cuando el presidente George W. Bush hizo un llamado a la democracia palestina en 2004, pero luego se negó a honrar el proceso democrático. Hamas, un movimiento radical, ganó las elecciones palestinas en enero de 2006, pero no antes de una evidente injerencia preelectoral por parte de Estados Unidos en favor de Fatah, lo cual no hizo más que fomentar la legitimidad de Hamas.
Luego, después del triunfo de Hamas, Estados Unidos e Israel inmediatamente orquestaron un corte de las finanzas al Gobierno recientemente electo, incluso la transferencia por parte de Israel de los propios ingresos aduaneros de Palestina, que Israel cobra en su calidad de autoridad ocupadora en control de las fronteras. En lugar de actuar de manera pragmática, y tratar con Hamas en el Gobierno en base a sus acciones frente a Israel, Estados Unidos e Israel exigieron desde el principio que Hamas reconociera el derecho de Israel a existir como precondición para que continuaran los flujos financieros.
Estados Unidos e Israel creyeron que podían forzar a Hamas a la sumisión incluso antes de que comenzaran las negociaciones con el nuevo Gobierno. Esta es la arrogancia de creer que la fuerza bruta y las amenazas, en lugar de la verdadera negociación, pueden generar soluciones.
El resultado era predecible, a pesar de las expresiones de asombro por parte de Estados Unidos e Israel ante los hechos recientes. La presión norteamericana e israelí comprometió profundamente el acceso de los palestinos a alimentos, agua, medicinas y seguridad física, especialmente en la superpoblada Gaza. Si bien Israel formalmente se retiró de Gaza, su total control de las fronteras, infraestructura, transporte e impuestos, además de sus incursiones militares regulares en respuesta a los bombardeos de Gaza y su asesinato y captura de altos funcionarios de Hamas, dejaron a los palestinos allí en un estado de desesperación.
En esta mezcla, la violencia aumentó. Hamas no se doblegó en las negociaciones. En cambio, estalló el conflicto entre Hamas y Fatah, lo que derivó en el colapso de Fatah y en una huida desesperada de Gaza. En una cuasi parodia de intervenciones externas, Estados Unidos e Israel alentaron al presidente Mahmoud Abbas de Fatah a proscribir al Gobierno liderado por Hamas y declarar un nuevo Gobierno liderado por Fatah en Cisjordania.
Gaza hoy está bajo el control de Hamas y Cisjordania quizá no esté bajo el control de nadie. Israel ha dicho que seguirá oprimiendo aún más a Gaza, como si la población pudiera ser estrujada hasta la sumisión. Pero existen demasiadas armas y hombres jóvenes dispuestos a morir para que eso ocurra.
Desafortunadamente, solo existe un acuerdo posible, basado en el verdadero compromiso, no en una imposición unilateral. No hay conjuras de los poderes externos o de las fuerzas internas que puedan imponer un acuerdo. Israel y Palestina tendrán que llegar a un acuerdo basado en el hecho de que comparten un espacio pequeño y disputado.
El problema es que el odio y los cambios demográficos, según creen muchos, están haciendo que incluso la solución de dos Estados resulte imposible. Algunos anhelan un único Estado democrático secular. Pero muchos más han perdido toda esperanza. Mi opinión es que una solución de paz y respeto mutuo de dos Estados sigue siendo posible, aunque talvez no por mucho tiempo.
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4 comentarios:
adriana echeverria: (2007-07-08 19:04:56 horas)
justo lo que querian! divide y venceras, ahora hasta liberacion de prisioneros hara israel, con tal de ahondar la ruptura interna, pobre los palestinos, no se que es peor vivir cerca de estados unidos como nosotros o vivir cercado por israel, que tragedia para la humanidad, no me imagino tener que "vivir" asi...
Antonio Veliz: (2007-07-08 09:12:56 horas)
El viejo sueño de Ariel Sharon se ha hecho realidad : palestinos matando palestinos. La responsabilidad e implicacion activa de EE UU e Israel son claras. 1.4 millones de personas encerradas en un pequeño territorio como Gaza, sin posibilidades de tener una vida economica normal, sin posibilidad de escapar. Los EE UU han empujado a Fatah a lanzar una ofensiva militar contra Hamas. Hamas destrozo a Fatah en las ultimas elecciones palestinas, despues de un proceso electoral que la comunidad internacional, incluyendo Washington aclamaron como : las elecciones mas democraticas que se han visto en el cercano oriente. A pesar de su victoria electoral Hamas acepto compartir el poder con Fatah en un gobierno de unidad nacional auspicisdo por Arabia Saudi y Egipto, y aclamado por la comunidad internacional, con la excepcion de Washington e Israel. El moderado programa de Hamas enfrento 2 enemigos: los cuadros corruptos de Fatah que no querian renunciar a sus privilegios y los neoconservadores de EE UU e Israel, quienes estan conduciendo una cruzada global contra el islam politico. Hamas tiene una direccion fundamentalista religiosa. El plan de EE UU e Israel es parte de la estrategia de imponer gobiernos que sean leales a sus intereses, contra la voluntad de las poblaciones locales. El otro sueño de Sharon se esta haciendo realidad : la total separacion de Cisjordania y Gaza, que podra ser considerada una realidad terrorista la cual quedara en un estado de asedio total, y condenada al hambre. Con Gaza considerada hostil y con la poblacion aliada a Hamas, sera blanco de la brutal agresion israeli, con incursiones militares, bombardeos y hambre. Lo que Israel llama guerra civil palestina son falsas ilusiones, la posicion de parar una guerra fraticida seria valida si se tratase de 2 bandos que representan intereses de sectores similares de la poblacion y lucharan por cuestiones como la division de los recursos financieros; lo que ocurre el los territorios palestinos es el resultado de una politica colaboracionista que ya se rindio a Israel y el imperialismo y quiere liquidar la resistencia de quien aun no se rindio.
Edgar Benitez: (2007-07-08 06:41:43 horas)
Totalmente equivocado su editorial de hoy. Y me extra#a porque ustedes siempre han sido bien balanceados. Nunca los terroristas se van a conformar con menos de la dominacion total. Cuando ellos algun dia Dios no lo quiera, conquisten el oriente medio, vendran por nosotros y entonces si, que Dios nos ampare.
rene posadas: (2007-07-08 06:17:34 horas)
Interesante los acontecimientos en esas tierras.Mas sin embargo a los Guatemaltecos les tiene sin cuidado Israel o Palestina lo que nos interesa es Guatemala como arreglar el hoyo en que estamos.
4 comentarios: