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Actualidad: Economía

La escasez de tierras cultivables frena crecimiento de la agricultura

La escasa disponibilidad de tierra con vocación agrícola ha empezado a generar problemas para expandir los cultivos de la caña de azúcar y la palma africana.

Por: Ricardo Quinto

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El sector agrícola enfrenta un gran reto para su crecimiento futuro: la escasa disponibilidad de tierras con vocación agrícola y una mayor demanda de este recurso por parte de las familias campesinas y la industria agroexportadora.

Según el estudio Perfil Ambiental de Guatemala 2006, el 37.26 por ciento del territorio guatemalteco está cubierto por bosques: el 30.58 por ciento son pastos naturales y arbustos, y solo el 27.53 por ciento es utilizado para cultivos, mientras que el 4 por ciento restante son humedales, cuerpos de agua, espacio urbano, zonas áridas y mineras.

Sin embargo, las tierras con aptitud para la agricultura intensiva ocupan el 8 por ciento del territorio, y la agricultura extensiva el 28.7 por ciento del suelo; el resto de tierras debería permanecer con algún tipo de cobertura vegetal (bosques y pastos).

El primer sector afectado por la escasez de tierras para ampliar su producción es la agroindustria azucarera, que en la zafra pasada tuvo una producción récord de 47 millones de quintales de azúcar y 216 mil hectáreas cultivadas. Para la temporada 2007/2008 plantea un crecimiento menor.

YA NO PUEDEN CRECER

“Ya no hay disponibilidad de tierras, porque ya se llegó al límite”, señala Armando Boesche, gerente de la Asociación de Azucareros de Guatemala (Asazgua).

El origen volcánico de los suelos de la costa sur (Escuintla, Suchitepéquez y Retalhuleu) ha sido clave para el desarrollo de la agroindustria azucarera, la sexta exportadora de azúcar del mundo, pero tras 50 años de crecimiento, los 14 ingenios nacionales empiezan a sufrir por la falta de tierras, al punto, que uno de ellos (Ingenio Guadalupe) decidió trasladarse el año pasado al valle del Polochic, en Izabal, cuyos suelos poco profundos no son los ideales para el cultivo de la caña de azúcar, pero existe mayor disponibilidad de tierra.

Lo que queda es mejorar los rendimientos para impulsar la producción, dice Boesche.

La situación de la agroindustria azucarera no es ajena a otros sectores como el cultivo de la palma africana, que ocupa 86 mil hectáreas en el área del Polochic e Ixcán y hay planes de ampliarse a 150 mil hectáreas para el año 2012.

“Nosotros aún no hemos encontrado límite de tierras para sembrar palma africana, sin embargo, podríamos llegar a tal extremo en unos diez años”, comenta Eduardo Castillo, director de aceites de la Gremial de Fabricantes de Alimentos.

Castillo reconoce que la tierra del Ixcán y el Polochic no es óptima para cultivos agrícolas, pero han obtenido buenos rendimientos gracias a las constantes lluvias y el clima tropical de la zona.

DEPREDACIÓN DEL BOSQUE

La expansión de los cultivos extensivos gracias a los buenos precios internacionales del café, azúcar, aceite y banano ha provocado que algunos productores opten por desarrollar sus plantaciones en áreas sensibles como San Marcos y Sayaxché, Petén.

Yuri Melini, director general del Centro de Acción Legal, Ambiental y Social (CALAS), señala que la falta de tierras para la siembra de caña de azúcar y palma africana provoca una expansión de la frontera agrícola en detrimento de los bosques.

La compra de fincas a los pequeños minifundistas los obliga a buscar nuevas tierras, los campesinos desmochan los bosques para sembrar maíz y frijol en suelos poco profundos y no aptos para la agricultura, que en termino de dos o tres años se vuelven improductivos, obligándolos a buscar nuevas tierras para explotar y poder sobrevivir.

Cada año se pierden 74 mil hectáreas de bosque, según el informe Perfil Ambiental 2006. En poco más de 50 años se ha perdido el 43 por ciento de los bosques existentes en 1950, y el problema se aceleró en los últimos 15 años con la pérdida del 30 por ciento de los bosques existentes en 1988, agrega el estudio.

Biotecnología: El futuro de la agricultura

La agricultura es un factor más de producción que aporta el 13.9 por ciento al Producto Interno Bruto del país y emplea a la mitad de la población rural, pero esta no puede estirarse o reproducirse, lo que queda es elevar su productividad para poder producir más.

“La frontera agrícola también lo determina el factor tecnológico”, afirma Wilson Romero, economista de la Universidad Rafael Landívar. Señala que se debe apostar por las nuevas tecnologías para ayudar a los campesinos a ser más competitivos.

Este punto de vista es compartido por Héctor Centeno, comisionado presidencial de Ciencia y Tecnología, quien informó que la Secretaría de Ciencia y Tecnología (Concyt) trabaja en estos momentos “en la búsqueda de métodos biotecnológicos que sean accesibles a los agricultores guatemaltecos”. El Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícola (ICTA) ha investigado y desarrollado nuevas variedades de semillas de maíz, papa y piñón (jatropha curcas) para mejorar el rendimiento de las cosechas.
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2 comentarios:

  1. mario gutierrez:
    Aca es cuando Guatemala vuelve a detenerse. Siglos de que los terratenientes solo destruyan eco-sistemas, paguen mal a los trabajadores y las ganancias solo para ellos haran que esa costumbre suya de acabar con todo por los US$ empieze a destruir las areas protegidas para sus cultivos. Aca es donde el peligro que el etanol acabe con la selva y con la comida se hace presente. Pero el etanol no tiene la culpa. La culpa la tienen los terratenientes que nunca les ha gustado hacer investigacion para mejorar. El problema no esta en la falta de tierras. El problema esta en su falta de ideas. Ellos ya sabian que esto iba a ocurrir y hasta ahora se preocupan. Otra muestra que esa gente jamas piensa a largo plazo, solo en ganancias rapidas y de paso destruye Guatemala.
  2. Luis F. Guzmán:
    Los terratenientes nunca se preocupan, pues a ellos no les importa ni el bienestar del resto de la población, ni el medio ambiente. Hoy se están apropiando de los parcelamientos que es lo último que les queda y para hacer más "eficiente" el negocio, se están apropiando de nuevo del ferrocarril, utilizando a su mayor testaferro, Oscar Berger, bajo el concepto de lesividad. La solidaridad, la subsidiaridad, el bien comun como fin supremo, en síntesis el desarrollo integral de todos, NO ES QUE NO LO CONOZCAN, SIMPLEMENTE NO LES IMPORTA, y por eso creo que debemos ir pensando en un nueva forma de estado.

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