A Guatemala se le ha a ido Guatemala de las manos.
Marcela Gereda
Guatemala es sólo idéntica a Guatemala. Solo aquí es posible caminar por el Parque Central y de pronto observar unas cuantas cabras caminar campantemente frente a uno. La ciudad la encuentro desbordada y esquizoide. Pretenciosa y poco franca.
En cambio, caminé por las calles mudas de Jacaltenango y tomé chocolate caliente en la casa de unos viejos amigos, con algo de tristeza volví a comprobar que mientras más alejada esté la región de las luces del consumismo compulsivo y de esa alma oscura y esquizoide, la gente es más sencilla, más sonriente y más apacible.
Me carga de esperanza la risa franca de la gente.
Esa misma que encuentro justo después de escuchar insultos o al policía del Portalito expresando con suavidad: “Qué tenga buen díita, reina, y sobretodo qué Diosito me la bendiga, oye”.
La esquizofrenia se expresa entre una esquina y la otra. Al cruzar una calle y la que le sigue: después de escuchar al dulce policía, entro a este cybercafé desde donde escribo esta columna, a mi lado izquierdo un insensato individuo somata con furia el teclado, se queja con ira cada vez que no consigue obtener correctamente algún comando del ordenador. Además de desconcentrarme con sus bullas, me recuerda que la violencia y esquizofrenia está aquí y allá. Arriba y abajo. Nos atraviesa a todos.
Recuerdo una tarde lluviosa de 2004, cuando comprendí ese estado psíquico enfermo que había dejado la guerra en el país. Hablaba con una familia kaqchikel de Comalapa. El padre, ex Patrullero de Autodefensa Civil. Su hija había nacido con un problema de la vista, alguna ONG había ayudado a la familia para que se hiciera la operación con la debida atención y cuidado médico; mientras la niña aún tenía las gasas en los ojos el padre exclamaba llorando: “La nena nunca va a poder ver, aunque sea que la hayan operado”. A esto pregunté “Por qué, si ya la han operado, seguro que sí va a poder ver”. A lo que él respondió: “No, no podrá ver nunca, porque ella es el castigo que Dios me mandó por las veces que le sacábamos los ojos a los niños.”
“No estoy completo de la mente”, es la primera frase de Insensatez, novela del escritor salvadoreño Horacio Castellanos, es la frase de un indígena sobreviviente de una matanza del conflicto armado.
Ejemplifica cómo Guatemala no está completa de la mente, ni del corazón.
Nos hemos ido perdiendo, a Guatemala se le ha a ido Guatemala de las manos. Una Guatemala desbocada e incompleta. Una Guatemala en la que el pasado oscuro es el presente esquizofrénico.
El año pasado trabajé como guía de la Ruta Quetzal por Guatemala, México, Belice y España.
En cada lugar de Guatemala nos quedamos en una base militar con campamentos de tiendas. Al viajar en bus de un sitio a otro en Guatemala, un militar con una escopeta en mano viajaba con nosotros hasta adelante del bus. Los niños estupefactos. Sin decir una sola palabra. No podían quitar sus ojos de la intimidante escopeta.
Es esto lo que hoy propone algún candidato para solventar la violencia generalizada del país. Nadie habla de educación, de prevención de violencia juvenil.
La seguridad pública es asunto de la Policía y la defensa nacional del Ejército, sin embargo, esto debe ir articulado a programas de prevención de violencia juvenil y educación. Así como a la creación de fuentes de empleo e incorporación al consumo y producción para echar adelante una profunda reforma del Estado, en cuyas bases tiene que suceder una profunda reforma fiscal.
Hace unas semanas caminaba junto a un entrañable amigo por las desoladas y empolvoradas calles de Melchor de Mencos, la frontera con Belice, cuando advertimos frente a nosotros una inmensa sombra, lo más absurdo en aquel desolado y caluroso rincón del mundo: un elefante. No supimos si reír o llorar ante el absurdo.
Los guatemaltecos reímos llorando. Nos pasa como lo dice Rubén Darío “Cuando quiero llorar, no lloro y a veces lloro sin querer”... Reímos con llanto y lloramos a carcajadas de nuestra historia tan injusta. Nuestro pasado tan lóbrego. Nuestro presente tan absurdamente colonial y esquizoide que al transitar esa frontera de los mundos, de las lógicas, de nuestras vidas y despedirnos de la inmensa sombra oscura reímos porque lo que deseábamos entonces, era llorar.
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16 comentarios:
PANCHOLON: (2010-02-23 14:16:40 horas)
Marcela un gusto leer tu ARTICULO. TENES RAZON. lloramos sin queree, nuestra alma todavia sangra, un evento que todavia razguna el corazon. lo es mas cuando Rios montt y toda su cupula militar todavia esta libre. Es posible sanar el corazon, Es POSIBLE
Jose Melgar: (2007-08-21 18:21:56 horas)
Me gusta el articulo y tambien lo entiendo pues he sentido lo mismo y es mas lo siento cada vez que leo aca las opiniones de nuestros conciudadanos. Si pudiera criticar algo solo seria la repeticion de la palabra "esquizoide" pues por ser rara se denota su uso varias veces en una misma columna de opinion. Pero estamos de acuerdo aunque quizas no he tenido el gusto de haber podido conocer mas de mi propio pais como me gustaria poder hacerlo.
Alberto Rojas: (2007-08-21 11:04:41 horas)
como dicen por alli, la tierra es de quien la trabaja. No podemos quejarnos de perder esta tierra si quienes la trabajan son los criminales y corruptos, y no nosotros que nos consideramos "buenas personas".
Bernie Mittelstaedt: (2007-08-09 13:28:26 horas)
Marce,
La Guatemala de hoy es la composición del pasado muy pasado, del violento pasado inmediato y del actual momento que nos toca vivir, las cabras el elefante y las personas un poco desquiciadas o afectadas por todo esto son las que actualmente forjan el futuro de nuestra querida patria, es un problema que tardaremos mucho años en sanar y estoy convencido que dentro de unos años Guatemala estará en muy diferente posición, tanto social como económicamente
Carlos Alvarado: (2007-07-18 14:01:35 horas)
Marcela: por favor no se preocupe por responder a los que no saben leer. si claro cuando no hay recursos para entabla una discusiòn seria se afecta a la persona (siempre es lo mas facil de los retrogrados) me parece importante lo que escribió. quiero comentarle que en Santa Cruz Barillas, la municipalidad y la embajada de Holanda estan trabajando con jovenes es una bonita experiencia que debe de conocer. porque los jovenes no son el futuro de Guatemala. son un presente con un futuro incierto.
suerte.
Adolfo Villatoro: (2007-07-17 14:11:17 horas)
Guatemala somos nosotros, y en nosotros radica el cambio. Si empezamos a hacer las cosas bien nosotros mismos, todo seguirá el mismo rumbo.
Luis Godoy: (2007-07-16 19:16:40 horas)
Interesante como desea definir a Guatemala. ¿Guatemala es, entonces, las experiencias que vivimos y sentimos cada uno de nosotros en esta tierra? De ser asi, cada uno de nosotros tendríamos una definición distinta de esta bello lugar. Supongo que es una buena forma de definirla.
Saludos
jose sian: (2007-07-16 13:51:00 horas)
Sr. Cosillo, medite lo que dice y hagalo con conciencia, por favor, siempre he tenido la idea de que dos o tres generaciones anteriores no pudieron o no tuvieron el tiempo necesario debido a lo agitado de la vida, de inculcar los valores necesarios en muchos hijos, yo me cuento entre ellos, y por eso hoy estamos como estamos, pero los valores no se han ido siguen alli y es tarea de nosotros iniciar con la rutina de formar mejores hijos en nuestra familia, mejores alumnos donde trabajamos, mejores personas en nuestras comunidades y sobre todo, no dejar que otros hagan lo que como ciudadanos responsables tenemos la obligacion de hacer. asi en generaciones venideras, talvez no viviremos con una paz total, pero por lo menos ya no seremos una jaula de locos, que hemos convertido a nuestra Guatemala en una carniceria social.
Carlos A. González Lara: (2007-07-16 11:45:19 horas)
Marcela: No pierda tiempo contestando notas sin sentido. Coincido con quien opine que la columna de hoy está bellamente escrita. Nomás una frase no me queda clara: Me carga de esperanza la risa franca de la gente.
Esa misma que encuentro justo después de escuchar insultos o al policía del Portalito expresando con suavidad: “Qué tenga buen díita, reina, y sobretodo qué Diosito me la bendiga, oye”.
¿La cargan de esperanza los insultos?
Lucia Davila: (2007-07-16 09:05:08 horas)
Creo necesario pensar Guatemala desde lo ve y plantea Marcela, desde cómo a Guatemala se le ha ido Guatemala de las manos, esto no son lamentos. Es la realidad. Sin más...
Manuel Aler: (2007-07-16 08:56:15 horas)
Sr. Cosillo: España se sacó a Franco de las venas y de la memoria inmediata, una vez que la muerte lo puso en donde debía. Por el contrario, en "guatemalita", esta fincona de unos cuantos, caricatura que han hecho de nuestro país Guatemala; cada día "el pasado conquista nueva fama".
Si no lo cree, lea al Gral. Godoy Samayoa que escribió el sábado, lea hoy la notica sobre Rios Montt, o cómo le contestan a Albizúrez.
Esta situación la ilustra magistralamente Silvio Rodríguez en una de sus canciones: "Veo que hubo masacre y recompensa, retocan la muerte, el egoísmo; reviso pues, la fecha de la prensa, me pareció que ayer decía lo mismo... ¡Vaya forma de saber, que aún quiere llover sobre mojado!".
Marcela Gereda: (2007-07-16 08:00:11 horas)
Alan Cosillo, primero: no estoy comparando Guatemala con Madrid ¿de dónde sacas eso?. Segundo: ¿por qué atacas mi persona en vez de mis ideas? No sabes a lo que me dedico. ¿escapar?, si escapara no dedicaría mi vida a lo que la dedico. Yo le apuesto a la niñez y a la juventud, lo que busco con este artículo es articular la vida de la gente, los detalles cotidianos y las cuestiones problemáticas. Claro que creo que hay esperanza, un ejemplo de ella es Elda, del proyecto MECAPAL de Sacatepéquez, es una niña que misión es visibilizar, y dar voz a los niños y a sus problemáticas para que fueran parte de la construcción política municipal. El barco se hunde, yo no me voy. Yo aqui estoy, no escapo ni huyo. Aquí y ahora en la lucha y búsqueda de la construcción de una juventud que contrarrestre toda esa problemática ligada a un colectivo que debe ser tuturado...¿ves la diferencia de cómo me lees desde donde no hablo y desde donde no soy?
Angel Rios: (2007-07-16 07:47:34 horas)
Es importante lo que hay detrás de estas ideas. ¿qué se puede hacer con ese amor-odio que habita en nosotros?, Creo que algo central es que El Estado haga un verdadero período de duelo por esas víctimas que no se las ha reconocido por un lado, y, por otro me parece que somos los jóvenes a los que nos toca diseñar algo que rompa con esa dialéctica tan fuerte que bien la logra captar y expresar Marcela. Gracias.
Luis Guzman: (2007-07-16 07:24:17 horas)
Otra vez Marcela. Que buena columna la que nos brindo el dia de hoy. Hasta con tintes poeticos incluidos. Muchas Gracias.
alfonso villacorta: (2007-07-16 05:15:01 horas)
Cuando la vida en el pago o en el rancho es un suplicio, el exilio es un deber.
Alan Cosillo: (2007-07-16 02:07:45 horas)
Yo creo que sus lamentos, son solo para no hacer nada. El estado semifeudal de Guatemala ha cambiado mucho a lo largo de la última mitad del siglo XX. Puede ver la película Los Alemanes en Guatemala, y en el transfondo, Guatemala al principio del siglo XX era una sociedad de esclavos. Hoy estamos mejor, aunque si Ud. lo compara con Madrid siempre estaremos mal. España también tuvo su época negra, en las primeras 4 décadas del siglo pasado España era igual a Guatemala. Pero España cambió, algo pasó, quizá ellos dejaron de lamentarse e hicieron diferentes las cosas. Hágase una limpia, y así quizá pueda ver que entre lo negro siempre hay una luz al final, pero hay que trabajar para cambiar al país, o quizá escapar para no hacer nada y siempre seguir lamentadose.
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