La mejor creatividad es la creada para el consumidor
Si existiese una regla para ser creativo, para ser creativo habría que romper esa regla.
Gabriel Dreyfus, Argentina
Un buen spot (o anuncio gráfico) no sólo compite contra la publicidad de su competidor, tampoco contra toda la tanda, ni siquiera contra toda la buena publicidad que un potencial consumidor pueda registrar en su memoria durante bastante tiempo.
Compite contra todas las noticias (porque nadie enciende la televisión ni compra el periódico para ver los anuncios) y, sobre todo, nuestra creatividad publicitaria debe ocupar un lugar junto a todas las preocupaciones y alegrías de la persona a la cual nos dirigimos: con tanta fuerza como la enfermedad de su madre o el cumpleaños de su hija…
Lo que no se registra, no se recuerda; y lo que no se recuerda, no vende.
Pero eso no es todo: además de ser recordada, la buena publicidad debe transmitir un concepto (y una emoción) que provoque el deseo inconsciente de probar un determinado producto o servicio.
El que nosotros anunciamos.
A menudo, debe hacer todo esto con una inversión en medios mucho menor que la de la competencia.
Esa es la única creatividad que merecería ser premiada.
Creo que en mis 35 años de creativo publicitario he participado en 4 o 5 anuncios así.
Claro que gané muchos más premios, pero mi comercial favorito no obtuvo ninguno.
Porque un buen anuncio publicitario no es mejor ni peor después de ganar o perder un premio. Es el mismo.
En todo caso, lo único que se juzga es la capacidad y honestidad de los jurados.
He sido jurado en casi todos los grandes festivales publicitarios del mundo, en los de Iberoamérica y en los de mi país.
Conocí muchos jurados capaces y algunos honestos.
Y descubrí que casi nadie puede ser juez y parte.
Me incluyo.
Los anuncios premiados son a la publicidad como los coches ganadores de Fórmula 1 al automovilismo: no están concebidos para llevar gente al supermercado, pero mejoran la calidad de la industria.
Si alguien me pidiera que nombre mi comercial favorito, entre todos los que vi en mi vida, mi mente retrocedería unos 30 años y respondería sin dudar: el de la procesión fúnebre de los deudos en sus autos, con la voz del muerto leyendo su testamento y dejándole todo al sobrino que conduce un “Escarabajo” VW.
Quizá por eso, apenas apareció el New Beetle corrí a comprarlo.
Lamentablemente, los repuestos son escasos y caros en Argentina, lo cual provoca un pésimo valor de reventa para un excelente producto.
La publicidad no lo es todo en la imagen de una marca…
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2 comentarios:
gabriel dreyfus: (2007-12-30 11:27:20 horas)
Recién hoy vi este artícula publicado en Guatemala sin mi consentimiento.
Por supuesto, lo hubiese dado.
Y quiero responder al comentario de Guillermo García: en Argentina diríamos... Qué boludo !
Pero yo agrego: y tú qué has hecho ?
Guillermo Garcia: (2007-07-23 09:22:06 horas)
Que descaro decir que en 35 años de carrera publicitaria sólo partició en 4 o 5 anuncios que lograron su cometido. Que el cliente gastara menos y ganara más. ¿Y los demás? ¿Estafaron a los clientes?
2 comentarios: