El papel de la juventud en una sociedad democrática
Hay mucho por hacer y es responsabilidad de todos los sectores de la sociedad.
Fernando Andrade Díaz-Durán
La publicación de la reciente encuesta realizada por Vox Latina a petición del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y Prensa Libre, nos debe llamar a la reflexión. La medición que se hizo por la empresa encuestadora buscaba conocer la forma de pensar y las actitudes que prevalecen en la franja de jóvenes entre los 13 y 17 años. Es interesante que se haya pensado en encuestar solo a los muy jóvenes, muchos casi niños, pero en todo caso, este sondeo sirve para conocer ciertas pautas de comportamiento que se dan en este sector de la sociedad guatemalteca en vísperas de que el pueblo de Guatemala acuda a las urnas para elegir a sus futuros gobernantes. Los jóvenes encuestados no votarán en estas elecciones generales ya que la ciudadanía se adquiere al cumplir los 18 años y es hasta ese momento cuando pueden ejercer el derecho del sufragio; pero no se crea que hay mucha diferencia de pensamiento entre esta franja de jóvenes encuestados y los jóvenes que tienen de 18 a 30 años. Más bien se considera que las respuestas que se dieron en el cuestionario aprobado por UNICEF, responde a la mentalidad de la sociedad guatemalteca en general, pero por supuesto con variantes significativas. Los adolescentes que participaron en esta medición, indígenas y ladinos, fueron contundentes en varios puntos: no están interesados en la política. En el área urbana, 62.1 por ciento de los encuestados contestó de manera negativa. En el área rural lo hizo el 49.1 por ciento y a otras preguntas relacionadas, respondieron que no les interesa participar en partido político alguno. Pero lo que impacta es saber que el 65 por ciento de los adolescentes dijo estar de acuerdo con la eliminación física de los mareros, lo que pone de manifiesto que el problema de la inseguridad es prioritario para la población guatemalteca. Pero sobre todo, que se trastocan valores y principios y se evidencia, con menosprecio de los derechos humanos, la aceptación de que la justicia puede tomarse por mano propia (limpieza social-linchamientos). Igualmente preocupante es que el 66.6 por ciento respondió que estaría dispuesto a abandonar el país en busca de mejores horizontes que les permita su superación personal. La mayoría quisiera emigrar a Estados Unidos que continúa siendo un polo de atracción a los migrantes mexicanos y centroamericanos, primordialmente. Por supuesto que la encuesta hay que analizarla objetiva e integralmente y ver los aspectos positivos, como por ejemplo, que el 69.6 por ciento cree en el voto como instrumento para impulsar el desarrollo del país. Pero, ¿qué pasa con nuestra juventud?
En Guatemala, como en otros países de América Latina, los jóvenes en general y en particular los universitarios, profesionales y empresarios en los últimos años han mostrado desinterés y/o apatía para debatir y/o participar en temas sobre la democracia, la integración económica y el desarrollo económico social. Seguramente, los sucesivos gobiernos democráticos que se han electo después de los regímenes autoritarios no han estado a la altura de las circunstancias y se ha dado un desgaste del sistema gracias al mal manejo del sector público: incapacidad, ineficiencia, corrupción, falta de transparencia, impunidad, etcétera. A lo que sumamos la amenaza real al régimen de legalidad por el crimen organizado, el narcotráfico, las pandillas juveniles (maras), la marginación social, la discriminación y la pobreza. Esa indiferencia de la juventud y ese deseo de evitar involucrarse en el quehacer político social de nuestro país es consecuencia de esa gran frustración que se ha producido y que en el sector de “20 – 40 años” se hace más evidente a pesar de que estadísticamente representan el 28 por ciento de la población. Se considera que la juventud guatemalteca se encuentra, en cierta medida, aletargada y, en todo caso, mantiene una actitud bastante pasiva, pensando más bien en su mejoramiento personal y el bienestar propio que, por supuesto, es legítimo, pero que en países en desarrollo, no basta ya que hay una tarea común qué realizar.
Los temas de la educación y de la juventud están íntimamente ligados. Hay mucho por hacer en este campo y es responsabilidad de todos los sectores representativos de la sociedad guatemalteca el facilitar y crear las condiciones favorables para que la juventud se convierta en un factor dinámico positivo que debe ser determinante en el desarrollo integral de Guatemala. Sin calidad en la educación, no hay futuro.
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1 comentarios:
juan pinto: (2007-07-19 08:31:38 horas)
Desarrollo Integral....Transparencia....Calidad....Futuro...Bienestar...etc,etc.
parece Parte del discurso y de la berborrea de Vinicio Cerezo....coronado con un apellido tradicionalmente ligado a la clase PARASITARIA DIPLOMATICA.....
Sera que esta casta policoide no tiene conciencia que ellos son parte grande de la DESILUSION del pueblo?
Que nos pasa? diria el comediante mexicano....
Que nos pasa?
1 comentarios: