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Guatemala, domingo 22 de julio de 2007

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Actualidad: Nacionales

Buscando a “Barrilito”

El asesinato de El Torreón fue un hecho que estremeció a los guatemaltecos en 1951. Un familia muerta a machetazos: el padre, la madre y tres de los cuatro hijos. La hermana menor, una niña de 13 años, sobrevivió. ¿Qué fue de ella?, se preguntan quienes siguieron la historia. El propio autor de “El hijo de casa”, la novela basada en este hecho, se lo cuestionó muchas veces. Encontrarla viva o muerta fue el propósito de esta crónica.

Mirja Valdés de Arias

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Los márgenes hacia el sur de la capital llegaban hasta El Trébol, y la zona 9 era un área residencial de callejones de tierra donde jugaban los niños. Guatemala era gobernada por Jacobo Arbenz Guzmán. Hoy cuesta trabajo imaginar la ciudad hace 56 años en medio del bullicio de la 6a. avenida y 2a. calle de la zona 9: en medio de comercios, restaurantes, autobuses, gente que camina de un lado para otro, pavimento, semáforos, gasolineras… sin duda cambió.

Me detuve frente a la esquina sur de esa intersección, donde ahora comparten espacio una venta de pinturas y una zapatería. Justo en este lugar, en 1951, estaba la casa de la familia Hidalgo Palacios, los propietarios de El Torreón, acaso la abarrotería más popular de la zona.

No me produjo ninguna sensación estar allí, sin embargo, a aquellos que pasan los 60 años, el nombre del negocio los transporta a los días en que sucedió un crimen precisamente en ese lugar, un hecho que estremeció a la sociedad de la época. La familia Hidalgo Palacios fue masacrada a machetazos en octubre de ese año: el padre, la madre y tres hijos adolescentes. El móvil: un asalto.

La historia acaparó portadas de periódicos y extensas crónicas que narraban lo sucedido. Los medios de comunicación ejercieron presión sobre el Gobierno para lograr una justicia inmediata, a juicio del escritor guatemalteco Dante Liano, quien partió de este hecho para escribir El hijo de casa, obra finalista del Premio Herralde de novela en Barcelona. Modificó y agregó hechos, pero respetó la esencia de la historia: el asesinato de una familia, un hijo adoptivo cómplice de los homicidas, una sobreviviente.

Llevó al lector a un final sin final: no resolvió sobre el destino de Barrilito. En su versión de los hechos, llamó Barrilito, o Merci, a la hija menor de los Hidalgo Palacios, la niña de 13 años, la única sobreviviente del asesinato de El Torreón. Su destino fue un misterio no solo en la novela sino para quienes siguieron esta historia hasta el día cuando fusilaron a los cinco hombres hallados culpables de la masacre.

Barrilito se llama Lillian Hidalgo Palacios. Y vive. Su nombre fue la punta de mi nudo gordiano para encontrarla y para saber qué fue de ella durantes estos años. Escribo en esta crónica los pasos de mi búsqueda durante dos meses de recitar la historia con más de una decena de personas, para poner en contexto a los más jóvenes y para revivirla en los mayores.

El libro de Dante Liano se convierte en una lectura obligada para formarse una imagen de esta historia, o bien, sumergirse en periódicos de 1951 para crear una idea más precisa. Encontrar a Lillian es, como me escribió en un correo electrónico el autor de la novela, la segunda parte de El hijo de casa.

Empezar, ¿por dónde?

No lograba hacerme una imagen de la chica cada vez que la llamaba Barrilito, el primer referente de la menor de los Hidalgo. El epílogo de El hijo de casa habla de hechos sucedidos en 1952, pero en realidad la masacre sucedió en 1951, la noche del 31 de octubre.

Alguien robó la portada de El Imparcial del 1 de noviembre de 1951. Una hoja tamaño carta presenta la disculpa y condena de la dirección de la Hemeroteca Nacional contra la persona que arrancó esa página. Mientras leía me preguntaba, ¿quién querría robarla? Las primeras noticias del asesinato de El Torreón las encontré hasta la edición del viernes 2 de noviembre. Encontré por primera vez su nombre: “Lillian, libre de inculpación”. Corrió el rumor de que la niña estaba implicada en el asesinato por ser la única “que se libró de los filosos machetes”.

Estuvo presa durante dos días. Se rumoraba que Francisco Panchito Ovando la implicaba en sus declaraciones y en toda clase de prácticas “amorales”. Él era el cocinero de los Hidalgo Palacios desde hacía 20 años, reportaron los periódicos; en realidad era el hijo adoptivo de los Hidalgo Palacios, era el hijo de casa. “Se llama así al huérfano abandonado en la calle que una familia adopta sin trámites legales”, explica Dante Liano en la contraportada de su libro. Eso era Panchito.

De los seis capturados, Ovando era el único sin antecedentes criminales. ¿Por qué lo hizo? “Tonto que es uno”, reforzó él mismo con un delicado ademán ante los reporteros de la época. Lo describían como “un feminoide que facilitó la entrada a los asesinos”. En su declaración aseguró que el plan original era saquear el almacén sin hacer ruido, pero si alguien se levantaba y se oponía lo mataban, ordenó el jefe de la banda, Delfino Rivera, según la confesión de Ovando. En su declaración agregó que Rivera lo obligó a participar bajo amenazas; aparentemente existía alguna relación sentimental entre ambos. También declaró su intención de salvar la vida a Lillian, pero ella no le creyó y huyó por una ventana que daba hacia un callejón.

El asesinato de El Torreón estuvo en boca de todos, y todavía está en la mente de los mayores de 60, niños entre cinco y diez años en aquel entonces. Incluso los parlamentarios de la época hablaron de elaborar un proyecto de ley que introdujera reformas al código de procedimientos penales a partir de este hecho. “Viene a ser una especie de Ley Miculax, pero sin caer en ello, que fue derogada por inaplicable e inconveniente”, escribió en una de sus crónicas Luis Edgardo Tejeda, el reportero que cubrió la historia de principio a fin en El Imparcial. El Torreón fue noticia hasta el día que ejecutaron a los cinco asesinos. Eran 8 los detenidos: uno murió durante los interrogatorios y los otros 2 fueron condenados a 5 y 17 años, eran el conductor y el ayudante del camión que había contratado la banda para llevarse el botín. Los demás fueron juzgados y condenados a muerte solo cinco meses después del crimen.

Las fotografías de periódicos revelan que aquello fue un espectáculo. Cientos de espectadores se acomodaron para ver morir a los asesinos en un paredón del Cementerio General. Se instalaron hasta en el filo de las paredes que rodeaban entonces el campo santo. El fotógrafo grabó el momento en que el pelotón disparó a las 10:00 de la mañana del 20 de marzo de 1952.

Dos nombres

Tenía el nombre completo de Lillian y su fecha de nacimiento, 14 de junio de 1938. Es curioso, el 13 de junio inicié mi búsqueda en la Hemeroteca y al siguiente día encontré la primera publicación del asesinato de El Torreón: era el cumpleaños 69 de Lillian.

A través del Registro Civil conseguí la dirección reportada cuando ella tramitó su primera cédula de vecindad: 1a. calle 2-48 de la zona 1. Esperaba dar con la casa de un pariente o un vecino que supiera de ella, pero lo que encontré fue el Instituto Normal para Señoritas Centroamérica (Inca).

¿Por qué reportó el Inca como lugar de residencia? “Probablemente fue estudiante interna, antes funcionaba un internado”, propuso Aura Montúfar, profesora de matemáticas, una de las docentes más antiguas y ex alumna del establecimiento. Juntas buscamos el nombre de Lillian en los libros de graduadas de 1956 a 1960. No estaba. “Para el terremoto de 1976 se perdió mucha papelería, a lo mejor por eso no la encontramos”, pensó Montúfar.

Fui al Archivo General de Centroamérica, donde también guardan documentos del Inca. Mientras esperaba información –que no hallé– encontré a Ramiro Ordóñez Jonama, un genealogista que entrevisté hace algún tiempo. Lo saludé y le conté sobre mi búsqueda. “Mi padre fue Ministro de Gobernación en esos días”. En sus memorias, Ramiro Ordóñez Paniagua escribió: “Dentro de lo desagradable me tocó ser ministro cuando el espeluznante crimen de El Torreón (…) Panchito y los otros criminales pagaron con su vida por tan execrable crimen”.

Regresé a la Hemeroteca. Me detuve en el proceso legal contra los seis capturados, y apareció otro nombre, el de Alicia Palacios, querellante del proceso, la tía de Lillian. Busqué en un buró de créditos si existía alguien con ese nombre. Y allí estaba: Alicia Eluvia Palacios Méndez, nacida en San Miguel Acatán, Huehuetenango, el 21 de noviembre de 1911. ¿Era ella?

Un historiador, pensé, podría aportarme más . En la “H”, de mi agenda tengo, además de historiadores, el nombre de “Hidalgo, Edgar Dr.”, el responsable de la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil. Justifiqué mi llamada, “no es nada del tema de salud”, y le compartí mi afán por encontrar a Lillian. ¿Es usted pariente de la familia Hidalgo Palacios? Extrañado por mi pregunta, pero emocionado a la vez por mi búsqueda, me respondió: “no que yo sepa, pero usted dice que la señora es de un pueblo de Huehue… llame al registrador civil, en los pueblos ellos conocen a todos los vecinos. ¿Sabe qué? Los mormones tiene una base de datos muy interesante, tal vez le permitan usarla”.

Busqué en la guía telefónica verde el número de la Municipalidad de San Miguel Acatán, pero los números estaban bloqueados. Plan B: buscar a un mormón. “Los miembros de esa Iglesia aportan información de sus familias para construir árboles genealógicos”, me explicó un colega, cuyo hermano profesa esa religión. Me facilitó la dirección en Internet de esta base de datos, www.familysearch.org, ingresé el nombre de Alicia Palacios, y allí estaba. Tenía información de quién había sido su esposo, José Antonio Makepeace López. ¿Cuántos Makepeace podían vivir en Huehuetenango? No es un apellido común, así que de nuevo a consultar las páginas verdes: tres Makepeace.

Nadie contestó en el primer número. En el segundo sí. Me sentí extraña al contarle de la nada a una desconocida del otro lado del teléfono la historia del asesinato de El Torreón, y preguntar por José Antonio Makepeace López. “Mi papá cuenta esa historia, se lo voy a comunicar”. ¿Eran los parientes que buscaba? Repetí la historia una vez más para la voz masculina que me atendió, “Sí, José Antonio era mi papá, y Lillian, mi prima”. Tenía al teléfono a José Osberto Makepeace Palacios, el único hijo de Alicia.

Los papeles cambiaron entonces: él me contaba la historia del asesinato de El Torreón y yo lo escuchaba. “Lillian tenía 13 años, éramos contemporáneos. Le digo éramos o tal vez somos porque no sé si vive. La última vez que supe de ella fue en los setenta, para entonces vivía en Estados Unidos”. No sabía nada de la Lillian de ahora, pero recordaba mucho de los días posteriores al asesinato. Alicia, la madre de José Osberto, era una maestra de primaria en un municipio de Huehuetenango. Ella siguió el proceso contra los acusados del crimen hasta el último momento.

“Recuerdo que fuimos a la capital para presenciar la ejecución, pero mi mamá de último momento decidió no ir”.

Me había formado una idea a partir de la que Dante Liano había escrito de Barrilito en la novela: “de baja estatura, con el pelo negro largo, dos intensos ojos negros, y gordita”. José Osberto me dio la primera imagen de Lillian: “Era gordita, morena clara, pelo negro, corto, tenía mucha fuerza, como la de un niño, era muy buena, aunque tenía un carácter fuerte, rebelde… no era para menos después de lo que le tocó vivir”.

Lillian tenía una nueva familia: Alicia y José Osberto. “Por el trabajo de mi mamá, yo viví de pensionista en Xela y mi prima en un colegio de monjas, Sagrada Familia, donde vivió interna”. Probablemente por esa razón se rumoraba que la joven había ingresado a un convento. “Era como cualquier niña. Varias veces le preguntamos cómo se escapó de morir. Las monjas trataban de consolarla y evitaban que hablara de eso porque se ponía mal”, recuerda Juanita Leizbeth de Tello, una compañera y amiga de Lillian en Sagrada Familia.

La adolescente se convirtió en nómada, de la casa de un pariente se mudaba a la de otro. En la familia, algunos opinaban que había tenido alguna participación en el asalto, mas no en los asesinatos. Por último regresó a casa de Alicia, su tía, quien la envió a Quetzaltenango. En la ciudad altense dio un nuevo giro la vida de Lillian.

La hija adoptiva de Jovita

José Osberto no estaba seguro del establecimiento donde su prima estudió. “¿La escuela de Artes o el INSO?, no recuerdo, pero sí estudió en Xela”. Lillian conoció a Jovita Ovalle, por aquellos años directora del Instituto Normal para Señoritas de Occidente (INSO). “Ella se conmovió con todo lo que había vivido Lillian y la adoptó. Fue una decisión que causó algunas molestias en la familia”. José Osberto no supo más de su prima sino hasta en los años setenta, cuando llegó a visitarlos, y dijo que vivía en Florida, Estados Unidos.

Consulté la guía telefónica online de Estados Unidos y apareció una Lillian Hidalgo, en Miami, Florida. “No, lo siento, yo soy Lidia Hidalgo y no conozco a nadie de Guatemala”, respondió una mujer con acento cubano al otro lado del teléfono. Abandoné la historia durante dos semanas. La retomé yendo a la esquina donde existió El Torreón, 6ta. avenida y 2a. calle de la zona 9. Allí, donde ahora convergen una venta de pinturas y una zapatería. En frente hay un callejón, entre una gasolinera y un taller de mecánica. Al fondo, una carpintería. Después de recitarle la historia de El Torreón a uno de los trabajadores, me dijo: “Don Delfino (Morales), era vecino cuando pasó eso”. Le alcancé mi tarjeta para que Delfino se comunicara conmigo, y en efecto lo hizo esa misma tarde. “Yo tenía cinco años, pero lo recuerdo bien”, me contó por teléfono.

Empezó a recordar. “Lillian era gordita. Amparo, la hermana mayor, era muy bonita. Recuerdo poco a los papás (Mariano y Otilia) y a los otros dos muchachos (Mario y Guillermo)”. Se refería a los Hidalgo Palacios. “Si le sirve, hable con una mi tía, que vivió en esa casa años después”. Por supuesto la llamé, a Amanda Arana viuda de Medina, una señora de 74 años. “Viví en esa casa entre 1964 y 1968, tuve una panadería”, dijo después de mencionarle El Torreón.

Conoció a Lillian. “Era gordita, una buena niña, traviesa. Varias veces la raparon de castigo, pero ya ve, esa forma de ser la salvó de morir porque decían que esa noche estaba castigada y por eso dormía en el baño o en un cuarto hasta el fondo”. Fausto Hidalgo era uno de los dos hijos del primer matrimonio de Mariano, el dueño de El Torreón, y fue él quien le arrendó la casa a Amanda. Una vez le preguntó por su media hermana. “Se fue a París, allá vive”, le respondió, sin ánimo de dar más explicaciones.

¿Quién conoce a Jovita?

José Osberto estaba seguro que Jovita Ovalle, la mujer que adoptó a Lillian, era quetzalteca, que se había trasladado a la capital y por último a La Antigua Guatemala. La guía telefónica, pensé. En total, 39 Ovalle en Quetzaltenango. Encontré a un pariente lejano a la segunda llamada. “Marque este número, allí le pueden ayudar”. Llamé a Marco Antonio Ovalle, de Salcajá, le conté la historia de El Torreón y le pregunté por Jovita. Parecía desconfiado. Acordamos hablar al día siguiente, y una mujer me atendió.

–“No se encuentra, ¿algún mensaje, mi cielo?”, me respondió una voz amigable.

–“Soy quien desea saber de Jovita Ovalle y de la joven que sobrevivió al asesinato…”. Me interrumpió.

–“¿Usted quiere saber de Lillian? Mi tía la adoptó. Pobre muchacha, todo lo que vivió. ¿Usted sabe lo que le ocurrió a ella?”.

No paró de hablar. Era Cely Ovalle.

Conoció a Lillian. “Mi tía fue directora del INSO, después del INCA en la capital, por último trabajó en un instituto de La Antigua. Yo viví con ellas en La Antigua”. El mismo recorrido descrito por José Osberto. Y sí, Lillian se graduó de maestra en el INCA, según Cely.

¿Cómo era Lillian? “Gordita, morena clara, bajita”. Detallista, oficiosa, ordenada, pero con problemas emocionales. “De repente, cambiaba de temperamento, no se le podía hablar ni quedársele viendo porque se ponía agresiva. Pasaba así dos o tres días y de allí volvía a ser la misma ”, recuerda. Sus crisis desaparecieron después de varias citas al psicólogo, cuando tenía 24 años.

“Se fue a Estados Unidos, y no tuvo hijos. Lo último que supe fue que era la ama de llaves de una familia en Cleveland, Ohio. Decía que de los Moch. Después se casó con un señor mucho mayor que ella, creo que de la familia donde trabajaba”.

Cely se ofreció a conseguir el teléfono de Lillian con otro pariente que aseguró tenía relación con Lillian. No fue así. “Lo siento, mi corazón, desde hace 12 años no saben nada de ella”. ¿Decía la verdad? Quién sabe. A lo mejor era la forma de los Ovalle de proteger a quien para ellos había tenido bastante con el trauma de hace 56 años.

Un último intento: buscarla en bases de datos de Cleveland, Ohio. Encontré a una Lillian Hidalgo de 69 años viviendo en Cleveland y a través de un colega de Estados Unidos obtuve su número de teléfono.

La llamé el martes pasado.

–“¿Aló?”, respondió una mujer mayor.

–“¿Con Lillian Hidalgo?”

–“Sí, soy yo. ¿Quién habla?”

“¿Lillian Hidalgo de Guatemala?”, insistí para estar segura.

–“Sí soy de Guatemala, ¿quién habla?”. Una más, pensé.

–“¿Hija de Otilia y Mariano Hidalgo?”

–“Sí, ellos eran mis padres, pero, ¿quién habla? ¿La conozco?”. Era ella. No podía creerlo, era la mujer cuya historia me había inquietado las últimas semanas.

El corazón me latía rápido. Me presenté, le hablé de mis búsqueda, del libro, de la historia que había reconstruido... Ella parecía contrariada. No era para menos: había huido del pasado y ahora la alcanzaba con mi llamada. “Voy de salida, voy al doctor, estoy enferma... OK, le hablaré si me envía el libro. No sabía que escribieron un libro de eso…”. Insistí en que lo importante era contar qué había sido de ella todo este tiempo. “Vivo desde hace 40 años en Estados Unidos para escapar de los recuerdos, pero envíeme el libro y hablamos”. Se le oía apresurada. En nuestro estira y encoge alcanzó a contarme que había trabajado de cuidar niños, que se casó hace 18 años y no tuvo hijos.

Cely decía la verdad. En cuanto a Jovita, dijo, “Fue mi segunda madre”, quien la acogió cuando no tenía a dónde ir. “Bueno, pero ya le dije, hablaré cuando haya leído el libro”. Nos despedimos.

Para escribir el libro, Dante Liano cambió y agregó hechos y nombres a la historia publicada en periódicos de 1951. Su trabajo no es un documento histórico o una crónica periodística, es una novela. Pero, ¿cuánto afectaría emocionalmente a Lillian si la leyera a sus 69 años, y enferma?

La llamé al día siguiente. Esta vez era una Lillian más relajada. Hablamos de su cita al doctor. “Me fue más o menos, tengo alta el azúcar”. Lillian es diabética. Conversamos un poco y fui al punto:

–¿Podemos hablar?, pregunté.

–“Envíeme el libro y entonces hablamos”. Obstinada ella.

Traté de persuadirla. Le describí el proceso de una publicación y lo complicado de los tiempos en la edición de un periódico. También le expliqué que la novela de Liano era eso, una novela. Los personajes y la trama fueron modificados, son de ficción.

–“No se cuánto le sirva leerlo”, le dije.

–“No, no puedo hablar más de eso. Mi médico dice que no debo”. Siempre fue amable. Me despedí diciéndole, “si cambia de opinión sabe dónde encontrarme”. Y ella me devolvió, “mándeme el libro y hablamos”.

Lillian vive muy lejos de los recuerdos. En su autoexilio logró retomar su vida donde nadie le pregunta cómo se libró de la muerte hace 56 años. Fue a vivir donde nadie la conoce, donde nadie le recuerda el asesinato de El Torreón.
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46 comentarios:

  1. jorge argueta: (2011-07-03 05:02:35 horas)
    Hace unos años inicié una novela sobre ese crimen. Dante Liano se me adelantó y la publicó. Ello me obligño a replantearme el contenido, mas no el hecho, haciendole cambios tan sustantivos que no tienen similitud. Este excelente artículo de haberlo encontrado antes, mi novela hubiese estado antes que la de Dante Liano. Pero me alegro porque él es un excelente escritor.
  2. judith jacobs: (2010-07-21 13:57:51 horas)
    nunca me imagine que ese asesinato saliera el hecho de que la unica sobre3viviente estaba viva, lei algo sobre eso pero no me imagine que llegara a mas, es bueno meterse al internet y buscar temas de guatemala en la historia, gracias por el articulo.
  3. Estefani de Aguilar: (2010-03-26 13:59:04 horas)
    Admirable su labor periodistica y de investigacion, realmente me agrado mucho saber que fue de esa pobre niña creo que siempre fue un mito en Guatemala y hoy usted nos a dado una respuesta a todos los interesados...felicitaciones
  4. Sandra Ríos: (2009-11-10 22:47:47 horas)
    Querida Mirja, siempre admiré tus habilidades literarias y de redacción,(recuerdas album de literatura 5o. magisterio?) desde entonces ya traías el periodismo en las venas, realmente este es un trabajo precioso, lleno de la entrega y del profesionalismo que te caracteriza, Felicitaciones, sigue adelante, Excelente trabajo. Saludos
  5. rene sanchez: (2009-08-01 07:53:21 horas)
    Precioso el articulo desde hace ratos lo buscaba,yo estuve presente en el cementerio donde los fusilaron fue hacia la izquierda en la entrada principal sobre la veinte.Mi primo me puso sobre sus hombros yo era un mocoso.
  6. roberto resendiz jimenes: (2008-03-26 21:57:40 horas)
    desaparesio el dia 8 de junio del 2006 y quremos saber q noticia hay de el
  7. Marvin I. Soto: (2007-09-21 10:11:51 horas)
    Felicitaciones por tan excelente trabajo periodistico de investigacion, yo vivo en Chicago IL. a diario busco notas interesantes de mi Guatemala, este reportage me encanto no solo por su trama tan interesante pero tambien porque puedo ver su calidad periodistica la cual crea un estandar entre otras notas existentes de periodismo. Tiene en mi persona a un admirador y lector mas. Le cuento que mi papa vivia a media cuadra de doña Jovita en Salcaja y cuando chico jugaba todos los dias en esa casa yo me imajino que conocio a Lilliana, yo no he podido preguntarle porque vivo en los estados unidos desde hace 22 años. Acabo de leer su reportage y me gusto muchisimo. Me gustaria comprar el libro espero poder consegirlo por internet.
    Sinceramente,
    Marvin Soto
  8. Nancy Nowell: (2007-09-10 15:23:59 horas)
    la felicito por tan buena investigacion soy una chica de 19años me encanta leer pero nunca me habia interesado por leer un articulo del periodico pero el articulo que usted publico me facino y me inducio a investigar la verdad k muy buen trabaja tiene mi respeto y admiracion y me pongo a su servivio k tenga buen dia
  9. Nora Echeverria: (2007-07-28 10:09:14 horas)
    Sinceramente la felicito por la investigaciòn, me encanta leer y le cuento que pienso comprar el libro.
    La animo para que siga trabajando como lo ha venido haciendo.
    Espero mà s de sus articulos.
  10. Mario Quiacain: (2007-07-26 13:15:07 horas)
    Buen trabajo periodístico, felicitaciones. Ojalá los demás periódicos copiaran el estilo periodístico que ustedes manejan. Es tarde leer, pero en mi pueblo no llega EL PERIODICO, sólo leo en internet.
  11. Jonathan Menkos: (2007-07-24 14:28:58 horas)
    Felicitaciones por la excelente labor de investigación y la armoniosa forma de hacer que el lector se sienta absorvido por el relato... ¡Adelante con el periodismo de tan alta calidad!
  12. Andres Maldonado: (2007-07-24 09:31:41 horas)
    Solamente quiero felicitar a tan magnifica reportera. Siga adelante. Desde lejos, siempre leo domingo a domingo los reportajes tan bonitos que saca elPeridico.
  13. Marìa Isabel Cifuentes : (2007-07-23 17:08:13 horas)
    Sra. Mirja de Arias: Felicitaciones por habèrsele ocurrido seguirle la pista para ver en què parò la ùnica sobreviviente de esa masacre. Yo desde chiquita supe la historia porque mi mamà  toda su vda viviò en la zona 9 y eran vecinos y mi mamà  con sus hermanos jugaban con ellos. Mi mamà  tenìa para ese entonces 13 años igual que Lilian y se fue a meter a la casa para ver la reconstrucciòn del crimen (con los asesinos reales)y como uno de los asesinos se habìa huìdo para el Petèn pidieron a uno del pùblico que hiciera su papel y la gente al final ya lo querìa linchar. Me cuenta mi mamà  que lo que a ella le impresionò fueron ver las paredes llenas de sangre que parecìa carnicerìa y que le indignò escuchar a uno de los asesinos "posar" y oirlo decir " asì està  bien?" como si se tratara de una actuaciòn para una pelìcula. Dice tambièn que Lilian se salvò porque a quien le tocaba matarla era al Panchito y no la encontrò en su cama porque como se orinaba, ese dìa la castigaron encerrà ndola en el baño. A mi desde que mi mamà  me contò la historia me aterrò tanto que todas las noches antes de dormir, o cuando salìamos de casa, al llegar lo primero que hacìa era revisar bajo mi cama porque mi mamà  decìa que allì se habìan escondido los asesinos.
  14. Servio Umaña: (2007-07-23 13:32:28 horas)
    FELICITACIONES, EXELENTE ARTICULO, SIGA ADELANTE, CON PERSONAS COMO UD. EL PERIODICO SE PERFILA COMO EL MEJOR DE LOS MATUTINOS. EXITOS.
  15. Alejandrina Soto de Mazariegos: (2007-07-23 09:42:20 horas)
    Sra. Minja, de todo corazón la felicito por su valiosa investigación, periodistas como usted son las que hacen falta en el pais, personas que no le temen a los retos, y hacen hasta lo imposible para conseguir la verdad de las cosas y no como tantos que solo se preocupan por lo amarillista, Yo soy originaria de Salcajá y me emocionó mucho su historia ya que mi familia es muy amiga con los Ovalle de su historia, de nuevo felicidades y siga adelante. Éxitos en sus labores posteriores y felicidades por este logro.
  16. Dardon Lopez J.R.: (2007-07-22 23:50:01 horas)
    CON ESTO SE DEMUESTRA QUE NO NECESITAMOS DE GOBIERNOS EXTRANJEROS PARA RESOLVER PROBLEMAS DE INVESTIGACION, NO ESTOY A FAVOR DEL FRG, UNE, PP, O CUALQUIER PARTIDUCHO DE LOS QUE AHORA ANDAN DETRAS DE LA GUAYABA, PERO AQUI LA SRA. VALDES DE ARIAS, CON SU METODICO PROFESIONALISMO NOS DEMUESTRA QUE CON PASION Y ENTREGA AL TRABAJO, SE PUEDEN LOGRAR EXCELENTES RESULTADOS. SRA. MIRJA, OJALA LE NAZCA LA IDEA DE ESCRIBIR ALGUNA NOVELA PROPIA, CREO QUE DARIA BOLA...
  17. David: (2007-07-22 19:17:36 horas)
    Esto es lo que yo llamo periodismo. Me gusto y me acaparo la redacción. Me gustó mucho todo el empeño que como periodists usted puso.
  18. Salvador Soto: (2007-07-22 18:06:53 horas)
    Excelente trabajo! Yo soy originario de Salcaja, Quetgo. Y mi familia es muy cercana a la familia Ovalle de su investigacion, fue impresionante su decision para buscar a la familia Ovalle en occidente, de hecho, todas las familias Ovalle de occidente tienen parentesco con las familias Ovalle de Salcaja. Como dato adicional, que no viene al caso, pero importante para referencia, la familia Ovalle de Salcaja, de su investigacion, crearon la variedad de melocoton "SALCAJA", que esta de punta de lanza, para una prueba de exportacion al extranjero, compitiendo con las producciones de Chile en suramerica. Saludos.
  19. Byron Lopez: (2007-07-22 17:25:39 horas)
    Yo sali de Guatemala autoexiliado en 1980, por la persecusion que el gobierno hacia de cualquier profesional que trabajara dando clases en la Universidad de San Carlos, me identifico con el caso porque naci en 1951 y mi hermana fue secuestrada ydesaparecida por los escuadrones de la muerte en 1980, y como el que fungia como jefe de estado era Rios Montt y aun vive sin ppagar por sus crimenes, me he visto obligado a seguir fuera de mi querida Guatemala, como duele tener estos recuerdos y haber tenido que vivir estas experiencias tan duras. Claro que doña Lilian no querra revivir este suceso, pero su busqueda periodistica es muy interesante.
  20. Hector Garcia: (2007-07-22 16:55:19 horas)
    Estimada Sra. Mirja de Arias:
    Aunque muy triste. Su narracion es muy linda y me transporto a esa edad cuando uno solo tiene 8 y es curioso por naturaleza. Recuerdo a mis padres y a todos los adultos hablando de ese crimen y del tal "Panchito". La ciudad era como decian una tacita de plata y la criminalidad era muy rara. Dios la bendiga por tan excelente narracion. Atentamente, Hector
    (hgarciaahumada@yahoo.cm)
  21. nery orozco: (2007-07-22 16:55:00 horas)
    quede gratamente sorprendido por su investigacion LA FELICITO!!! con este trabajo acaba usted de entrar dentro de la historia del pais, ya que nos demuestra que se puede encontrar cualquier cosa que nos propongamos.
  22. Harold V. Juarez: (2007-07-22 16:54:22 horas)
    como siempre, buenos reportajes, mas estando en el extranjero, no puedo pensar en el cambio y sobre todo la persistencia de quien realiza este reportaje. solo dejenme saber cuando sale a la venta el libro
  23. Flor de Marìa Pèrez: (2007-07-22 14:40:44 horas)
    FELICITACIONES.
    ¡SIGAN MARCANDO DIFERENCIA EN EL PERIODISMO GUATEMALTECO!
  24. Willie Chavez: (2007-07-22 14:12:31 horas)
    Que bonito relato y que excellente investigacion. La verdad que me detuve a leer y pensar. Creo que como todos los lectores me transporte a esos an~os de la historia. Mirja, sigue con esa labor de informar.
  25. Sergio Robles Echeverrìa: (2007-07-22 12:10:33 horas)
    felicitaciones, a El Periòdico, por tener a las dos mejores reporteras del paìs, Mirja Valdès de Arias y Paola Hurtado, los reportajes, de los ùltimos dos domingos, sencillamente, sensacionales,con razòn, si uno busca el diario a las ocho de la mañana, ya no hay, se agota rà pido aqui en Xela, voy a platicar con mi mamà , sobre el caso barrilitos, ella viviò en la capital, en esa època, saludos
  26. David Xiloj: (2007-07-22 12:06:37 horas)
    Muchos casos similares existen en Guatemala, algunas familias tiene historias que las han dejado sin responder por que de la muerte jamás ha sido aclaradas mucho menos investigada. Felicitaciones muy buen trabajo, espero le de un final que la historia nos da.
  27. F. Guillermo Corado M.: (2007-07-22 11:19:46 horas)
    Felicitaciones, excelente trabajo periodístico, en medio de las tragedias que vivimos día a día, esta es una tragedia que nos conmueve y a muchos nos deja la tranquilidad de saber lo que cocurrió con aquella niña sobreviviente. Tengo su misma edad. Guillermo Corado.
  28. Oscar Recinos: (2007-07-22 11:15:43 horas)
    Sra. Mirja Valdez de Arias: lei con entusiasmo su articulo. Me intereso mucho, porque de pequeno escuche la narracion de esta historia, en boca de mi familia, tios mios que vivieron en la 5a. avenida, casa que hoy es una venta de repuestos para automoviles. El asesinato de la casa "El Torreon", se me antoja, material para su nuevo libro. Por supuesto, que sucedio en la Guatemala de 1951, asi como otros crimenes cometidos en los 80, como lo describe el libro "Marcados". Buena investigacion, y porfavor muestre su primera edicion y la proxima a salir, y si se puede adquirir en las buenas librerias del pais. Sobre los relatos espeluznantes que suceden en esa esquina, todavia hay mucho que contar. Si es tema para el programa de siglo XXX, que se trasmite en la Radio Sonora, porque dejo de existir la Radio Ciros, es bueno contarlo. Alguien puede aparecer con nueva historia sobre esos hechos. Saludos cordiales, atentamente.
  29. Fernando Bedoya Londoño: (2007-07-22 10:37:58 horas)
    Muy ibteresante. Soy colombiano y maestro de Lengua Castellana y Literatura y me gustaría saber cómo termina la historia de la búsqueda de "barrilito" en la realidad.
  30. Amalia Pop: (2007-07-22 10:36:15 horas)
    Se le felicita por esta historia que es y sera impacto para todos los Guatemaltecos y que usted a logrado revivir y que mejor con la unica sobreviviente siga adelante que dios le bendiga
  31. Juan Luis Zamora: (2007-07-22 10:02:20 horas)
    Exelente trabajo de investigacion. Yo tenia tres anos a la fecha y no recuerdo nada, sin embargo fue un tema hablado por anos por mis padres y mis hermanos mayores, especialmente en los primeros de noviembre. Mi hermana de 9 anos en ese dia, fue a ver desde la calle la escena del crimen y recuerda cuando sacaron a los cadaveres. Viviamos en el callejon de la torre, en Tivoli. El callejon que hace referencia en su relato entre la gasolinera y el taller de mecanica, siempre existio pero como un pasaje de acceso a la casa que se encontraba detras del taller de mecanica.

    Juan L. Zamora
  32. alfonso villacorta: (2007-07-22 09:46:23 horas)
    Lo unico que he lido de usted es la entrevista a Raquel Blandon y este sobre Barrilito y me parece que la hacen ver como buena periodista, con ese "algo" que la saca del rebano, o del patacho que juega fut contra los candidatos escudados en razones humanitarias. Mi sugerencia es ampliar y analizar el fenomeno del Torreon, para los que no sabemos mayor cosa, puesto que no deja de ser morbosa la accion de acercarse de una pobre nina sobreviviente, cual reportero de television que todavia le pregunta al herido desangrandose si le dolio. Sobrevivientes de masacres tenemos en Guatemala para publicar diariamente, algo de especial tendra que ser el Torreon, pero no conozco el caso y sigo en la ignorancia. Aprovechando la agudeza de la periodista, yo sugeriria investigaciones mas significativas porque se nos desperdicia en "La calle donde tu vives". Como rechazo a nuestro negro presente creo que surge ese romanticismo en el que el caso Miculax llega a ser tan apasionante como el caso Gerardi.
  33. Hector Arnulfo Gomez Cervantes: (2007-07-22 09:16:27 horas)
    Quiero felicitarle por su magnifico relato puedo ver que su pasion no solo es escribir si no tambien investigar ojala nuestro pais contara con mas personas como Usted. En cuanto al Tarado de Danilo Pinales que solo escribi por que aprendio a escribir no le haga caso hay que gente que solo sirve para destruir pensando en regalias y en herencias cuando el sentido real de su trabajo mostrado en este relato es otro. Senor Danilo no analize piense y escriba para no ensuciar el trabajo de otros no se como el Periodico Permite que personas como el comenten A-1 652617 Hector Arnulfo Gomez Cervantes
  34. Herbert Erdmenger: (2007-07-22 09:09:07 horas)
    Gracias Señora Mirja Valdés de Arias: Siempre me pregunté que había sido de la pobre sobreviviente. Yo me recuerdo perfectamente bién del caso del Torreón y siempre que paso por allí me recuerdo de esa tragedia. En ese entonces como nos alegramos todos cuando los asesinos fueron fusilados. Tengo tan presente las fotos del Imparcial. Pobre la Señora Hidalgo...todo lo que ha sufrido. Salúdela de mi parte cuando se vuelva a comunicar con ella.
  35. Maria de los Angeles Rodas Aleman de : (2007-07-22 09:00:18 horas)
    Sra. Mirja Valdés de Arias: Felicitaciones por su tenacidad en el logro de sus objetivos como profesional en el campo del periodismo en nuestra patria Guatemala. Son los profesionales como usted, quienes invitan a los lectores a reflexionar sobre sucesos que acontecieron en Guatemala y para los cuales su hubo aplicacion de la justicia respectiva.
  36. Ana Luisa Mencos: (2007-07-22 08:53:45 horas)
    Felicitaciones a Mirja Valdés de Arias por este excelente y entretenido relato. Da gusto leer investigaciones tan bien documentadas y llevadas a cabo en forma tan profesional.
  37. JORGE GOLCHER: (2007-07-22 08:45:06 horas)
    Una investigacion verdaderamente impresionante,por el seguimiento que le dio la reportera Mirja Valdez,que es digna de un gran detective,pues no es facil despues de 50 anos de haber pasado este crimen,y,a el periodico pienso el mejor periodico de Guatemala que nos dice la verdad sin ocultarnos nada que es lo debe de hacer una prensa,libre e independiente sin servir a nadie,esperamos sigan apoyando a periodistas y reporteros como Mirja Valdez,felicitaciones y sigan adelante,soy su asiduo lector en los Angeles California.
  38. adriana echeverria: (2007-07-22 08:17:04 horas)
    muy buena investigacion, la felicito, tanto me gusto que voy a buscar el libro de Dante Liano. gracias.
  39. e. danilo pinales: (2007-07-22 07:02:31 horas)
    Muy bonita la historia, muy buena narracion y gracias por tomarse el tiempo de investigar y proporcionarnos este relato. Tengo dos preguntas para la Sra. Mirja Valdez. 1. Le dará l autor del libro Dante Liano el numero de telefono de la Sra. Lilian Hidalgo para que le de un porcentaje de las regalias del libro? 2. Siendo la Sra. Hidalgo la unica sobreviviente, no heredo algo ella de la familia?.
  40. Jorge A. Gonzalez M.: (2007-07-22 06:55:48 horas)
    Sra de Arias:
    Que interesante ver la forma tan persistente que tuvo para encontrar a esta senora y saber en donde esta.

    Se imagina como seria nuestra justicia si tan solo los funcionarios a cargo de aplicarla fueran un 50% de tenaces como lo fue usted?!!. Guatemala creo seria otra y mucho mejor.

    Por lo regular leo articulos de opinion a corta tajos, es decir un parrafo primero, me salto 2 o 3 y leo en si la esencia del reportaje, pero su reportaje me hizo leerlo desde el principio hasta el fin.

    Si de veras va a escribir la 2da. parte del libro pues conmigo tendra un cliente seguro. La felicito y la exhorto a que siga adelante con articulos tan interesante como este.

  41. eduardo ortiz: (2007-07-22 06:38:26 horas)
    exelente trabajo de investigacion. necesita un epilogo con entrevista a la sra. lillian esperemos que "el periodico" apoye el poder hacer entrevista. felicitaciones al autor.
  42. Douglas Franco: (2007-07-22 06:23:54 horas)
    Me gusta leer El Periodico por sus investigaciones y este me gusto mucho creanme que me conmovio y quiero felicitar a Mirja Valdés de Arias por su reportaje y agradecer al periodico por el espacio que le da a sus reporteros de altura, lamento la escasa circulación de este periodico en Escuintla porque es uno de los mejores diarios de mi pais.
  43. carlos Lopez: (2007-07-22 05:55:22 horas)
    no se si van a publicar esto pero yo trabaje en esa casa en los años 80 cuando esta la casa original, no la casa que es ahora la otra la botaron y ahora esta la venta de pintura comex, pero en ese tiempo estaba una tienda de la Pinturas la Paleta, yo trabaje en ese tiempo , y en esa casa aunque usted no lo crea pero espantaban yo no mucho creia en eso pero habian botes de pintura que se caian, y a veces se encendia la maquina que sirve para revolver la pintura, y eso pasaba todos los dias, bueno con el tiempo uno se acostumbra a las cosas, habia un compañero que toda via trabaja ahi y el contaba la historia de esa casa ese señor ahorita debe tener unos 70 años creo, su nombre Miguel Hernandez, como escribo no se si este dia domingo publican esto pero yo si supe la historia asi como lo dice este reportaje.
  44. Virgilio Álvarez Aragón: (2007-07-22 04:51:37 horas)
    Felicitaciones Mirja, un magnífico trabajo periodístico ¡qué daríamos porque en la mayoría de las notas hubiesa obstinación profesional por chequear todos los datos y las informaciones!. De agradable lectura, sobre todo porque nos documenta el cotidiano quehacer de los buenos reporteros. ¡siga adelante!
  45. Marjorie Koplowitz: (2007-07-22 02:43:05 horas)
    Nadie mas que "Barrilito" sabe lo que duelen los recuerdos. Ya dijo que por recomendacion medica no debe tocar el tema, asi que debe respetarsele. Ojala que al fin haya encontrado la tranquilidad emocional que tanto se necesita.
  46. Eddie Herrera: (2007-07-22 02:04:20 horas)
    Lo felicito, que buena periodista!
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