¿Cómo se ha desarrollado la campaña?– Con mucho ánimo fuerza de un equipo conformado que trabaja con la certeza que somos el proyecto con más experiencia, que ya tuvimos el privilegio de gobernar, la gente recuerda que hicimos bien las cosas.
¿Qué le preocupa en este momento?– El país perdió el rumbo, el mundo ha globalizado a los hombres, los guatemaltecos debemos entender que, si queremos que el país salga adelante, tenemos que lograr que venga el capital y que nosotros invirtamos en nuestra gente.
¿Cómo hacer para que este mensaje llegue a la población?– Invertir en lo más importante que tiene el país, su gente joven, porque quienes no logran prepararse saben que no les irá bien en su vida.
¿Cuáles son sus propuestas al respecto?– Hemos definido cuatro ejes centrales. En primer lugar, proponemos la educación pública con calidad para que los niños puedan prepararse para la vida. Reforzamos la propuesta con la remesa escolar para que también las niñas y niños más pobres tengan acceso a esta educación. En segundo lugar, priorizamos la salud y nutrición, tenemos que velar porque nuestro pueblo crezca saludable, estamos claros que hay mucha deficiencia en la atención pública, tanto para la medicina preventiva como la curativa y por eso nos proponemos un seguro médico colectivo empezando por los niños, desde su nacimiento. El tercer eje es el tema de seguridad, queremos que la gente vuelva a las calles, que nuestros niños puedan salir y que se respete la ley. También pensamos en el cuarto eje, que es la infraestructura, porque esta se paga sola. Guatemala tiene que competir con la economía del mundo globalizado, tenemos que lograr hacer de Guatemala un país atractivo para que ese capital venga.
Hablemos de la remesa escolar, explíquela con detalles.– Es un apoyo económico a los padres de familia, quienes tengan un ingreso inferior a dos salarios mínimos tendrán derecho a obtener una cantidad de dinero determinada; eso sí, los niños deben cumplir con una asistencia mínima a clases y también un promedio adecuado. Esto haría que la deserción escolar disminuya.
¿Cuántas familias se beneficiarían?– Estamos hablando de cerca medio millón de familias guatemaltecas. Son todas de escasos recursos.
¿Y cómo financiaría este proyecto?– Simplemente priorizando la actividad y poniendo el renglón en el presupuesto de la nación. Estamos hablando de una cifra que no sobrepasa el 2 por ciento del presupuesto, el Gobierno deja de ejecutar en cada ejercicio fiscal aproximadamente un 8 por ciento, así que de la nueva ejecución saldría el dinero para esto.
¿Qué pasa con quienes migran en forma periódica a la costa sur?– De hecho, ese es uno de los mayores motivos de la deserción escolar, que los núcleos familiares completos se dediquen a actividades laborales. La remesa busca compensar esa falta de los hijos en la familia cuando están estudiando, los padres tendrían apoyo económico porque los hijos estén en clases. Es un modelo que ha funcionado muy bien en países como Brasil, donde se logró aumentar sustancialmente la asistencia al sistema educativo del país.
¿Hasta qué grado se brindará el subsidio?– La remesa escolar va a ser efectiva desde la primaria hasta la secundaria.
Explíqueme ahora la segunda propuesta, el seguro colectivo.– Más del 50 por ciento del gasto en salud sale del bolsillo mismo del guatemalteco. Una proporción baja de la población está protegida con el Seguro Social, y el Gobierno con sus puestos de salud nunca ha logrado atender en forma eficiente a la población. En este período se alcanzó una crisis que no hemos superado, por eso es que la gente busca ser curada en el ámbito privado.
¿El Estado absorbería el costo total?– Es un servicio que está diseñado para tener subsidiaridad para los más pobres.
¿Desaparece el sistema público tal y como lo conocemos?– No, como Gobierno tenemos la obligación de prestar el servicio en forma eficiente, pero para borrar esa brecha entre la demanda y la oferta se requiere más. El seguro cubrirá a las personas mientras el Gobierno logre dejar implementada una mejor cobertura en salud.
¿Cree que contará con los suficientes recursos?– La economía de Guatemala está creciendo, los ingresos van para arriba y si se prioriza el gasto se puede tener el dinero.
Abordemos el tema fiscal, ¿qué hará para incrementar la recaudación tributaria?– Guatemala está compitiendo porque ingrese capital al país. Es un capital globalizado y desde que cayó el Muro de Berlín hay muchos países que han cambiado su estrategia y captan este capital. Indonesia y Bulgaria han reducido el Impuesto Sobre la Renta a un 15 por ciento, mientras Guatemala sigue ahuyentando la inversión con un 32 por ciento. Lo peor es que los guatemaltecos no pagamos esa tasa porque depende de la habilidad del contador para ajustar las contabilidades y pagar menos. Esto desconcierta a las empresas internacionales que necesitan claridad en las reglas.
Entonces, es un hecho que un Gobierno que usted encabece reduciría los impuestos. – No necesariamente, pero proponemos reducir la tasa sobre ganancias a una tasa única del 15 por ciento y que cuando esas utilidades se reinviertan en el país, las empresas quedarían exentas.
¿No cree que esta medida propiciaría la caída en la recaudación?– Al poner una tasa única haríamos que se tribute el doble y el costo de recaudación se reduciría a la mitad.
Me llama la atención ese planteamiento porque muchos creen que aumentando impuestos se puede disponer de más dinero para invertir en temas como seguridad, por ejemplo. Ahí tendrá que dotar de mucho dinero para ser eficiente.– Digámoslo como es: mientras en Guatemala no se aplique la ley, nunca tendremos un país con seguridad pública y con justicia. En la cadena de aplicación de la ley encontramos deficiencias prácticamente en todas las etapas. La Policía Nacional Civil (PNC) fue conformada durante nuestro Gobierno, pero se infiltró en gobiernos posteriores; es importante incrementar el número de agentes. Por aparte, vemos en la siguiente etapa un Ministerio Público con enormes deficiencias, pues solo el 3 por ciento de las denuncias llegan a ser presentadas como juicios en los juzgados. Hay una gran tarea pendiente allí. Luego, en el mismo juzgado, solo el 10 por ciento de los casos llegan a sentencia. Y en el sistema preventivo de cárceles, pensábamos que se había trabajado, pero vemos que entró en colapso.
Pero el sistema de ustedes propició, con el reciclaje de antiguos agentes, lo que ahora vemos.– No lo creo, si usted revisa cualquier investigación de aquel entonces, la credibilidad era muy alta cuando terminó el Gobierno de Álvaro Arzú. La institución cumplía su cometido.
¿Qué harán en el Ministerio Público? ¿Piensan trabajar con el Fiscal General?– Tenemos que evaluar a cualquier funcionario para ver si hizo bien o mal su trabajo. En este caso, es conocido que hay una tarea inconclusa que debe ser reforzada con más recursos para que cumpla con las funciones.
¿Es bueno que un político ocupe el cargo de Fiscal General?– Debe ser un profesional del Derecho, independiente de cualquier proyecto político. Si uno ve los resultados en cuanto a la cantidad de denuncias y los juicios presentados, es evidente que falta mucho por hacer.
¿Dará seguimiento a los megaproyectos?– Estos no deberían existir en el vocablo de un país como Guatemala. Tenemos que utilizar los recursos disponibles para llevar los proyectos de infraestructura que ayuden en todo el país. Le aseguro que en el interior es baja la inversión hecha en los últimos años. Un aeropuerto es importante, pero si esa es la única carta, nos habremos quedado muy cortos.
¿Le preocupa no figurar entre los primeros lugares de las encuestas?– Los unionistas nos hemos organizado para llamar la atención con la configuración de las distintas posiciones de nuestros diputados, hombres y mujeres de mucha capacidad, de buenas costumbres, especializados en sus campos. Además, nuestros candidatos a alcaldes son personas que han demostrado que pueden trabajar. El binomio presidencial, en el que me acompaña Enrique Godoy, es una pareja que ha trabajado mucho durante años y tiene experiencia política.
¿Cómo harán para arrastrar votos en los departamentos? Allí el conocimiento del unionismo es más limitado.– Nuestra campaña va dirigida a recordarle a los guatemaltecos que hubo un buen Gobierno, que los unionistas somos el grupo que hizo ese buen Gobierno y que volver a equivocarse nos puede costar muy caro.
Entonces, ¿la gestión y figura de Álvaro Arzú es una especie de estandarte?– Él es un líder nacional de la política, y en el Partido Unionista es un hombre que, con su ejemplo y enseñanzas, siempre ha guiado la visión de nuestro partido. Hoy está en una función administrativa y nos toca a los nuevos unionistas llenar estos espacios y proyectarnos.
¿Hasta dónde creen llegar?– Las encuestas son relativas, los unionistas tenemos claro que entrar a la segunda vuelta es un tema factible, estamos preparándonos para dar una buena batalla política para estar en la segunda vuelta.
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