Álvaro Colom no es un hombre que desate pasiones. En medio del merequetengue de la UNE y el fallido liderazgo del candidato y líder del partido en la aprobación de una ley de interés nacional, el tema de conversación sigue siendo la candidata a primera dama. La sola mención de su nombre de pila caldea cualquier discusión electoral. Es probable que el electorado no le cobre a Colom fiascos como el de Fajardo y la CICIG en la papeleta; pero sí su escogencia de una recia compañera de formula marital. De ahí que los asesores de campaña hayan insistido en mantener a Sandra Torres de Colom a tres codos de distancia del ojo público, sobre todo en el área metropolitana.
Ella ha sabido callar y esperar a la sombra. A pesar de su silencio bíblico y obediente, aún hay personas dispuestas a cobrarle ¿qué cosa exactamente? Ah, sí, la mujer del candidato no creció en la capital ni pertenece a los círculos sociales de tradición. Viene de un macondo polvoriento y recóndito que muchos no saben ubicar en el mapa.
Dista mucho de cumplir con las características que las convenciones sociales en uso atribuyen a la esposa de un líder político. Para empezar, ha sido cabeza de familia y como tal, ha sacado adelante a más de una empresa. De maquila sí, y por ahí se le cuestiona a ella los desmanes de los patrones de la confección en serie, sin que uno escuche los mismos cuestionamientos para otros centenares de empresarios varones. En el camino ha adoptado para sí actitudes y comportamientos que son bien vistos en los hombres, pero condenados en las mujeres. Sandra de Colom es lenguaraz y no se excusa de serlo, da órdenes y exige obediencia sin mostrar la menor pena por ello.
Difícilmente puede ocultar su manera de pensar en casi cada tema que aborda.
Sandra, Sandra. El objeto de nuestras pasiones revela más de nosotros de lo que quisiéramos.
Interesan más discutir su clase social y su lugar de proveniencia que la impunidad o el poder de las mafias.
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2 comentarios:
Manuel Aler: (2007-07-23 10:19:18 horas)
Precisamente, así es "guatemalita"...
Alfredo Aragón D.: (2007-07-23 09:06:39 horas)
Nosotros los chapines tenemos la culpa. No sé qué nos pasa. Como que venimos de otro planeta o, sencillamente, no leemos periódicos. Y, a propósito de periódicos, ustedes, elPeriodico, promueven encuestas que hasta dónde serán verdaderas con respecto a ese mítico lugar que le dan a Colom, la une y maconda mujer.¡Despertemos chapines!¡No la jodamos! ¡Leamos las columnas de opinión de hoy! Hay bastante material para convencernos que Colom no es la solución
2 comentarios: