Negocios entre cuates, el libre comercio con México
México posee un Tratado de Libre Comercio vigente con Guatemala desde el año 2001, el cual ha incrementado el intercambio comercial entre ambos países.
No ha sido un proceso fácil, pero sí provechoso. Los empresarios guatemaltecos han aprovechado las oportunidades que se han abierto en el mercado azteca a través del Tratado de Libre Comercio (TLC).
Antes del TLC, el comercio estaba regulado a través de Acuerdos de Alcance Parcial (AAP), que posibilitaron iniciar y mantener un flujo comercial que, aunque pequeño, allanó el camino para exportar al mercado azteca, con 106 millones de consumidores.
Aún cuando la balanza comercial sigue mostrando mayores beneficios para las empresas mexicanas, poco a poco los empresarios guatemaltecos encuentran importantes nichos en ese país.
En 2001, año en que entró en vigor el acuerdo, las exportaciones a ese mercado sumaron US$79 millones, y un año después aumentaron a US$134 millones. Si bien el balance sigue siendo negativo, las exportaciones han mantenido un crecimiento promedio del 34 por ciento.
Según estadísticas del Banco de Guatemala, desde la puesta en marcha del acuerdo el valor de las exportaciones a México pasó de US$134 millones a US$354 millones, mientras que las importaciones aztecas aumentaron de US$580.4 millones hasta alcanzar los US$948 millones.
Estos números, aunque son resaltados por algunos críticos para asegurar que el tratado comercial no ha rendido los frutos esperados, no concuerdan con las historias que cuentan los empresarios, quienes aseguran que el convenio ha representado una oportunidad para expandir sus negocios en el vecino país.
Una de esas experiencias positivas la tiene Gerardo Araneda, gerente general y de marketing de Guatemalan Candies, una industria de golosinas con más de 50 años de operaciones en el mercado guatemalteco. “El TLC con México es el mejor tratado que Guatemala haya negociado en toda la historia”, aseguró Araneda.
Guatemalan Candies inició pequeñas exportaciones a México en 1999, pero el TLC le abrió una brecha más amplia. Al principio enviaba un contenedor, pero gradualmente, desde 2001, cuando se inició el tratado, los envíos han sido de cinco contenedores al mes, explicó el empresario.
Destaca, además, la importancia que ha tenido el TLC para la atracción de nuevas inversiones.
A la fecha se han instalado en el país unas 60 empresas luego del TLC, afirmó el director de la agencia estatal de promoción de inversiones Invest in Guatemala, Rodolfo Batres.
La Cámara de Comercio Guatemalteco-Mexicana y la Consejería Comercial de México contabilizan inversiones directas de ese país en la nación centroamericana por un valor aproximado de US$2 mil millones.
Entre las últimas empresas en arribar figura Envases Universales, que ha invertido en el país US$50 millones en una planta de latas de aluminio ubicada en Amatitlán, y el Grupo Zapata, una fábrica de corcholatas.
Entre las firmas que mayor revuelo han causado en Guatemala están las empresas del Grupo Carso, de Carlos Slim Helú, que adquirió el control de Telecomunicaciones de Guatemala (Telgua) por una suma mayor a US$650 millones, y que a través de su compañía América Móvil ha invertido más de US$640 millones en la operadora de telefonía móvil Claro.
En menor medida, las empresas guatemaltecas también han invertido en México. Pollo Campero recién acaba de abrir tres restaurantes en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez y opera dos locales más en Tapachula, Chipas. También hay agricultores, como Roberto Castañeda de Plandesa que produce arándanos en Michoacán.
De acuerdo con un informe del Banco de Comercio Exterior de México (Bancomext), a septiembre de 2004 se contabilizaban 83 empresas con inversión guatemalteca, que en el período comprendido entre 1999 y 2004 invirtieron US$12.8 millones.
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