La utopía es el camino y, si es posible, entonces debemos intentarlo.
Marcela Gereda
“Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor, consiste en impedir que el mundo se deshaga”. Albert Camus
Hoy más que ayer es urgente pensar las utopías. Pensar las utopías no es una moda de este mundo globalizado. No es un consumo de estos tiempos de opresión, ni es una fase romántica de la juventud, como muchos creen. Reflexionar sobre las utopías es un deber del quehacer humano. De pensar el mundo aquí y ahora. Una manera de practicar y ejercer la ilusión de lo posible, de construir un mundo de dignidad humana aquí en la tierra.
La utopía posible es una apuesta por la transformación social y por los Derechos Humanos como algo no solo deseable, sino realizable, que hace la escritora guatemalteca Isabel Aguilar Umaña, en su libro titulado como esta columna: La Utopía posible. Los Derechos Humanos como construcción racional del sueño, publicado en 2006.
Es una ruta constituida por una propuesta política, social y jurídica que podemos hacer viable, en la búsqueda de los caminos en los que se ensanchen los horizontes de la dignidad humana desde la práctica de la justicia y la igualdad. La libertad y la armonía.
Para Isabel la utopía es la construcción de un modelo social alcanzable. La apuesta por una sociedad en la que hombres y mujeres puedan vivir dignamente y cuenten con las condiciones materiales y espirituales para ser felices y plenos.
“La construcción imaginaria de mundos mejores ha sido común durante la historia de la humanidad.
Y es que el ser humano es, esencialmente, un ser en esperanza; un ser que se llena de anhelos y busca alcanzar los diferentes ideales que va plantándose en el camino”. Este es el punto de partida de Isabel para trazar el camino de la utopía posible.
En su libro, la autora parte también de la evidencia de que hay una realidad común, que vivimos en un solo planeta y que somos seres culturales y creamos la cultura para vivir en él.
En su ensayo, Isabel recuerda a Eduardo Galeano, quien señala que las utopías sirven para caminar. Es decir, para impulsar acciones. Determinar el rumbo.
Así, la utopía posible es para Isabel una búsqueda de caminos siempre nuevos, cuya meta no es final, sino va construyéndose durante el tránsito mismo en las finalidades. La autora propone que para que la utopía sea verdaderamente revolucionaria y emancipatoria debe sujetarse a la crítica de sí misma.
De esta propuesta de practicar la dignificación humana se desprende comprender y actuar desde la diversidad del mundo contemporáneo. Aprender que toda la humanidad es una familia indivisa e indivisible y a la vez plural, y que el intercambio y el diálogo entre las culturas puede ser la base de la convivencia.
Además de compartir cervezas y aceitunas, comparto con Isabel una manera de ver y de estar en el mundo: el desafío de pensar las utopías. De que otro mundo es posible. De pensarnos como seres cargados de utopías.
Esta apuesta por la igualdad, libertad y dignidad humana de Isabel debe ser leída y reflexionada. Es un esfuerzo crucial para abrir el camino hacia otro mundo. Puede ser un camino para pensarnos y explicarnos desde un ideario colectivo guatemalteco. Como ella indica: “solo mediante el planteamiento de las utopías y la revitalización del pensamiento utópico habrá de reconfigurarse la fe en el género humano”.
La utopía es el camino y, si es posible, entonces debemos intentarlo.
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8 comentarios:
Luis Pujol: (2007-07-23 14:38:18 horas)
Por eso es que estamos jodidos, muchas buenas intenciones que no son reales o que no se pueden alcanzar. UTOPIA: outopia (ningún lugar) y eutopia (buen lugar), del griego, que visto de otra forma es algo irreal, una sociedad perfecta que jamás se podrá alcanzar. Esta bien, tener sueños imposibles es parte del equilibrio mental que todos necesitamos, pero no puede ser una estrategia para alcanzar un objetivo si es que esto es real y sea de beneficio de la sociedad. Por eso es que siempre votamos por el más mentiroso, el que más ofrece, el que más nos endulza los oídos, mejor si exigimos realidades, para sueños ya hemos tenido demasiado. ¿Quién da más?
Luis Godoy: (2007-07-23 11:40:28 horas)
Es importante buscar el paraiso en la tierra, especialmente para aquel que duda de la existencia de uno en el cielo.
sergio licardie V.: (2007-07-23 11:19:48 horas)
Utopías hay muchas, unas son caminos para largo trecho y otras son el desayuno de mañana. Unas son individuales y otras colectivas, unas son banderas políticas y filosofías que tratan de sesgar las opiniones y otras la simple oración para pedirle un milagro a un santo, a un dios de pueblo o en algún incierto paraje pedir que llueva, frente a unas piedras. Siempre que se necesita algo creamos que no podemos resolver creamos utopías. Los invito a leer SIETE NIVELES DE LA DISTRIBUCIÓN DE OPORTUNIDADES, lo distribuyo gratuitamente y allí se catalogan muchas utopías realizables lvsergio2@cableonline.com.mx
Julio Gamez: (2007-07-23 11:16:56 horas)
Guatemala es un país de utopías, personales y colectivas. Nuestra realidad ya no parece real, parece un mal sueño colectivo del que no podemos despertar, del que no podemos escapar. Y es tanto así que a veces te preguntas, ya para que lo intento? si nunca ha de terminar. Pero sigamos intentándolo, destruyamos la utopía para que deje de serlo y se convierta en algo real, despertemos del sueño y salgamos de aquí.
Manuel Aler: (2007-07-23 08:42:13 horas)
El primer paso para realizar la Utopía es devolverle a Guatemala su condición de país; no puede permanecer como la fincona de unos cuantos.
Como dice Silvio Rodríguez "Es tonto suponer que el paraíso es solo la igualdad, las buenas leyes; el sueño se hace a mano y sin permiso, arando el porvenir con viejos bueyes" (si fuera necesario).
Juan Basilio de León Cuá: (2007-07-23 07:41:46 horas)
La utopía esta presente en muchos guatemaltecos/as, la debilidad consiste en que no se conocen, por tanto no están organizados. Distinguida columnista,Marcela gereda, si usted tiene una utopia que desea darle vida, con gusto lo estaré apoyando desde la bella ciudad de Quetzaltango, de mi parte, tengo una que espero hacerlo realidad. Atentamente, Juan Basilio de León Cuá
Luis Guzman: (2007-07-23 07:07:22 horas)
La utopia ya es una "realidad", un grupo de seres humanos emprendedores la estan llevando a cabo. Consultar: www.auroville.org.es. Como en este dia amanecimos "Utopicos", bien se podria intentar algo aqui en Guatemala, semejante al ideal perseguido por la ciudad de Auroville, Pondicherry, India.
Carlos A. González: (2007-07-23 04:42:59 horas)
Nuevamente un texto bien escrito y profundo. No estoy seguro que los Derechos Humanos sean el más urgente de los temas, particularmente si se incluyen conceptos como Derecho a una vivienda digna, a un trabajo bien remunerado... que son buenos deseos si no se componen asuntos como la seguridad, se rompe el círculo vicioso del 'aperturismo globalizador' y la política neofeudal. Obviamente con objetivos utópicos pero posibles, lo que, de hecho, les quita el adjetivo: utópico. ¡Felicidades! y claro que me daré a la tarea de leer el libro que menciona.
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