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Guatemala, jueves 26 de julio de 2007

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Opinión:

La vida de Alfonso Barrientos

Un periodista tenaz. Un escritor de gran valía.

Silvia Tejeda

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
El escritor guatemalteco Alfonso Enrique Barrientos es un claro ejemplo de la superación humana. Le profeso un gran cariño y admiración porque eso fue lo que recibí de él desde mi niñez. Y digo “fue” porque el ingrato Alzheimer está terminando con su vida de la manera más cruel. Vaya si no será cruel que así se apague la vida de un sobresaliente escritor.

De la magnitud y la huella de su obra literaria y periodística hablan sus libros y los grandes espacios que el periódico La Hora y la revista La hora dominical le brindaron durante largos años. Les contaré de los estrechos vínculos que mi familia materna tuvo con él desde niño.Nació en el ámbito de la hacienda Don Melchor, Oratorio, Santa Rosa, pero él prefería decir que nació en Moyuta, departamento de Jutiapa, sin duda por la amargura de sus recuerdos de infancia, de frío y soledad, que relata en su libro Cuentos de amor y de mentiras, donde también en algunos pasajes habla de las experiencias nada gratificantes cuando vino a la ciudad a vivir a la casa de mi abuelo, el licenciado Adolfo Padilla, “ quien no solamente le enseñó la importancia del orden y la disciplina sino también a manejar con pericia la escoba y el trapeador”.

No obstante, haber crecido alejado de sus seres más queridos desde muy niño sublimó sus tempranas experiencias, en el amor al conocimiento y el estudio. Se graduó de maestro en la Escuela Normal y encaminó su destino hacia México. Vivía en casa de doña Clemencia, primera esposa de Miguel Ángel Asturias, estudió Filosofía y Letras y se desenvolvió en el ámbito literario y bohemio de esa casa tan especial. Cultivó estrecha amistad con Otto Raúl González y escritores mexicanos de la época.

Regresó a Guatemala en la década de los cincuenta. En la familia lo recibimos con mucha algarabía, porque para mis hermanos y para mí ha sido como un tío cariñoso, que nos nutrió de una visión entusiasta de la vida. Fue él, a través de saber qué plática, quien me inspiró el amor a las letras y nunca escatimó prestarme libros de su extensa biblioteca. Quiso que yo fuera escritora, pero por la tradición familiar en periodista me quedé. Fue su hijo Dante quien siguió sus pasos de escritor, estudioso y crítico literario, más allá de los mares, director de la cátedra de Literatura Hispanoamericana en una de la universidades más famosas de Francia.

Sé que él no puede ya leer estos párrafos, la enfermedad lo limita a extremos. Que su esposa Itsmenia y sus hijos Alma América, Dante, Beatriz, Atlacatl y Nicté reciban mis palabras de agradecimiento y admiración hacia un personaje de las letras guatemaltecas, un periodista tenaz y, principalmente, un hombre que persiguiendo sus sueños del campo a la ciudad y la metrópolis, pudo autoformarse como un escritor, y que en su modestia hizo trascender las letras guatemaltecas.

Dejará a sus hijos el testimonio de su trayectoria y el ejemplo de que hasta desde una infancia de precariedad y sufrimiento se puede llegar a los sitios de los más privilegiados.
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11 comentarios:

  1. Otoniel Marroquin (pinguino): (2010-10-08 21:46:30 horas)
    Fui alumno del Profesor Alfonso Barrientos, en el Instituto Central para varones en el 1979 de Literatura Hispanoamericana fue un gran profesor muy culto y lo sabia todos de memoria los dictados los hacia asi con fechas nombres gran admirador de el mas grande Don Migruel A. Asturias se me vino a la mente cuando hablaba con un companero de trabajo y le decia cuan grande fue para mi aquel maestro tengo grandes recuerdos de el y me imagino que todos los de mi promocion lo mismo sus clases eran llenas llenas de sabidaria y conocimiento era admirable aquel gran hombre Dios lo tenga en su memoria mi mas sentido pesame a su familia por la perdida de aquel gran hombre tan ilustre. Dios lo bendiga
  2. Maria del Rosario Perez Pinto: (2010-08-13 17:40:45 horas)
    Donde puedo conseguir este cuento?
  3. Ariel Batres V.: (2009-03-02 01:27:58 horas)
    Hace algunos años leí “Enrique Gómez Carrillo, 30 años después” (1959). Qué brillante forma de exponer la biografía de nuestro insigne escritor, tan poco recordado hoy en día, como el mismo Don Alfonso (QEPD). Coincidentemente, hace algunas horas concluí la lectura de “El Desertor”, y buscando datos complementarios me atreví a escribir lo siguiente en http://openlibrary.org/b/OL5892272M: La novela relata la vida de Rafael Mata, un muchacho de 17 años, de cualquier país de América Latina a quien su padre, un campesino pobre, decide inscribirlo en la Academia Militar para "que se haga hombre". El día que su padre cumple 25 años de matrimonio con su esposa, Rafael es castigado y siendo una fecha importante, no hace caso y se fuga de la Academia; su hermana llega a buscarlo ese mismo día y es violada por el Capitán. Rafael llega a su pueblo para la celebración pero es capturado, acusado de DESERTOR, lo que lo obliga a pensar en qué será de su vida. Aunque el autor no anota tiempo ni espacio donde ocurren los hechos, Rafael aparece como 20 después convertido en guerrillero, decepcionado de la Academia Militar, dirigiendo a un grupo de bandoleros conocidos como "Los 20 de Rafael Mata", a quien incluso apodan como Coronel. Su vida transcurre en un proceso de toma de poblaciones para ganar adeptos, persecuciones del ejército y del Gobierno, dirigido por militares corruptos, déspotas y tiranos. Al final, es capturado y fusilado. Cabe anotar que si bien el autor se cuida de nombrar a algún país específico, las escenas que relata se sitúan en el Oriente de Guatemala. Tan sólo una vez menciona un nombre propio de lugar, Momostenango, ubicado en el Altiplano del país, donde se producen los famosos ponchos o sacos de lana, muy útiles para el frío. Reseña enviada por Ariel Batres Villagrán. Guatemala, 2 de marzo de 2009 First sentence: - ¡Firmes! El oficial tenía el aliento aguardentoso. Llevaba una barba como de gripe, sueltos algunos botones de la guerrera. Las botas manchadas de humedad sobre el color brillante del cuero. Las pequeñas espuelas ribeteadas de monte mojado de rocío. A la voz del oficial, el piquete de soldados quedó inmóvil, duro, sin pestañear; asiendo las armas con la punta de los dedos. Cada uno de los milicos miraba, sin mover los ojos, la fusta del oficial. La fusta y las botas, las botas y la fusta, indistintamente, recordando, acaso, el fuego del cuero áspero sobre la piel humana. (página 7) Notes: La referencia a la fusta que hace el autor, recuerda cómo la utilizaban para pegar a soldados, campesinos e indígenas en tiempos de los gobiernos de Justo Rufino Barrios (1873-1885) y Manuel Estrada Cabrera (1898-1922). Era normal que ambos dictadores la aplicaran sobre la cara de militares, ministros y cualquier político contra quien tenían algún encono. La novela, si bien no indica tiempo ni lugar específico para su desarrollo, por los lugares y acciones que describe bien podría situarse en la época de Estrada Cabrera.
  4. Thelma Avarez: (2007-09-14 21:00:51 horas)
    En el ano 1969, fui alumna del Maestro Alfonso Enrique Barrientos, en la Escuela Normal de Maestras para parvulos, fue un maestro genial, y por muchos anos, lo recuerdo muy sequido, y hoy precisamente, su nombre vino a mi memoria, entre a google y entre su nombre y para mi asombro leo que se encuentra padeciendo de la terrible enfermedad de halzheimer, digale por favor, que la hija de Juanito Alvarez,quien fue empleado y amigo del coronel Serrano Cordova, y tambien conocido y amigo del Profesor Alfonso, le envia un fuerte abrazo,y que voy a ponerlo en mis oraciones. Gracias. Thelma Alvarez 09/14/07, San Diego, California
  5. Gloria Marina Barrientos: (2007-08-26 14:32:26 horas)
    Agradezco con todo mi corazòn las opiniones que he leido de varias personas, gracias por recordar a mi hermano Alfonso Enrique Barrientos, y en su nombre agradezco a todos. GRACIAS SILVIA..
  6. Rolando Contreras: (2007-08-13 15:45:28 horas)
    Fuí su alumno en el Central de Varones durante los años 1980 y 81. Dictaba una hermosa clase de filosofia y siempre nos estimulaba a escribir. Tengo muy presentes su peculiar forma de ser, respetuoso con todo el mundo y boemio a morir. Que viva Tiburón, espero que pueda recordar algo de lo mucho que ha sido su obra..
  7. adriana echeverria: (2007-07-26 18:57:19 horas)
    no conoci a don Alfonso ni he leido lo que escribio... pero si conozco a sus algunos de sus hijos/as y creo que su obra fue mas alla de la literaria... ahora entiendo de donde viene la nobleza y la rectitud de sus semillas, gracias por su contribucion a la humanidad don Alfonso. Y gracias a la periodista por recordarnos a los buenos guatemaltecos.
  8. E. Mazariegos: (2007-07-26 16:25:31 horas)
    "Ser hoy mejor que ayer y manana mejor que ahora" Popol-Vuh Probablemente la filosofia incomparable del libro sagrado de nuestra primera nacion es aplicable a la vida de Alfonso Entique Barrientos. Inquebrantable. Lo importante es su legado. Cuanto quisieramos que la presencia fisica de todos nuestros queridos fuera para siempre, pero desafortunadamente tenemos que partir, temprano o tarde. Para los que crecimos en pequenos pueblos, "La Hora Dominical" (aunque la leyeramos retrasada, porque algun maestro la compraba y luego la compartia) fue una de las primeras llamas de esa pasion por la lectura. En el caso de don Alfonso, como todos nuestros padres, vivieron con la esperanza guatemalteca del siglo XX por la primavera de la revolucion de octubre de 1944 y la marcha trepidante del siglo XXI con sus avances tecnologicos y cientificos. Escritores que no se han dejado intimidar por los falsos profetas. Interpretaron y le dieron sentido a la convivencia humana, donde todos pudieramos vivir en paz y con justicia. Un abrazo grande para don Alfonso y su familia. Muchas gracias for sus contribuciones. Salud!
  9. Enio Cano: (2007-07-26 16:03:24 horas)
    Conocí al Prof. A.E. Barrientos en el Instituto Central para Varones en el año 1981. Le decíamos "Tiburón" y,lo confieso, convertimos su clase en un caos. Siempre lo consideramos uno de los peores profesores hasta que la vida nos dió una dolorosa enseñanza. El 23 de marzo de 1982 llegó muy agitado y sólo nos dijo: Escriban. Luego nos propuso el título: "Le coup d'état". Así nos hizo crecer, ¡con la frente altiva y el corazón rebelde!
  10. María Mercedes Paiz de León: (2007-07-26 15:43:36 horas)
    También para nuestra familia, Álfonso Enrique Barrientos fué parte de ella, desde que lo conocimos en Barcelona en 1957. Tantos recuerdos con él y con sus hijos.
  11. Sandra Godoy: (2007-07-26 14:27:49 horas)
    Gracias Silvia por ponernos al tanto de tan ilustre guatemalteco, más allá de los mares, como dices, me entero y elevo una oración por su salud y la admiración para su familia. En un lugar privilegiado conservo "Cuentos de Belice" que gentilmente me autografió hace más de dos décadas.
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