Opinión:
Fui contendiente de Álvaro Colom en las elecciones de 1999, ocasión en que él ocupó el tercer lugar y yo el cuarto. Pocos días antes de su lanzamiento como candidato –no tenía yo entonces idea de que lo sería– me permití invitarle a que nos acompañase en el proyecto del PLP, como segundo diputado en el listado nacional que encabezaría Ramiro De León Carpio, lo que declinó, comprometido como estaba en proyecto distinto. Álvaro Colom fue candidato a la Presidencia esa vez, postulado por la URNG y el DIA.
Al final de aquel proceso electoral, aquellos partidos políticos siguieron su camino y Álvaro Colom siguió el suyo. Muchos hubieran podido pensar que ese había sido el final de su carrera política puesto que, a pesar de la gran cantidad de votos obtenida, había quedado sin una organización política que lo impulsara. Algunos ponen en duda el liderazgo de Colom y para quienes estén presos de tal escepticismo vale la pena recordar que fue capaz de construir en torno suyo el partido político que hoy tiene el mayor numero de afiliados –la Unidad Nacional de la Esperanza– y que en solo cuatro años se colocó en las pasadas elecciones como la segunda vuelta electoral, perdiendo por escaso margen en la segunda vuelta. A partir de entonces encabeza con diferencia de años luz sobre sus actuales contendientes las distintas encuestas realizadas. Si alguien que es capaz de hacer semejante empresa no es un líder, me gustaría saber quién lo es. Colom fue candidato de URNG y no salió por las pistoleras de aquel proyecto político, sino profundamente respetado. Con su llamado a Rafael Espada para que le acompañase como compañero de fórmula, esta vez vino a establecer los conductos de comunicación necesarios con sectores que recelaban de su candidatura, y dio así a su futuro Gobierno el espacio de gobernabilidad que era preciso. Además, pues, de evidenciarse como un líder capaz de obtener un contundente respaldo popular, se viene evidenciando como el líder que es capaz de forjar los consensos necesarios para hacer un buen Gobierno. Ha llegado una prueba más, la última, para el liderazgo de Colom y sale airoso. Ha puesto orden en la UNE respaldando como debía a José Carlos Marroquín y separando de sus funciones a su Secretario General Adjunto para que tenga la posibilidad de esclarecer su situación, sin privilegio alguno pero sin dados cargados en su contra, evidencia del hombre ecuánime que habrá de hacer Gobierno, y consolidando su liderazgo interno –sin imposiciones autoritarias ni electoreras. ¿Contra las cuerdas? ¿Su liderazgo en entredicho? Es en las circunstancias difíciles donde se conoce a un hombre y hemos visto esta vez cómo –con la altura propia del estadista- se consolida un líder. Agregar comentario: |
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