Es música gitana, pero actualizada. Y se renueva gracias a la fusión, que es como la presenta el sello Putumayo, en el nuevo lanzamiento discográfico Gipsy groove, que ya se encuentra en los estantes de las tiendas de discos de Guatemala.
Jorge Sierra
Es música gitana, pero actualizada. Y se renueva gracias a la fusión, que es como la presenta el sello Putumayo, en el nuevo lanzamiento discográfico Gipsy groove, que ya se encuentra en los estantes de las tiendas de discos de Guatemala.
El estilo, que ya se escucha con éxito en los clubes de Berlín, Praga y Budapest ha gustado por ese sabor añejo al mismo tiempo nuevo, producto de loops, groove, electrónica, con el entendido que se crea sin quitar el dedo en el acordeón, en los típicos violines y en ese canto gitano.
Hay piezas subrayantes. Jednou, del grupo checo Gipsy.cz. Aquí con desparpajo cohabitan el rap y la música gitana, idea del rapero Rasolav Banga, huérfano desreprimido que se mantiene a igual distancia de ambos géneros porque creció sobre ambos. Aquí, un híbrido callejero, original.
La bella composición, en términos instrumentales, es Sadagora hot dub, a cargo del grupo Ámsterdam Klezmer Band, un septeto, que produce un sabor romaní en su ritmo de marcha, delineado por violín y clarinete. Esta banda con 11 años de vida, sabe muy bien de música klezmer, y al someter su obra a las manos del disc jay Shantel, esta se convierte en una delicia.
Otra forma atractiva de música gitana es la que propone Balkan beat box, un cuarteto neoyorquino, fundado por israelíes, Ori Kaplan y Tamir Muskat. Para Kaplan, “intentamos en realidad encontrar el punto intermedio ente lo mecánico y el soul, entre la electrónica y la auténtica música folclórica”.
La formulación halla buen ejemplo en Sunday arak, donde a tiempo medio de dub se plantan un melódico trombón, una voz, una sección de metales, y una rebosante alegría balcánica.
Hay más piezas a rescatar. Por ejemplo, Zh Ne Sui Pa Pur Tua (No soy para ti), a cargo de Magnífico & Turbolentza, y Vino lubirea, con Eastenders. La primera, es obra del camaleónico Robert Pesut, alias Magnífico. En sus letras y posturas es un descarado que arremete con temas sobre los prejuicios, la homofobia y la sexualidad. Pero también en el amargor del amor, como sucede en No soy para ti, donde a ritmo de lounge, canta acompañado de un acordeón juguetón.
Hay otros valiosos exponentes más en este disco, como Eastenders, pareja alemana que forja su trabajo en torno a la música del Medio Oriente, Turquía, los gitanos de Europa Oriental e India; también están las chicas de Luminescent Orchestrü, y del conocido disc jay Shantel. Lo que se concluye al escuchar este álbum es que es capaz de acercarnos de un modo actual y en cierta forma sibarítica, una música desconocida o marginada por mucho tiempo.
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