Todos los partidos han resaltado su apoyo a la educación.
Roberto Moreno Godoy
La campaña electoral ha permitido conocer los planteamientos de las plataformas políticas. Entre los aspectos sobresalientes se encuentra una apuesta común de los candidatos a favor de la educación.
Todos han resaltado su respaldo a este sector, su compromiso a asignarle más recursos y su convicción en poder realizar los cambios requeridos en el sistema educativo. Esto es congruente con un pronunciamiento general que se ha dado en Guatemala a favor de la educación y abona a la convicción ciudadana sobre su contribución al desarrollo nacional. De hecho, este compromiso no es novedad. Desde 2003, los partidos políticos firmaron la Agenda Nacional Compartida y acordaron varias líneas de acción prioritarias para fortalecer el sistema educativo nacional.
Posteriormente, en agosto del año pasado, los secretarios generales de todos los partidos políticos con representación en el Congreso de la República avalaron los compromisos contenidos en el Plan Visión de País y reiteraron públicamente su intención de trabajar juntos a favor de la educación.
Lamentablemente, el reloj sigue caminando y las transformaciones no ocurren al ritmo necesario.
Cuando vemos los datos específicos de Guatemala, es evidente que enfrentamos un inmenso desafío. Nos encontramos entre los dos países de la región centroamericana que tienen la tasa más baja de cobertura en educación preescolar y secundaria, somos el país con el mayor porcentaje de repetición en primaria y en primer grado, nuestra población posee la tasa más alta de analfabetismo y el menor número de años de escolaridad del istmo y nos encontramos entre quienes destinan el menor porcentaje del PIB a educación e invierten menos por alumno atendido en primaria. Todo ello apunta a que, a pesar de los esfuerzos realizados en la última década, los resultados distan mucho de ser satisfactorios. ¿Hasta cuándo estamos dispuestos a permanecer a la zaga? Por ello, adicionalmente a la impostergable asignación de un mucho mayor presupuesto para la educación de los guatemaltecos, se debe garantizar el adecuado aprovechamiento de los recursos disponibles para que esta inversión produzca los resultados esperados. Esto requiere trabajar en políticas de Estado que permitan en el mediano plazo ampliar la cobertura en todos los niveles educativos, mejorar la retención escolar, alcanzar una mayor equidad, propiciar una educación que responda a la naturaleza multilingüe y pluricultural de la población, mejorar la eficiencia del sistema y fortalecer significativamente la calidad educativa. Esto se logrará solamente si los compromisos suscritos por los partidos políticos se materializan en acciones concretas. Llegó el momento de traducir las buenas intenciones en cambios. Los niños y jóvenes merecen nuestro mejor empeño y ya no pueden seguir esperando.
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2 comentarios:
mario gutierrez: (2007-07-27 08:15:52 horas)
de vez en cuando el rector de la Del Valle escribe algo cuerdo y no solo tonteras de la clase que el sirve (los azucareros)... Ojala que el tambien le diera seguimiento a sus compromisos y asi todos estariamos mejor. Inclusive su Universidad que la volvieron un negocio donde no se hace investigacion ni nada.. solo ventas de libros..
Juanpa Escobar: (2007-07-27 07:04:23 horas)
No pensemos en APORÌAS o metas irrealizables. No hay dinero que alcance para ningún buen programa de gobierno. Las demandas son demasiado grandes ante ofertas gubernamentales limitadas por presupuestos muy limitados. Hay que atacar la DEMANDA: no tienen porqué seguirse concibiendo hijos que no se planifican ni desean, por parte de tantísimos campesinos y citadinos ignorantes y supersticiosos. Urge el Control de la Natalidad de los pobres y de los más pobres, ya; difundiéndolo con un discurso publicitario inteligente, que saque a los papas de la ignorancia y de la superstición, incluyendo la supersticiòn religiosa. No sè quién me recomendó leer al Dr. Beltranena sobre este tema de la población para ilustrarme y no ser tan apocalíptico; pero Don Pancho es un científico social que únicamente puede dar "opiniones" y no posee ni creo que pretenda poseer la verdad (también me hubieran podido recomendar al cuadradísimo y opusdeyano a morir: Ing. Camacho con sus cifras elocuentes). Pero yo me atengo a las evidencias actuales.
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