En las últimas semanas hemos visto en los medios de comunicación cómo diversas entidades han convocado a los aspirantes a cargos públicos, especialmente a los presidenciables, para cuestionarles sobre variados temas. Así, ha habido un foro para lo relacionado con la educación nacional, otro para la salud, otro para la seguridad y así sucesivamente; pero en todos los casos se han abordado las temáticas de manera muy general, con el consabido riesgo que luego las decisiones, aun cuando implementadas mediante políticas públicas, se inclinan a favorecer a sectores, y no a todo el conjunto del Estado.
De tal cuenta que poco se ha aclarado respecto a los planteamientos que los diferentes candidatos tienen para solucionar los graves problemas que se viven en el interior del país, la zona más poblada, más pobre y menos atendida históricamente, por lo que a continuación propongo algunas cuestiones prioritarias que me parece que los próximos dirigentes debieran considerar.
En relación al medio ambiente. En todo el país se está dando un crecimiento desordenado al construirse viviendas en casi cualquier lugar. Es notorio, por ejemplo, cómo en el valle donde se asientan los municipios de Quetzaltenango y Totonicapán, de cerca de 700 kilómetros cuadrados, se está literalmente llenando de casas construidas con las remesas que envían los emigrados a Estados Unidos. Y estas casas se construyen en cualquier lugar, de manera que cuando se pretenda construir carreteras ya no será posible porque las rutas están “ocupadas”. Y el problema no se da solo con viviendas; tomemos el proyecto de construir una refinería en el litoral pacífico, proyecto que puede poner en riesgo el futuro turístico de las áreas colindantes, cuando se está planteando que el turismo será el eje sobre el que descanse el futuro desarrollo económico del país; o el asunto de la deforestación de bosques ubicados en lugares estratégicos, como las cuencas de los ríos; o el construir pequeñas hidroeléctricas en cauces de ríos que podrían aprovecharse para mayor generación aguas abajo. Todo ello obliga a proponer un ordenamiento del territorio de todo el país, (ordenamiento territorial), definiendo espacios y políticas para cada una de las diversas funciones, como ser la turística, la minera, la generación de energías renovables, zonas de forestaría y reforestación de cuencas de ríos, zonas para urbanización, etcétera.
En el tema ambiental es también obligado definir una política nacional de manejo de desechos sólidos en los diferentes Municipios, para que a partir de ello se organicen proyectos de mancomunidades que resuelvan el problema que una sola municipalidad no puede abordar. De igual manera, plantear una política nacional para el manejo de aguas servidas y evitar que las inyecten en los ríos y lagos que se van contaminando. Y en cuanto a la contaminación ambiental, es evidente que falta una política que prohíba el ingreso al país de carros muy antiguos, o de llantas usadas, tal como ya lo ha hecho Costa Rica.
En relación a la inversión social. Una pregunta crucial es ¿cómo promoverán políticas que generen empleo en el interior del país, para evitar la continuada emigración a la ciudad capital o al extranjero? ¿Cómo resolverán el problema de la informalidad económica, que corroe la base fiscal del Estado, y que produce empleos de muy baja calidad? ¿Cómo proveer seguridad en el interior del país, adonde se trasladan los delincuentes por cuanto no hay presencia policial? ¿Cómo mejorar la calidad educativa en las comunidades del interior, a sabiendas que implica inversión cuantiosa en capacitación docente y mejoras a la infraestructura física? Las anteriores son algunas de las dudas que habría que plantearles a los candidatos en el tema social.
Hay otros temas centrales, que por razones de espacio no se plantean acá, pero que tienen que ver con la infraestructura necesaria para que el interior del país se vuelva competitivo; que tienen que ver con la implementación de una política eficaz de descentralización y no solo de desconcentración; que tienen que ver con una estrategia económica que considere, por ejemplo, el establecimiento de zonas francas en el interior del país. En fin, son muchas las dudas que quedan pendientes para que los candidatos reflexionen y propongan estrategias que consideren al país completo, en todo su territorio, con todos sus ciudadanos, y acorde a lo que una política nacional de desarrollo requiere.
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